Inteligencia emocional en el trabajo de equipos de alto impacto
- Luis Edgardo Valderrama

- 17 jul 2017
- 4 min de lectura
Actualizado: 14 jun 2020
Las emociones son parte natural del ser humano, así como los sentimientos resultantes de dichas emociones, y por ende están presentes en todas las áreas de la vida del individuo, en lo personal, familiar, social y evidentemente en lo laboral.
“Las capacidades de la IE (más que el coeficiente intelectual o las habilidades técnicas) se presentan como la competencia «determinante» que mejor predice qué individuo de un grupo de personas muy inteligentes será mejor líder. Si repasamos las competencias que han señalado independientemente empresas de todo el mundo para distinguir a sus líderes estrella, descubriremos que los indicadores del coeficiente intelectual y la habilidad técnica van bajando hacia el final de la lista cuanto más se sube en el escalafón. (El coeficiente intelectual y la pericia técnica son factores de predicción del rendimiento mucho más fiables en los puestos de categoría inferior.)” Daniel Goleman
Los equipo de alto impacto y por ende de alto rendimiento no están entonces solamente conformados por seres dotados de Inteligencia Técnica puramente, sino basada más bien en el manejo de sus emociones. Como sucede en cualquier relación humana entre amigos, o parejas o negocios, sus miembros serán más eficientes en todo sentido, desde la comunicación, hasta el manejo de conflictos, una vez que cada uno de ellos tenga un verdadero dominio o manejo de sus emociones y lo ponga al servicio de la relación. Aunque siempre existe el riesgo de que uno de ellos sabotee dicho emprendimiento por razones más profundas.
Como sabemos el empowerment tiene entre sus bases el descubrimiento de los líderes potenciales que hay en cada quien y poder colocar sus capacidades al servicio del equipo que lo conforman. Los modelos de competencia para el liderazgo suelen estar compuestos entre el ochenta y el cien por cien por capacidades basadas en la inteligencia emocional. Por lo general se contrata a los directores generales por su intelecto y su pericia empresarial pero se los despide por su falta de inteligencia emocional, como sucedería en toda relación humana. Esta falta de IE no es sólo una carencia de autocontrol, sino también la falta de consciencia sobre las entidades externas subyacentes en todo plano social o laboral y sobre lo cual no podemos llegar a controlar. Es un sentido de aceptación de alto nivel, y si se quiere hasta espiritual muy elevado, del SER INTERNO al cual no todos han podido llegar y debe ser respetado por los que si lo han alcanzado, fungiendo de guías y facilitadores de aquellos.
En la empresa también encontramos un marco que refleja cómo se traducen los principios básicos de la IE (es decir, la autoconciencia, la autogestión, la conciencia social, la colectiva y la universal, así como la capacidad de gestión de las relaciones) en éxito laboral.
En una economía impulsada por el llamado trabajo del conocimiento, el valor se crea con el esfuerzo de un equipo, lo que nos lleva a fijarnos en el coeficiente intelectual colectivo, es decir la suma de sus conocimientos técnicos y multidisciplinarios, entendido como la suma total de las mejores aptitudes de todos los miembros del equipo en su máxima capacidad.
Sin embargo, lo que determina la productividad real del colectivo, su alto impacto y alto rendimiento no es su potencial teórico (es decir, su coeficiente coeficiente intelectual colectivo), sino la forma de coordinar sus esfuerzos y mantener el autocontrol de sus emociones. En otras palabras, la armonía interpersonal. Las competencias laborales adquiridas que distinguen a los líderes de mayor éxito se basan en esas capacidades básicas. Si bien la inteligencia emocional determina el potencial de aprendizaje de los principios básicos del autodominio, por ejemplo, la competencia emocional nos muestra qué parte de ese potencial hemos dominado, de modo que se traduzca en capacidades laborales. Dominar una competencia emocional como en la atención al cliente o el trabajo en equipo eficiente requiere un dominio subyacente de principios básicos de la IE como la conciencia social y la gestión de las relaciones humanas en donde el ego o la arrogancia son reemplazadas por la humildad, el altruismo y el verdadero amor al prójimo. Sin embargo, las competencias emocionales se adquieren: no basta con tener conciencia social o facilidad de gestión de las relaciones para garantizar que una persona supere el aprendizaje adicional necesario para tratar adecuadamente a un cliente o para resolver un conflicto. Sencillamente cuenta con el potencial de dominar esas competencias. Por consiguiente, una capacidad de IE subyacente es necesaria, aunque no suficiente, para manifestar una determinada competencia o habilidad laboral.
Con talleres preparados adecuadamente para una empresa luego de sendas evaluaciones y levantamientos de información, tareas y funciones, y en donde se enseñen las herramientas fundamentales se podrán adquirir los conocimientos y destrezas ideales para una verdadera IE interna y objetiva, la asertividad que ello implica de un conocimiento individual verdadero y por ende la aplicación de todo ese conjunto en un trabajo en Equipo Eficaz de Alto Impacto y Rendimiento, conformado no sólo por colaboradores, sino por líderes en potencia capaces de alcanzar emprendimiento personal y en fidelización con la empresa en donde laboral.
Luis Edgardo
Asesor – Facilitador – Coach Ontológico




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