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HABLAMOS O NOS COMUNICAMOS?

Actualizado: 2 jun 2020




Si hay algo difícil de aprender es a comunicarnos. Antes de cualquier teoría o técnica debemos comprender lo que hay antes de la comunicación como tal. No empecemos en la comunicación. Empecemos a entender lo que le precede para poder comprender su complejidad.

La comunicación entre dos o más personas significa que compartimos un factor común, que reflexionamos juntos acerca de un tema o un problema, no es recibir información, es más hermoso: es compartir y crear juntos.

Examinar entre dos un tema en común, hacerlo detenidamente y compartirlo. No es hablar, no es imponer. Es una plena humildad. Doy clases sobre el tema, y he descubierto la imperiosa necesidad de ir más allá, no hacía adelante en el conocimiento científico, sino hacia el origen. Cuando yo mostraba las técnicas neurológicas aprendidas en las ciencias y pseudociencias sobre el tema, salían preguntas entre mis alumnos que respondía desde el conocimiento. Las personas que suelen tener clases conmigo estaban ya enfocadas en la parte interna del ser y saben mi premisa de llevarlos al cambio de consciencia. Entonces vi que faltaba algo más.

La comunicación requiere antes que tener la razón como en una conversación común, o un soliloquio egocéntrico, una actitud de humildad. Una sencillez. Una simplicidad. No nos limitamos a escuchar, discutir, asentir o discrepar, sino a examinar juntos el problema o el tema en cuestión. Los lenguajes físicos, lingüísticos o no verbales vienen a ser posteriores para complementar armoniosa y energéticamente la belleza de la comunicación asertiva. Pero antes hay un ser que desea expresarse más allá, un alma con una cantidad de información que proviene del Universo, mas si esta alma está en una verdadera conexión con lo alto. Cuando la mente es liberada de pensamientos, del ego y del conocimiento, llegan lo que yo llamo “faxes” de lo alto que bajan para dejar sentado en un lenguaje abierto a la intuición y fuera de la razón y la lógica, que usa el canal del gesto, el lenguaje y los órganos involucrados una forma de expresar y más bien “aterrizar” aquella información.

Cuando esto sucede la información es transmitida de alma a alma, y sobrepasa el cerebro que todo lo necesita comprender o completar. Hablar desde estos “faxes” es impedir que las creencias y los mapas mentales absorban la información, y llegue a “donde realmente debe llegar”, a esa esencia que sabe realmente qué hacer con lo planteado.

La verdadera comunicación, esa que viene más allá del razonamiento humano, del conocimiento y del pasado, entendiendo que la mente está constituida sólo de pasado, es una verdadera responsabilidad de ambas partes para afrontar el tema o problema planteado entre quien habla y quien escucha en una hermosa danza.

Como coach aprendemos a que debe existir un feedback en una comunicación, es decir, la humildad y la buena actitud de preguntar si nos hemos hecho comprender, me sigues? Esto quiere decir que desde donde nos comunicamos verdaderamente en busca de una solución o mejoras a lo planteado, y desde la elevada consciencia de quienes se comunican, el ego no tiene espacio. No es invitado. Estorba, amenaza, aturde, molesta.

Cuando asumimos liderazgos verdaderos, somos entidades que trascendemos lo común, rompemos paradigmas, y eso nos cuesta etiquetas de locura, subversivos, absurdos o personas ilógicas, pero con seguridad Newton, Einstein, Jesus, Marx, Jung, Mandela, … pasaron por ello.

Romper los paradigmas y ser verdaderos revolucionarios, requiere desprendernos de aquello racional que evita la comunicación verdadera, la que viene de un conocimiento universal que sobrepasa todo entendimiento, pero con el amor y la humildad como para poder compartir ese tema en común que deseamos explorar en conjunto y en unidad para el verdadero cambio de consciencia colectiva que está latente en cada quien y que requiere valentía, coraje, y ser íntegro con los principios de unidad del alma y no los del ego que se basan en el miedo a la no aceptación.

Todo empieza entonces por la revolución interior, no de autores, o gurus, o académicos, sino aquella que nos ha acompañado desde antes de nuestro nacimiento, la consciencia universal.

Te espero,

Luis Edgardo

Comunicador – Facilitador – Terapeuta

Email: creSER.rd@gmail.com

Contacto empresarial: 829.889.9816

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