ARRASTRANDO SECUELAS NEGATIVAS DE NUESTRA INFANCIA
- Luis Edgardo Valderrama

- 23 dic 2024
- 3 min de lectura
Actualizado: 24 ene 2025

Una infancia marcada por el maltrato paternal o maternal puede dejar huellas profundas en el desarrollo emocional y psicosocial de una persona.
Estas experiencias tempranas a menudo se reflejan en la forma en que los adultos manejan las relaciones personales y cómo se enfrentan a la autoridad.
Aquí exploraremos las que considero solo algunas formas que he estudiado a lo largo de mi experiencia, y también enfrentado en sesiones de coaching en que un adulto podría desafiar la autoridad paterna o materna en sus interacciones:
Desconfianza hacia figuras de autoridad: Un adulto que ha experimentado maltrato por parte del padre puede desarrollar una desconfianza innata hacia cualquier figura de autoridad. Esta desconfianza puede manifestarse como cuestionamiento constante de las decisiones y juicios de quienes están en posiciones de poder, ya sea en el ámbito profesional o personal.
Estilo de comunicación asertivo o agresivo: Debido a la necesidad de protegerse y afirmarse, algunas personas pueden adoptar un estilo de comunicación que es excesivamente asertivo aunque no lo logren efectivamente, o incluso constantemente agresivo, que lo más usual. Esto último puede ser un mecanismo de defensa para evitar sentirse controlados o menospreciados.
Búsqueda de independencia: Un deseo profundo de independencia puede llevar a estas personas a tomar decisiones que desafíen la autoridad, como elegir caminos de vida no convencionales o resistirse a seguir las normas establecidas. Esto puede ser una forma de afirmar su autonomía y demostrar que no necesitan la aprobación de una figura paterna. En algunos casos también se refleja mostrando un gran apego a un falsa realidad que no le permite ver el territorio completo sino solo el mapa mental de "cómo debería ser y actuar la gente", sin dar espacio para discernir formas diferentes más efectivas y positivas de alcanzar la felicidad.
Cuestionamiento constante: La necesidad de desafiar puede llevar a un cuestionamiento constante de las normas y expectativas sociales. Esto puede ser una herramienta poderosa para el cambio, siempre y cuando se maneje con conciencia y se utilice para promover el crecimiento personal y colectivo. De no ser así la vida de estas personas puede verse en problemas constantes atraídos por su actitud negativa ante la vida desde su victimización y baja autoestima.
Rechazo de la autoridad: En algunos casos, el adulto (hombre o mujer) puede simplemente rechazar cualquier tipo de autoridad, lo que puede provocar conflictos en el trabajo o en las relaciones personales y de pareja. Este rechazo puede ser una proyección del dolor y la frustración no resueltos de su infancia. En algunos casos puede llegar a ser una especie de reclamo de atención que no recibió de sus progenitores y al buscarla en los adultos (área laboral o personal) que le rodean no la consigue y por lo tanto es preferible rechazar o descartar.
El Coaching y la figura acompañante del Master Coach pueden jugar un papel crucial en ayudar a estas personas a transformar sus experiencias pasadas en oportunidades de crecimiento.
A través de un proceso de autoconciencia y reflexión guiada, pueden aprender a identificar y desafiar patrones autodestructivos y de autosabotaje permitiéndoles construir relaciones más saludables y equilibradas. Al comprometerse (el Coachee o Cliente) con el cambio consciente, es posible reconstruir la confianza en sí mismos y en los demás, desarrollando una nueva relación con la autoridad basada en el respeto mutuo y la comprensión, partiendo en la mayoría de las veces desde el perdón a aquellos a quien, inconscientemente, tuvieron que ver con su infancia y adolescencia, como si hubieran sido despojados del cariño o la atención que hoy reclaman a otros adultos.
Luis Edgardo Valderrama C.
Consultor y Mentor
Coach Ontológico
Master Coach
Neurogastrónomo




Comentarios