Cómo sabes que hay una posible mejor versión tuya?
- Luis Edgardo Valderrama

- 22 feb 2022
- 4 min de lectura
Actualizado: 14 may 2022
Hemos escuchado o leído sobre lograr la mejor versión nuestra.
Sobre este tema ya he escrito mucho tiempo atrás y he publicado un audio podcast. Pero sigo viendo necesario comentar nuevamente sobre ello. Algunos colegas o personas que dicen ayudar a otros siguen insistiendo en sus libros, post o incluso conferencias sobre que la persona debe reinventarse y alcanzar una nueva versión de si mismo. No puedo decir que la idea este mal pues no es así, es buena, pero hay que profundizar más en eso.
Debo reconocer que ciertamente, lo que se ha llamado trilladamente reinventarse, como una palabra de moda, o aquella de ser la mejor versión de uno es una buena propuesta. Hasta ahí vamos bien.
En lo que no estoy de acuerdo, y me hago responsable de lo que escribo y digo aquí, es construir sobre bases o cimientos débiles, o mal estructurados un piso superior con una hermosa fachada pero que debajo no hay nada con que sostenerse. Es como decir hazte de dinero, aunque sigas siendo el ladrón de antes.
Suena fuerte? Así es.
Una de mis características al escribir o en mis clases o conferencias, es que digo las cosas para lograr un cambio de consciencia, y es luego de que este cambio sea posible, en los casos en donde se haya hecho el cambio real y consciente, es que entonces inicio mi discurso transformacional, por así decirlo, pero no por medio de palabras bonitas o esperanzadoras. Lo que muchos hacen es lo que en Venezuela decimos - pescando en rio revuelto -, por aprovecharse de la necesidad de mejorar sus vidas personales, sus relaciones de pareja o finanzas. En los casos más drásticos he leído y escuchado discursos antigénero muy entre líneas, usando palabras que esconde el mensaje y que el consciente no detecta fácilmente.
Veamos este ejemplo. Jamás podré reinventar que mi licuadora sea un taladro, sin antes desarmarla, desechar muchas de sus piezas, agregar otras nuevas, remodelar el motor, cambiar algunos botones, y finalmente poder adaptar la mecha para comenzar a hacer huecos en la pared. Antes de eso, debo saber que realmente quiero fabricar un taladro y conocer la utilidad que deseo, pues de no ser así, terminaría reinventando un ventilador y con ello perdí mi tiempo.
Si la licuadora tuviera emociones, ego y sentimientos, seguro evitaría ser transformada, pero quizás sabiendo lo útil que será ahora acceda a pesar del dolor que eso le cause, sin perder de vista el hecho de saber que habrá partes que deberán ser removidas de ella para siempre y aún así lo acepte.
Una verdadera transformación para reinventarnos requiere muchas veces cambios drásticos y no construir sobre bases mal hechas. Nuestras creencias religiones, costumbres sociales o familiares, pueden impedir un verdadero cambio, y por lo tanto, creer que sólo con ese camino histórico que ya llevamos recorrido lo lograremos, pues al final no vemos otra solución que un leve cambio con más de lo mismo, lo que a la larga podrá ser frustrante. Pero esto no es explicado por muchos “gurús”. A muchos no les conviene decirlo, pues sus clientes se irían.
Hacer una nueva versión de mi implica dejar de creer en lo aprendido, una depuración que requiere hasta un retiro como el que hice meses atrás de las mismas redes sociales, que alguna vez creí que era mi vida y no una simple herramienta digital. O haber chocado con conceptos religiosos o filosóficos de antaño y que ahora sólo vivo y practico en un 10% de todo lo que alguna vez manipuló mi existencia, o me castró o me condicionó mental y emocionalmente, lo que no me permitió avanzar, o si lo hacía lo lograba basado en lo mismo y no bajo parámetros nuevos, recién descubiertos y adaptados a mi verdadero ser auténtico. Todo estos cambios nos deben dar paz, felicidad y libertad.
Reinventarnos o ser una versión nueva requiere desapegarnos de la figura que otros desean o nos dijeron cómo y qué deberíamos ser. Cómo vestir, estudiar o trabajar.
Muchos profesionales o posibles emprendedores pagan a otros para que les digan cómo hacer las cosas, pero sin tener el tino de saber ayudarles o guiarles a sacar aquellos conceptos que no les han permitido avanzar, conocer la felicidad o alcanzar el éxito propio, no ajeno y no como otros dicen que debes ser exitoso.
Muchos “ayudan” a otros a ser felices sin antes enseñarles a no tener apego a lo material o a las personas. Dónde está el reinvento o la nueva versión?
Hay un camino muy íntimo sobre lo que implica reinventarse, y no es un camino de apariencias y externo. Hay un dolor necesario muchas de las veces pero a consciencia y con tu propio permiso.
Debes saber juzgar este tipo de ayudas que al final te manipulan como otros hicieron en el pasado, y que sólo pueden estar viéndote como un negocio del cual podrán vivir un tiempo. Al final, conozco algunos de ellos, y quitando sus aparentes felicidades y sus aparentes éxitos, que quieres hacer ver a otros, encontramos personas tacañas, sombrías, egoístas y dudo que esta versión actual que muestran sea diferente con las que llegaron tiempo atrás a los puestos actuales que ocupan o las profesiones con las que creen impresionar a otros o lograr seguidores, incluso por medio de sus talleres y conferencias que sólo crean la ilusión de crecimiento o el éxito momentáneo o la felicidad por medio de la inmediatez, pero sin trabajar el ego que es donde realmente todo debe comenzar, en tu interior: pensamientos y la gerencia de tus emociones.
La elección es tuya, como siempre.
Luis Edgardo Valderrama C.
Coach Ontológico y Neurogastrónomo
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