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Com-partir!

Muchas veces tenemos la oportunidad de compartir un rico café o un trago luego de salir del trabajo. En ese momento la pareja o la amistad, se ponen de acuerdo y conversan. Se dan las novedades, se comparten sentimientos, ideas, planes.

El célebre Erick Fromm, escribió que una de la razones de estas reuniones amistosas era para dar a saber que existimos al hablar de nosotros mismos.

Es decir, desde el ego, una manera para decir que existo y que tengo planes, que tengo un sentimiento, que estoy en esta tierra y que tu estas ahí como para reafirmar mi existencia, es que me escuches mientras hablo.

El planteamiento de Fromm es interesante pues desde niños no supimos que no había un mundo sino el nuestro, en los pies, manos y mi sonido. Luego el mundo se extendió un poco y eso incluye a la madre y la habitación con la cuna. Pero sin dudas, hacerme notar al llorar desde la cuna, y ser visto, es una forma de decirme, “existo”, me vieron y ya vienen por mi a cargarme.

En verdad, no ha cambiado la cosa 30, o 50 años después. Viendo a personas heridas, enfermas o que se van de este mundo, tenemos una gran necesidad de saber que seguimos aquí. Con nuestra presencia podría ser suficiente. Pero lo reafirmamos al hablar de nosotros. Si hablamos de nosotros es porque existimos. Nos escuchamos, nos vemos en el espejo, y alguien nos escucha y nos pone atención. Todo ello es una forma de indicar, “existo”.

Pertenecer a este mundo es importante si supiéramos que todo lo que hay a nuestro alrededor y nuestro propio cuerpo son herramientas transitorias para pasar a otros plano más elevado.

Si conversar de nosotros es sólo una forma de decir que existimos, según Fromm, cosa que no es descabellado, sólo estaríamos haciendo que nuestro ego se afiance más y más.

Compartir es más que eso. Es prestar atencion, atender al otro, es hacerle ver no sólo que el existe, sino que también cuenta con nosotros en esta existencia mutua y pasajera. Es decirle al otro con la mirada y el abrazo, que también estamos acá y com-partimos, es de ir que lo que te pasa a ti yo lo vivo y me atrevo a contarte también de lo mío para ir juntos en este camino.

Com-partir es casi tomar de una única taza de café, y de un único vaso de cerveza en ese encuentro. Mi situación y tu situación, se comparten. No es sólo para hablar de mi y reafirmar mi existencia, es que nos apoyemos en esta vida con lo que tú sabes y lo que yo se. Es tu alegría y mi tristeza en la misma mesa y en la misma taza. Es tu preocupación y mis consejos. Es tu silencio y mi silencio. Te espero.

Luis Edgardo

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