Bien rellenos!
- Luis Edgardo Valderrama

- 4 jun 2015
- 3 min de lectura
Actualizado: 31 jul 2020
En esta semana me vi en la necesidad de comprar en la calle un pastelito de pollo, en un lugar que al parecer tenía buena impresión y limpieza. Entiendo que de las que había, me dieron una al azar. A la verdad que todas se veían gorditas y ya empezaba a saborearla.
Conocemos a muchas personas, y muchas veces vemos esa masa fresca, tostadita y abombadita y nos hace pensar que están bien rellenos. Pero luego de algunos “mordiscos”, nos damos cuenta que el relleno no era el esperado o simplemente, peor aún, no tienen relleno.
Asi es. Pero no vayamos tan lejos. Nos ha pasado muchas veces que hemos querido, gracias al Ego, que queremos aparentar ser tal o cual personaje, en lo social, lo laboral, lo sentimental o lo familiar, pero carecemos del relleno apropiado para satisfacer el hambre de otros.
Las apariencias son una cosa seria. El Ego es ese elemento responsable en nuestro interior que nos ha llevado a ello, pero que a la vez, le hemos permitido llegar a ese nivel. Desde nuestros inicios, el Ego ha sido un elemento importante en nuestra superevivencia, pero ya con el tiempo y que los años se nos van sumando, ya no es necesario que él exista, sino sólo para determinados momento urgentes de nuestras vidas, en donde el instinto de vida debe emerger heróicamente a salvarnos o a hacer que nos salven, como en un terremoto, al caer al piso, en momentos de extremo peligro, etc. Pero en la medida que vamos creciendo, él ya no es tan necesario como en nuestros primeros años de vida.
La forma en que se desarrolla el Ego a lo largo de nuestras vidas la veremos en otro post, pero por ahora, es necesario saber que NO tenemos la necesidad de aparentar estar rellenos de lo que no hemos cocinado en nuestro interior. Ni tampoco debemos sacarnos el relleno y colocar otro que no pensabamos, sólo porque alguien se le ha antojado comer de queso y no de carne, que era nuestro ingrediente original y con el que nos sentimos bien rellenos desde siempre.
Nuestra esencia vital, el relleno, viene con nosotros desde el nacimiento, y quizás desde antes. Y ello será la parte fundamental de nuestra personalidad desde la parte espiritual, del alma. Mucho se le irá sumando con los padres, maestros, sociedad, vivencias, e irán ocultando aquello que somos, para empezar a rellenarnos con lo que otros quieren que seamos, y hasta la masa, quizás deba ser cambiada según las circunstancias, y cuidado, si al final ni siquiera parezcamos al pastelito original que éramos, sino que ahora somos un enrollado de res al horno. Es decir, nada que ver con la receta original que moldeó el Universo para presentarnos en esta tierra y hacer de ello nuestra más preciada envoltura y sabor. Nuestra esencia.
Estar rellenos de nuestra alma, quiere decir que lo más hermoso del Universo está en nosotros para ser volcado en este plano, y con ello dar lo mejor nuestro, con lo que estamos hechos. Pero si nos moldeamos al gusto exterior, el que al parecer dice qué y quién debemos ser, la misión o el PROPOSITO, del que hablamos en el post anterior, se irá perdiendo, que lo que vinimos a ser y a dar, no será ya dado. El Universo, ahora, carecerá de eso que vinimos a dar.
El relleno que vino contigo, esa receta original, es la más sabrosa de todas y es lo que debes saber ser y desde donde tu te sabes dar y ofrecer para satisfacer el hambre de verdad que este mundo tanto necesita.
No dejes a nadie con hambre, ni con deseos de darte el mordisco que es requerido. Se original, auténtico, se tu, no seas nadie más. Integro. Pero, para ello, debes ser y estar relleno de lo que debe ser. No cambies, al contrario, busca realmente tu esencia y bríndate desde ahí.
Luis Edgardo Valderrama C.
Coach Ontológico
Instituto de Coaching Internacional. Colombia.
Certificado en Neurogastronomía Aplicada
Instituto de Neurociencia de las Américas. Venezuela.




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