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El miedo a salir de la zona de confort

Actualizado: 13 feb 2022

Quizás lo sepas o no, pero durante varios años estuve dirigiendo una comunidad religiosa, y en ese tiempo iba a otras comunidades a dar charlas y enseñanzas. En una ocasión, el líder de una de esas comunidades me invitó a almorzar en su casa, y en medio de una tertulia sobre teología le quise exponer una interpretación desde la perspectiva del judaísmo y el me cortó diciéndome -hermano, no me diga nada, se que tiene razón desde su base, pero prefiero no saber y seguir con las enseñanzas que llevo conmigo-


Ese comentario me impactó y recién en estos días la recordé escribiendo mi reflexión anterior, sobre la capacidad de decisión y la búsqueda de la verdad. (Te sugiero leerla antes)


La mayoría de aquellos que se dicen expertos en autoayuda alientan a sus seguidores a superar sus miedos. Y si no pueden superarlos, se les dice que simplemente deben ignorarlos. Desde luego, el miedo puede impedirnos tomar riesgos sanos y perseguir nuestros más grandes deseos en la vida, así pues, lo mejor para nosotros es evitar que el miedo controle nuestros sueños y metas.


Ahora bien, en el camino místico supe que podemos aprender mucho de nuestros miedos. De hecho, nos conviene observar con más atención aquello que más nos atemoriza.


Desde nuestra infancia y aun siendo adultos se nos ha enseñado a creer que el miedo es malo o negativo. No obstante, es natural sentir algún elemento de miedo cuando se nos presenta una oportunidad sobre todo si es evento o circunstancia desconocida. El miedo podría llevarnos a preguntar: Y si fallo? Qué pensará la gente de mí? O, Tengo lo necesario? Todas son preguntas válidas, pero, si ahondamos en ellas, podríamos encontrar la fuerza que necesitamos en las mismas respuestas como un ser social o como emprendedor.


Creo que en lugar de permitir que el miedo, siendo parte esencial del E.G.O., llegue a tomar decisiones por ti, debes mejor pensar en la manera en la que puede señalarte el camino hacia el éxito y hacia tus sueños.


Cuando examinamos el miedo, vemos mejor su origen y separamos lo racional de lo irracional.

Algunos miedos racionales pueden ser:

  • Caerse de una escalera alta que no tiene buen soporte.

  • Manejar un automóvil con cauchos desgastados en plena lluvia.

Estos miedos son sanos e importantes. Nos permiten tomar precauciones ante un posible peligro.


Por otro lado, un miedo sano no es un miedo activo. No pasamos horas de nuestro día pensando en estos miedos. Sólo aparecen cuando los necesitamos. La mayoría de nuestros miedos son racionales.


Pero, ocasionalmente, nuestros miedos son controlados por nuestras emociones. Por ejemplo:

  • Hablar frente a un público.

  • Una entrevista de trabajo.

  • Presentarte a un desconocido.


Este tipo de oportunidades pueden hacernos sentir incómodos; nos invitan a salir de nuestra zona de confort e intentar cosas nuevas. Sin embargo, ninguno de estos miedos son parte de la auto preservación; más bien son auto sabotaje.


Cada uno de los ejemplos de miedo irracional citados tiene el potencial de revelar una gran cantidad de Luz en tu vida y en el mundo. Al dejar que el miedo esté por encima de estas oportunidades, evitamos darnos cuenta de nuestro potencial total y fortalecer nuestra conexión con la Luz.


El reto es reconocer cómo y dónde nuestros miedos y las emociones que los acompañan nos impiden avanzar hacia nuestra meta. Tenemos miedo de no agradarle a la gente? Tenemos miedo de que no nos acepten? Tenemos miedo de no poder hacer lo que queremos? Puede ser más cómodo vivir en el pasado en lugar de enfrentar la incertidumbre que acompaña al futuro. El pasado es 100% conocido. El problema es que, si nos quedamos en el pasado, no podemos avanzar hacia el logro del propósito de nuestra vida.


Cuando los miedos aparezcan en tu vida, detente y piensa en la raíz. Nuestra mente está programada a evitar las cosas que tememos.

El cerebro como órgano evita gastar energía en problemas, incertidumbres, dudas, y otros conflictos, y prefiere huir antes que enfrentar y aprender la lección. Es por ello que muchas personas cuando tienen un conflicto dejan el trabajo, el hogar o la relación de pareja. Todo esto crea un patrón del cual es difícil de salir.


Nuestro reto o trabajo es usar nuestros miedos para encontrar las cosas incómodas que debemos hacer. Si no aprendemos a aceptar nuestros miedos y a aprender de ellos, nos arriesgamos a perder oportunidades de crecimiento espiritual y la realización de nuestros planes y sueños.

Es natural buscar la comodidad de lo conocido. Lo normal para la mayoría es mantenerse en las diversas zonas de confort que pueda tener el ser humano.


Debes saber que lo que algunas personas llaman milagros no es más que un movimiento de energías no usuales. Pensamos, decimos y actuamos en base a nuestras creencias, aquellas que imaginamos nos definen como personas, y no salimos de ello pues creemos que eso nos identifica. Nos hemos etiquetado en base a la percepción errada que tenemos de nosotros mismos, y en base a esa percepción actuamos. Hay un gran temor a ser diferentes, a evolucionar, a transformarnos.


Ahora miremos esto desde otro nivel para completar la ideal del miedo.

En el tiempo de Nóaj (Noé) la gente del mundo realizaba muchos actos que la habían separado de la Luz, pero si tuviésemos que resumirlo en una sola palabra sería: comodidad. Se habían rendido con respecto a seguir el camino espiritual. Querían algo más fácil.


En el idioma hebreo, la palabra Nóaj significa “estar cómodo”, esa información es valiosa para entender el contexto.


Leemos: “… la tierra se había corrompido … y estaba la tierra llena de violencia…”.


En el camino místico no podemos obtener un progreso espiritual cuando permanecemos en nuestra zona de confort; cuando buscamos la salida fácil y satisfacemos nuestro ego en lugar de escuchar los anhelos de nuestra alma, como una embajada de la Luz.


Hay miedo a salir de la comodidad, a aquello con lo que nos identificamos con la sociedad y la Matrix, miedo a ser diferentes al resto, miedo a emprender con innovación.

Hay un miedo a salir de nuestras zonas de confort, y eso lleva a muchos, incluso, a defenderlas.


Salir de nuestra zona de confort para poder avanzar a nivel espiritual significa algo distinto para cada quien.


Por ejemplo, una persona que tiene naturaleza combativa, que siempre trata de plantear sus argumentos y enfrentarse a los demás, quizá necesite sentirse un poco incómoda al calmarse y permitir que los demás ejerzan su voluntad sin ella tener que interponerse.

Pero por otro lado, una persona que es propensa a permitir que los demás la menosprecien, haría un avance espiritual al expresarse y defenderse. en ambos casos salir de lo habitual o acostumbrar les hará salir de la zona de confort y por ende del control del E.G.O.


Mucho de la corrupción que vemos en nuestras sociedades tiene que ver con la zona de confort en la que muchos prefieren estar. Que otro se encargue, el Presidente no hace nada, el Congreso no actúa, son declaraciones de personas que pudiendo hacer la diferencia se quedan inertes, en lugar de liderizar un movimiento.


Tengo claro que peor que las acciones del malvado son las acciones del hombre que se dice justo pero que no hace nada para erradicar la maldad.

El malvado eligió su camino, pero aquel que eligió ser justo debería estar actuando para ser luz y no oscuridad, ser parte de la solución y no del problema.


Hoy día, como expresé en mi reflexión anterior, muchos se han mantenido inertes, silenciados y obedientes sin investigar lo qué pasa en el mundo. Sus zonas de confort son elevadas aunque jueguen con sus vidas. No todo ha sido real, aunque eso implique quitarte la libertad, manipular la información que lees o vez, aunque implique ver cortinas de humo con temas que distraen, aunque implique que cada vez te quieran tener más controlado por medio del internet y los satélites, aunque implique hacer uso de la tecnología para beneficiar a otros, o aunque todo esto se resuma es sacrificar gran parte de la raza humana. Tu zona de confort vale más que eso? Cuánto egoísmo! Y aún así te quejas de que el mundo está mal y no haces nada?


Todo lo que necesita nuestra sociedad mundial es que salgamos de nuestra zona de confort y vayamos en dirección a nuestro crecimiento espiritual por medio de cambios de consciencias, de pensamientos auténticos, a no recrear nuestros días actuales con el pasado, en busca de descubrir realmente quienes somos, y hasta qué han hecho con nosotros.


Ahora bien, observa tus zonas de confort; si tiendes a aislarte, intenta estar con la gente esta semana como tarea. Si siempre estás haciendo varias cosas a la vez, intenta prestar toda tu atención a las cosas importantes en tu vida, como tu familia, tus hijos y a tu interacción con los demás. Si hay alguien en tu vida a quien has estado juzgando duramente, haz un esfuerzo por darle el beneficio de la duda, si andas hablando a espaldas de otros, intenta callar y buscar a la persona y tener una conversación sana y madura frente a frente.


Una de las maneras más efectivas para silenciar al E.G.O. es haciendo justo lo contrario de lo que él nos susurra que hagamos. Eso nos ayudará a tener mayor dominio sobre él, y el razonamiento actuará sobre el instinto. Y más aún, despertará al colectivo si más y mas personas lo hacen, abrirá los ojos de la consciencia universal y será más poderoso que un arma de fuego.


Se necesita valentía y determinación para seguir el camino espiritual, y sí, suele ser incómodo pero necesario para volver al control de nuestras vidas, pero también lleva a una sensación de plenitud mucho más duradera, en comparación con el placer momentáneo o fugaz que nos han hecho creer en una sociedad de consumo y de máscaras y mentiras.



Luis Edgardo Valderrama C.

Coach Ontológico y Neurogastrónomo


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