Egoísmo inclusivo
- Luis Edgardo Valderrama

- 14 oct 2021
- 6 min de lectura
Actualizado: 13 feb 2022
Es esta una frase contradictoria?
Y que hay con lo contradictorio? No hemos sido educados a manejar las contradicciones o los conflictos. Vemos el mundo como si fuera la vida y al verla creemos que no sólo conocemos la vida, sino que la podemos controlar o modificar.
Aquí viene la primera idea en la que me encantaría meditaras, incluso si es posible, dejar de leer por un instante o dejar detener el podcast si me estás escuchando. La vida la experimentamos por medio de nuestros 5 sentidos y por lo tanto, es imposible que experimentemos la vida o sepamos de ella, fuera de nosotros. Es decir, una vez que la captamos por medio de estos radares o filtros que llamaremos 5 sentidos, todas las sensaciones o percepciones como bello o feo, frío o caliente, grande o pequeño, bueno o malo, lo estaremos experimentando, UNICA Y EXCLUSIVAMENTE DENTRO NUESTRO. Piénsalo.
Vemos, sentimos, olemos las cosas dentro de nosotros y por lo tanto mi percepción no es igual a la tuya y la tuya no es la misma de la de tu vecino, porque una vez que lo hayamos percibido, sea un atardecer, un problema, un bocado de comida, nuestro cerebro particularmente, hará un análisis de ellos, y en menos de un segundo sabremos lo que vimos, olimos o sentimos. Nuestras historias, los aprendizajes que hemos acumulado nos han enseñado que el chocolate sabe a chocolate y que el atardecer consiste en el momento en cuando el sol se oculta por la rotación de la tierra.
Quizás hasta aquí estés de acuerdo conmigo si lo meditas.
Ahora bien, aunque la experiencia sea individual, y esto nos haga sentir y parecer únicos, la verdad es que hemos dado tanta rienda suelta a ello, que creemos que así como percibimos la vida es la vida. Es decir, no damos cabida a que sólo es una percepción y además una interpretación de lo que pasa afuera nuestro, y que en realidad, lo que consideramos vida, es solo una interpretación de nuestros sentidos y más concretamente, de nuestra mente.
Nos apoderamos tanto del concepto de lo individual, que no nos permitimos ver la vida de una manera diferente sino la nuestra. Quizás digas aquí, -pero si la percibo así, de tal o cual manera, entonces de qué otra manera puedo ver la vida u opinar sobre ella?-
Ciertamente, tienes la mitad de la ecuación resuelta, por que la otra gran mitad está fuera de ti. Ahí es a donde voy con el título de esta reflexión, EGOISMO INCLUSIVO.
Pretendemos ser seres superiores al leer o conocer por otros que somos la más elevada especie en la cadena evolutiva en el planeta tierra. Quizás nos lo hemos creído tanto que no damos espacio a nuevos conocimientos.
Creo que lo que nos hace grandes son las dudas que tenemos en lugar del conocimiento, pues, si me has seguido hasta aquí, sólo conocemos las cosas, personas, circunstancias, el mundo, basados en nuestros sentidos, pregunto… eso es todo?, hasta dónde debo confiarme en que eso será suficiente para saber lo que hay a mi alrededor? O para saber más de mi? Quizás conozca más de mi al saber que no se, en lugar de saber que se, y con ello me limite, y no ver la motita de polvo que soy en esta inmensidad de Universo en donde me encuentro.
Si pudiéramos ver los conflictos como las consecuencias de pensar de esta manera, entonces podríamos entender que somos los principales responsables de que nos pasen cosas, o vivamos situaciones debido a hacer divisiones, separaciones, o dualidades en donde no las hay.
Las situaciones que vivimos son sólo la manera en que las experimentamos, la vida no es lo que está afuera, sino lo que está adentro. La ira, la rabia, el rencor, la felicidad, la alegría, son sensaciones, o emociones o respuestas de nuestro cerebro y somatización del cuerpo, a causa de las historias que nos han construido, pero no son indicativos que de la vida sea de tal o cual manera.
Somos responsables de todo lo que pensamos, sentimos y de nuestros actos. Las reacciones de rabia ante ciertas situaciones no son más que una demostración de cuan egoísta somos y de una clara falta de autocontrol, pues nos decimos que tal cosa debe ser de tal manera.
He vivido de cerca eso, en mi y en otros, y mi experiencia me ha llevado a pensar así sobre aquello que llamamos vida.
Vemos las cosas como bueno y malo, día y noche, como si todo se tratara de opuestos únicamente, y que deberíamos apegarnos sólo a uno de esos extremos. La vida no es sólo blanco y negro, hay grises y para tu sorpresa, también hay colores hermosos. Nuestra percepción no nos deja ver las situaciones como son, solo las interpretamos y concluimos.
Dentro de ese “egoísmo” o exclusividad, en donde lo que vivimos me involucra a mi, evidentemente y por lo tanto no conozco otra forma de ser, pensar o sentir, debemos dar espacio y oportunidad de la inclusión. El ego es sólo y exclusivamente una herramienta de supervivencia. Sin ego me quemaría en el fuego o me atropellaría un auto, y no me importaría pasar bajo una construcción sin cubrir mi cabeza o comería de ese alimento en descomposición, el ego nos ayuda a sobrevivir, pero cuando no tenemos control de el entonces se convierte en el E.G.O. (El Gran Opositor)
Ampliar el egoísmo en donde todo gira a mi alrededor, para aceptar o incluir la manera de pensar de otros, sus emociones que también me importan (aunque no sea responsable de lo que sienta), permitiendo que fulano exista en mi vida, pues el Universo lo puso ahí por alguna razón, son formas de llevar mi egoísmo a que sea un EGOISMO INCLUSIVO.
La manera más fácil de enfrentar las situaciones es salir de ellas, alejarnos, sacar a las personas de nuestra vida, en lugar de entender el propósito de su existencia en ella, y esto es más egoísmo.
El EGOISMO INCLUSIVO, nos enseña a aceptar, a ser tolerantes. Las cosas no pasan como lo deseamos exclusivamente.
Hay muchas cosas y personas que no podemos evitar. Están ahí, son asi. No hay bueno ni malo. Las cosas simplemente son. Pero realmente no hay contradicciones ni opuestos.
Molestarnos por las acciones de alguien, muestra claramente nuestras debilidades, y lo vulnerables que somos. Esa falta de control de nuestras emociones que experimentamos muchas veces con la ira, por ejemplo, sólo nos muestra la falta de razonamiento que debemos tener para comprender por que alguien hizo algo de tal manera o por que llueve cuando estoy a punto de ir a la playa.
La inclusión abre un espacio para la felicidad, para la empatía. Podemos ver al otro como complemento en mi trabajo o mi proyecto, y no como un opuesto o competencia.
Recuerda, la vida es lo que pasa fuera de ti, pero tu la entiendes por lo que pasa dentro de ti, pero hay otras formas de verla, y es por medio de la formas de ver o sentir que otros tienen. Podemos no estar de acuerdo con alguien, pero aun así podemos entender la razón por lo cual lo hizo en lugar de oponernos a el o ella, como si yo tuviera la única verdad. De hecho, en base a lo planteado hasta aquí, y si me has seguido con estas ideas, está más claro que aquello que llamamos verdad es relativo y no absoluto. Es decir que su punto de vista es diferente al tuyo, pero eso no quiere decir que nos opongamos, sino que ambos tenemos la razón. Nuestras percepciones de la vida o de la situación X así lo muestran.
Y para ir cerrando el tema, sólo te pido que reflexiones sobre esto y te mires como un ser que forma parte de una familia, de una sociedad, de un continente y un planeta, y ahora veas lo pequeño que eres y lo dependiente que eres de muchas cosas que te rodean, circunstancias, clima o personas, y preguntarte, que pasaría si no dependieras de ellos?
Quizás veas más la necesidad de incluirlos, en lugar de sacarlos de tu vida.
La elección es tuya, como siempre.
Luis Edgardo Valderrama C.
Coach Ontológico y Neurogastrónomo
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