Emociones y salud
- Luis Edgardo Valderrama

- 25 nov 2017
- 2 min de lectura
Actualizado: 31 jul 2020
Cuando hablamos de emociones y sentimientos solemos pensar o asociarlo con el corazón, el amor, el odio o la tristeza. A pesar de que las emociones son producto de secreciones homonales, y que en su mayoría provienen del cerebro, me atrevo a decir que aprendemos, recordamos, y haste sentimos con todo el cuerpo.
El cerebro no es un elemento aislado, aunque la parecer muy autónomo, pero sin dudas es parte de toda nuestro sistema nervioso y el cuartel general de “LO QUE SOMOS” (o lo que creemos ser).
Nuestras emociones estimulan a las acciones y eso lo hace importante para nuestra vida, sean nuestras propias acciones y su resultado, o las acciones de otros y la manera en que repercuten sobre nosotros. Pero también son alertas y ayudan a organizar nuestras experiencias, tratando de darle una especie de forma o justificación a nuestras creencias, nuestro ego o nuestra propia existencia y la de los demás (desde nuestra perspectiva irreal). En resumen, las emociones guían y provocan nuestras acciones.
El conocimiento, control y manejo de nuestras emociones, que podríamos llamar Inteligencia Emocional (IE) es sumamente necesario y sano no sólo para el manejo de nuestras relaciones interpersonales, sino tambien para nuestra propia salud física, emocional y psicológica.
Conocer nuestras emociones producirá una tranquilidad al saber qué nos hace reaccionar y la razón de la emoción que lo produce. No siempre las emociones no son lo que deseamos experimentar, pero sin duda, al no ser reprimidas y permitir que fluyan inteligente, ellas serán útiles para lograr el autoconocimiento, mayor autoestima, y sin duda eso nos llevará a alcanzar la tan ansiada felicidad que creemos esta fuera nuestro y como describí en mi artículo anterior, responsabilizamos egoísta e irresponsablemente a otros de la falta de ella, incluso a la vida por no saber comprenderla ni aceptarla.
Cuando reprimimos las emociones (al no expresarlas o negarlas) bloqueamos energías muy poderosas y éstas, al no poder exteriorizarlas, se van acumulando en nuestro organismo hasta que poco a poco detonan en áreas asociadas con la emoción en su aspecto psicológico, sobrecargando con esa energía algún órgano, músculo, sistema inmune, sacando de balance o armonía esa parte nuestra como si lo excluyéramos de nuestro ser, provocando dolor por tal separación. Al ser integrales, la tal armonía es requerida y sana para nuestro vivir y felicidad plena. Así por ejemplo, el dolor de los hombros están relacionadas a exceso de responsabilidades o tomar responsabilidades ajenas; la espalda baja en la zona de los riñones, por problemas financieros o falta de apoyo emocional; la cadera, zona de nuestros intestinos, temor al cambio, etc.
La IE es pues una herramienta poderosa en nuestro autoconocimiento, pero además la manera más simple de comprender las reglas de la vida, aceptarlas y asociarse con ellas en lugar de hacerles resistencia.
Luis Edgardo Valderrama C.
Coach Ontológico
Instituto de Coaching Internacional. Colombia.
Certificado en Neurogastronomía Aplicada
Instituto de Neurociencia de las Américas. Venezuela.




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