La brecha interna
- Luis Edgardo Valderrama

- 30 dic 2017
- 3 min de lectura
Actualizado: 31 jul 2020
Existe un espacio o brecha entre nuestra esencia y lo que creemos ser.
Nuestra esencia es hermosa, perfecta, divina. Esto es un espacio interno más allá de nuestra cultura, miedos, iras, educación, frustraciones, y sistemas de creencias.
Esa esencia es lo que nos define como verdaderos seres humanos. Todo lo aprendido no nos define. No es autóctono, no viene con nosotros. Es simplemente lo adquirido de manera inconsciente y que por miedo a descubrirnos y “no encajar” en la vida que creemos “debe ser” como pensamos y hemos moldeado nosotros mismos. Nadie más es responsable de nuestra vida que nosotros mismos. Así mismo somos responsables de cada uno de nuestros pensamientos que son nuestros y que no son reales. Son creados por nosotros. No son verdad. La verdad esta afuera pero la filtramos por nuestras creencias. Es la manera de ser parte de la Matrix y la alimentamos con nuestro ego y pensamientos.
Tenemos la ilusión de que la vida es como la estamos viviendo y que las cosas que suceden son externas a nosotros. Siendo nosotros una expresión de la vida, ella y nosotros somos una sola cosa. No estamos ajenos a lo que sucede a nuestro alrededor. Así pensamos así miramos. Así pensamos así escuchamos. Así pensamos así juzgamos. Así pensamos así odiamos. Así pensamos así nos exigimos.
Es por ello que para la mayoría de las personas la felicidad no está en la vida sino en la manera como ocurre la vida. Y además producto de ello, la forma en que ocurre la vida no nos satisface y no nos agrada, porque la forma de vida que vivimos es un reflejo de nuestro estado mental y nuestras creencias. Partiendo de esta premisa cómo podemos pedirle a nuestra forma de vida que nos haga feliz si no nos sentimos felices por el solo hecho de existir y vivir. Si no nos sentimos felices, proyectamos la infelicidad, y en este círculo vicioso y tóxico, exigimos felicidad a la vida desde la carencia y el vacío por no saber que ya somos felices sin saberlo en nuestra mente, pero si lo sabemos en aquella esencia a la que me refería al principio.
Buscamos la felicidad porque creemos que no lo somos. Nos han enseñado que está afuera nuestro.
Y voy más allá. La tristeza o la ira o cualquier otra emoción son parte de nuestra felicidad. Cómo es posible? Porque todo lo que somos en esencia y lo que vivimos es la base de nuestra felicidad. Es decir, la propia existencia nos permite estar tristes, molestos, y la felicidad empieza por la aceptación de lo que ocurre en cada presente. Rechazamos entonces la ira o la tristeza porque creemos que eso es opuesto a la felicidad, pero como no conocemos la felicidad mi sabemos de que trata nos atrevemos arrogantemente a rechazar aquello que es parte de la vida y de la cual yo somos en unidad con ella.
Alguna vez escuché: la felicidad está a un pensamiento de distancia.
La felicidad no es una sensación feliz. Es un estado de consciencia. Es la propia existencia y tu existes ya, entonces por ende ya eres feliz y no lo sabes.
Esto es una de las cosas que más nos cuesta lograr pero en algún momento debemos despertar a este letargo que está en nuestros pensamientos, el pasado que no existe sino sólo por medio de los recuerdos que atraemos para justificar la incansable búsqueda externa y la no aceptación de nuestros propios conflictos, que nos desgastan y generamos un esfuerzo tremendo en ver cada cosa para ser juzgada como si pudiéramos catalogar lo que es bueno o malo, mientras que por rechazar lo que “creemos” no conviene y entonces no aceptamos nuestra existencia y nos debatimos en ese dilema por años y así pasa la vida ante nuestros ojos y no somos felices.
Nada es bueno ni malo. Simplemente es. Y es parte de nuestra existencia y la bondad de la vida está en darnos todo para ser felices, empezando por lo que somos en esencia, no por los sistemas de creencias. Entiende: lo que crees que eres no es real y desde ahí jamás podrás experimentar la felicidad, la vida y desperdiciando el presente.
Luis Edgardo Valderrama C.
Coach Ontológico
Instituto de Coaching Internacional. Colombia.
Certificado en Neurogastronomía Aplicada
Instituto de Neurociencia de las Américas. Venezuela.




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