El rol de vida y el emprendimiento
- Luis Edgardo Valderrama

- 26 oct 2020
- 4 min de lectura
Actualizado: 13 feb 2022
Cuando tenemos un proyecto, una idea, un sueño, en ocasiones hay un flujo que desaparece o se pierde, como si tomara otro rumbo.
Te ha pasado?
Si estuviéramos aclimatados a otra forma de pensar, sentir y reaccionar, tomaríamos la actitud de detenernos y observar lo que está sucediendo y ser testigos de un maravilloso proceso.
Cuesta entender que la vida ya está hecha. Si estamos aquí es que ya hay un papel para cada uno de nosotros, fuimos creados para formar parte de un plan, somos el plan, no vinimos a diseñarlo, y cuando lo intentamos, nos sentimos frustrados al no encajar con lo ideado o planeado. Me sigues? Lo ves?
Cuando algo sale como deseamos y pensamos, no debas sentirte orgulloso de ello, quizás entendiste tu rol en este mundo entre todos los artistas de la obra en donde fuiste colocado, y en medio de los eventos que se han construido magistralmente para ti y en conjunto con otros a tu alrededor, pues no eres un ser aislado y así como las acciones y eventos de otros interactúan con tu vida, así mismo tus acciones y las consecuencias de ellas afectan positivamente o negativamente en la vida de otros.
La otra posibilidad, en caso de que le hayas atinado, es que sin saberlo te ajustaste al plan universal y estás fluyendo, y al parecer tu plan está viento en popa. Esto no es cruel, como algunos piensan al leerme, ni te quita méritos, pero si lo pudiéramos ver con madurez y sabiduría, deberíamos sentirnos bien al ser tomados en cuenta por la vida y el Universo para formar parte de un Plan maravilloso y perfecto.
Soy un emprendedor, no por elección, sino porque la vida me llevó a ello.
Y he aprendido a serlo desde el ensayo y el error. Fui planeando y caía. Armaba y se desmoronaba. Vendí empanadas, jugos, pizzas, busqué trabajo en restaurantes por amar la cocina y saber cocinar. Y me di cuenta que mis mejores momentos fueron cuando dejaba de intentar tercamente en querer hacer lo que planeaba. Me di cuenta que tenía que observar mis dones, aquellos que me fueron dados, como el libreto de mi obra, pues no los cree yo, no me los fabriqué, me fueron otorgados. Quién? Por qué?
Similar a aquellos héroes de la tele que no sabían que tenían vista de rayos x, y querían espiar al vecino; o podían volar, y presumían al lado de un halcón; al principio no sabían utilizarlos o lo utilizaban de manera incorrecta. Fallaban y luego entendieron para qué le fueron otorgados. No para E.G.O., sino para ayudar el prójimo y formar parte de un todo, siempre sabiéndose imperfectos, mitad humanos (terrenales) queriendo hacer lo que quieren; y mitad extraterrestres (seres espirituales) deseando hacer lo que deben.
Pero hay más, nosotros no somos los que elegimos a nuestros alumnos o clientes, la vida nos los coloca y eso crea una gran responsabilidad y humildad. Es más por ser útil a alguien que por ser bueno en nuestra área. Esa también es una postura en donde nos quitamos el sombrero y aceptamos a la vida por colocarnos donde estamos y entre la gente que necesitamos para superarnos y crecer, pero sin olvidar que estamos entre ellos para servirles también.
Uno de los errores del emprendedor es mantener la idea y el plan de que debemos desarrollar esto de esta manera y lo debemos vender de esta forma, sin evaluar los dones y sin entender para qué estamos en este mundo y la razón de esos dones otorgados desde antes de nacer. Como dije antes, si lo entendemos fluimos, si no lo entendemos, quizás acertemos, y si no resulta nos estamos oponiendo al Plan Maestro del Universo. En este caso no es que fallemos o no nos dediquemos a tal actividad, sino que esa no es la manera de colaborar y adaptarnos al Plan que lleva nuestro nombre.
Otro error es, el más común, insistir en algo sólo por el hecho de ganar dinero.
La mayoría piensa que ser emprendedor es sinónimo de libertad financiera e independencia, eso llegará más adelante y según la vibra que llevemos, pero hay una realidad ahí detrás por descifrar: lo monetario es el medio, no el fin, y no es para enriquecimiento, sino para compartir y bendecir.
El emprendedor requiere de más esfuerzo que el empleado, y tiene más compromisos. Debe entender que sale de su zona de confort para aventurarse en una carrera contra su E.G.O. primitivo y en búsqueda verdadera de su razón de ser y propósito en este mundo físico desde su parte espiritual.
Adherirnos al Plan Universal por medio de entender el verdadero uso de nuestros “super poderes” se traduce como una verdadera conexión espiritual con lo divino y superior, a un nivel tal que somos parte de EL. Cuando esto no pasa, nos cansamos, nos decepcionamos, nos frustramos, perdemos dinero, cambiamos de ramo o emprendemos varios negocios pues “alguno pegará”. Eso es desgastante y agotador. No hemos descifrado el Plan, sino que nos oponemos a él.
Entonces el emprendimiento, debe no sólo tornarse en una actitud, sino que requiere, principalmente, de un cambio de pensamiento, de manejo de emociones, de saber cuándo y a qué reaccionar, saber para qué estamos aquí, saber que somos parte de un engranaje y que así como hago mover otras piezas, hay otras que me mueven la vida, que cada pieza es necesaria (sea persona o circunstancia) y que cuando duele o molesta su movimiento en la gran maquinaria de la vida, desecharla o querer ser parte de otra área de las piezas, al final si no entiendo o acepto o agradezco su incidencia en mi rotación, otra pieza me afectará más o con más fuerza, y sin aceitar los engranajes y los ejes.
Emprender se trata de ser parte de un TODO maravilloso y que tremendo honor que el Gran Arquitecto sea Quien nos haya elegido para ser Su aliado en este Plan de vida que al final, está hecho para nuestra felicidad, placer y satisfacción, pero sin egoísmo, sino con la alegría de llevar Luz a cada rincón.
Luis Edgardo Valderrama C.
Coach Ontológico y Neurogastrónomo
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