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El pasado en el presente

Actualizado: 31 jul 2020

Hemos aprendido juntos, que si hay algo que nos define es el pasado. Somos pasado. Todo lo aprendido, lo que sabemos, conocemos, habilidades, idiomas, direcciones, son pasado.


Si hoy aprendemos algo, en poco tiempo es pasado, no presente. El presente ocupa un lugar tan pequeño en nuestra vida que no nos damos cuenta de lo efímero que es. Y en una carrera por mantener nuestra existencia hacemos del presente algo tan grande que creemos que abarca días y años hacia atrás, y años hacia el futuro. Es un acto de supervivencia del ego. Pero también un gran acto de ignorancia.


El presente es apenas un punto muy pequeño en nuestra nariz, y creemos que es más allá de lo que pueden abarcar nuestros brazos extendidos. Pero no es así. Entonces hacemos de todo eso nuestro presente.

Con nuestros sentimientos pasa algo semejante. Hoy día creemos experimentar dolor, rabia o tristeza, pero no es cierto. Esos sentimientos no son de este instante, sino del pasado evocados en tu presente. Me sigues hasta aquí?


Aquello que el o ella dijo y que crees te molestó, hoy día no te lo está diciendo. Quizás hasta ni exista esa persona, pero aun molesta o duele. Pero no es real. Entonces de dónde sale esa voz o esa ofensa? El o ella no están diciendo ni haciendo nada. No están aquí frente a ti diciendo nada ni haciendo nada. Entonces? Quien te está diciendo algo “malo” en este momento? Nadie!


Recuerdas un chiste y te ríes en el metro delante de otros, o lo cuentas a tus amigos. Pero el chiste fue de hace días o años. Eso al parecer no es problema. Hasta lo disfrutas. Pero qué pasa con otros sentimientos? Te has hecho consciente de ello? Más que consciente, responsable? Si. Esto se trata de ser responsable de qué hacemos con lo que sentimos ante eventos pasados inexistentes, sólo localizables en nuestra mente. Si ya el evento doloroso, molesto, o triste no son, y la persona que crees que lo generó no está, a quién responsabilizas? De por sí aquel evento te afectó no por lo que otros hayan dicho o hecho, sino por la manera como no supiste actuar ante esa circunstancia. Desde aquel momento culpaste a otros. Y desde entonces esa tristeza te persigue, el dolor o rabia aún sin estar presente.

No fuiste responsable de tus emociones antes, no lo eres hoy día tampoco.


Si has podido ver esto entonces entenderás que de esto trata la inteligencia emocional. Es uno de los cometidos más difíciles de alcanzar, incluso para los que lo enseñamos y tratamos de practicarlo desde que lo aprendemos. Es una nueva sana y natural forma de sobrevivir, vivir, y ser feliz, sin la “maléfica” influencia manipuladora del ego y sus mentiras y miedos.


La inteligencia emocional es una forma de vida sana que abarca incluso al cuerpo físico. Es aplicable a todo ámbito de vida, personal, laboral, relación de pareja, social. Es una manera de llevar las cosas a su justo valor, sin sobredimensionarlo, sin elucubraciones. Es una manera de hacernos responsables completa y absolutamente de lo que sentimos, pensamos y actuamos. Es algo interno, no externo. Pasa dentro nuestro, en nuestro cerebro.


Al igual que la felicidad, que pretendemos buscarla fuera nuestro, y responsabilizamos a otros de que no nos hacen felices, haciendo que ellos carguen con eso que no sentimos o no encontramos internamente, como si ellos tuvieran esa capacidad, o la magia, o el don, en lugar de lograr compartir tu propia felicidad con ellos; así mismo los sentimientos aparentemente negativos, deben ser asumidos desde adentro, pues es dentro donde suceden, no afuera.


Así pues, todo dolor, tristeza no sólo vienen de tu pasado, pero siendo así y el único tiempo existente el presente, aquel dolor o tristeza, no existen en este instante. Al menos que tu lo evoques o recuerdes. Y sabes una de las razones por las cuales tu ego hace eso? Para que no descubras que eres capaz de controlarlo, por lo cual el ego quedaría a tu control y no al revés. Para que no veas internamente. Recuerda que el mapa no es el territorio, así que como miras al mundo, así piensas y sientes. Es tu propio espejismo. La vida no es como la percibes. Es tu realidad relativa, no absoluta. Y nadie es responsable de ello sino tu.


Asume el control desde otra perspectiva, desde tu luz, tu esencia, la parte maravillosa que hay en ti sin aquellos aprendizajes que te han hecho creer que “así debe ser”, y se libre y pleno del ego. No hay culpa, ni en ellos, ni en ti. Y entonces desde ahí podrás dar lo mejor de ti. Vive dando, entregando, pues tienes todo en ti. Descúbrete!


Luis Edgardo Valderrama C.


Coach Ontológico

Instituto de Coaching Internacional. Colombia.

Certificado en Neurogastronomía Aplicada

Instituto de Neurociencia de las Américas. Venezuela.

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