Escúchalo también en Spotify Durante años, la procrastinación ha sido tratada como un defecto moral: falta de disciplina, flojera o irresponsabilidad. Sin embargo, los hallazgos recientes en neurociencia cognitiva están obligando a replantear esta narrativa. La evidencia muestra que postergar no siempre es evitar hacer, sino un sistema nervioso saturado, hiperactivo o en conflicto interno. Y esto no solo ocurre en el trabajo, sino también en la vida diaria: decisiones importa