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La Autoconciencia 

Actualizado: 6 jun 2020

“El dolor termina sólo a través del conocimiento propio, de la lúcida percepción alerta de cada pensamiento y sentimiento, de cada uno de los movimientos de lo consciente y lo oculto”. J. Krishnamurti


Hemos compartido en varias ocasiones sobre La Inteligencia Emocional la cual es bueno indicar que comienza con la autoconciencia.

El término conciencia se usa para distinguir, entre las funciones mentales, las características que se refieren tanto al llamado ‘estado de conciencia’, o para designar los procesos internos del hombre de los que es posible adquirir conciencia, y es en este último sentido que utilizamos el término autoconciencia. Aquí, vale decir, interviene el alma en un protagonismo importante, pues ella, el alma tiene una imperante necesidad de compartir la Luz del Creador.


La autoconciencia no es una función tan simple y directa como pudiera parecer a primera vista, y menos respecto a nuestras emociones. Si digo, por ejemplo, que estoy molesto o airado, quizá lo esté, pero puede que también esté equivocado. Puede que en realidad tenga miedo, esté celoso o que sienta las dos cosas. De dónde viene la ira de ese momento? De eso se trata.


Un ejemplo de la autoconciencia nos señala que para poder controlar nuestra irritabilidad debemos ser conscientes de cuál es el o los agentes desencadenantes, y cuál es el proceso por el que surge tan poderosa emoción; sólo entonces podremos aprender a aplacarla y a utilizarla de forma apropiada, asertiva y resiliente.

Para evitar el desaliento y motivarnos, debemos ser conscientes de la razón por la que permitimos que ciertos hechos o las afirmaciones negativas sobre nosotros afecten nuestro ánimo. Para ayudar a otros a ayudarse a sí mismos, debemos ser conscientes de nuestra implicación emocional en la relación con el individuo.

La clave de la autoconciencia está en SABER SINTONIZAR con la abundante información que poseemos en el cerebro, -nuestras Sensaciones, Sentimientos, Valoraciones, Intenciones y Acciones – de que disponemos sobre nosotros mismos. Esta información nos ayuda a comprender cómo respondemos, nos comportamos, comunicamos y funcionamos en diversas situaciones. Al procesamiento de toda esta información es a lo que llamamos autoconsciencia.


Esta una de las búsquedas que procuramos apoyándote y acompañándote en nuestras consultas de Psicología Kabalista de CreSER.

Un alto grado de autoconciencia puede ayudarnos en todas las áreas de la vida, y especialmente en la enseñanza, el estudio y el aprendizaje.

Junto con los sentimientos o las emociones aparecen manifestaciones físicas como transpirar, respirar con dificultad, la tensión o la fatiga. Y también hay manifestaciones cognitivas (p. ej: de emociones angustiantes), como una falta de concentración, conducta motriz o física desacelerada, congelación o abarrotamiento y bloqueo de los procesos del pensamiento, tales como el olvido o la confusión. Una herramienta clave de la autoconciencia es la toma de conciencia del propio cuerpo y de sus señales de excitación, base fundamental del uso correcto de la Inteligencia Emocional.

Si una persona tiene poca autoconciencia o conocimiento de sí mismo, ignorará sus propias debilidades y carecerá de la seguridad que brinda el tener una evaluación correcta de las propias fuerzas.


Las personas que tienen autoconciencia también pueden ser capaces de energizar a los demás, de comprometerse y confiar en quienes desarrollan una tarea con ellos.

Si te parece seguimos en otro momento.


Luis Edgardo

Divulgador | Asesor | Coach Ontológico


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