La búsqueda incansable
- Luis Edgardo Valderrama

- 24 dic 2017
- 3 min de lectura
Actualizado: 31 jul 2020
Desde niños nos han estado enseñando sobre el logro de objetivos, cumplir los sueños, alcanzar metas, ser alguien por estudiar. El sistema en general, o lo que llamo la Matrix, se ha encargado de reforzar eso en nuestras mentes.
Te has dado a la tarea de buscar un lápiz bajo el sofá? Seguro lo encontrarás si es que está ahi. Pero más seguro es que no veas las otras cosas que están bajo el mueble. El juguete, los lentes, en control del televisor también están ahí, pero no los ves porque no lo estás buscando, estás buscando un lápiz.
Así como atraemos cosas, o personas a nuestras vida con nuestras mente y corazón, también encontramos lo que estamos buscando pero sólo porque así lo estamos pensando. Pero siendo nuestro pensamiento una distorsión de la realidad, creemos que al buscar vamos a encontrar, y la mente nos hace creer que esa búsqueda es parte de la vida.
Se nos ha hecho creer que buscar nos hace más humanos. Es una razón de nuestra existencia. Como quien no busca no es alguien real en este mundo. Todo está en hacernos creer que esa búsqueda externa nos dará aquello que no tenemos. La Matrix nos ha hecho creer que hay “algo que no tenemos” y como no lo tenemos hay que buscarlo. Pero lo curioso es que no sabemos qué estamos buscando pero si sabemos el por qué: porque no lo tenemos.
Compramos por miedo porque lo adquirido nos hacer ser o estar.
Esto se ha vuelto un círculo vicioso. Rechazamos esto o aquello por que no nos hace felices, pero no sabemos qué es la felicidad. Entonces buscamos algo que nos produzca esa sensación que desconocemos pero que podría ser la fuente de la alegría y la felicidad. Que loco!
Lo curioso es que búsqueda y encuentro no son compatibles.
Primero porque no hace falta buscar. Todo lo que necesitamos o ya está en nosotros o se está “fabricando” en este instante para nosotros. No requiere ser buscado. Nuestra insistencia aleja la sensación de que tenemos algo. La única razón es habernos dedicado a buscar, lo cual no era necesario y ha sido nuestras decision. Nadie nos ha obligado a ser buscadores, sólo nosotros somos responsable de ello.
Todo lo tenemos y todo está dispuesto para nosotros.
Lo segundo es que lo que encontramos (motivado por esa falsa e innecesaria búsqueda) es sólo creado por nuestra mente y nos hemos creído que ha valido la pena buscar pues creímos que no poseíamos eso o aquello.
Volvernos una vasija receptora y poseedora de todo lo hermoso y maravilloso nos hace unos seres hermosos y maravillosos. Ya hay en nosotros un hermoso tesoro, pero no ese que nos hace creer el ego, sino el verdadero que es nuestra propia esencia.
Sin lugar a dudas mientras sigamos buscando fuera de nosotros la felicidad, el amor, por medio de las personas, las compras superfluas, el materialismo insaciable, el malgasto del tiempo, las falsas alegrías de una diversión de apariencias que sólo buscan llenar un vacío pues no sabemos de lo que estamos llenos, no nos hace ver la felicidad y el amor pleno. Entonces la búsqueda se vuelve un reto.
Seguir pensando de la manera como hemos hecho nos hace estar en una búsqueda interminable, alocada, desgastante, y lo que “encontremos” es sólo producto de una imaginaria idea que seguirá reforzando la ficción que nos envuelve en la falsa realidad. Que así vez, repito, hemos creada para nosotros y que indudablemente sigue haciéndonos infelices, insatisfechos y desdichados. Seguirá la búsqueda siendo una falsa creencia de superación hasta que alguien o algo nos abra los ojos de la consciencia y nos muestre las hermosas cosas de las que estamos llenos.
Esa esencia que ve el maestro en el alumno sin aprendizaje aparente, pero lleno de toda la sabiduría que ni el mismo aprendiz se había percatado. Por eso es que llegamos a amar la esencia y no lo que envuelve al ser en las circunstancias. Por eso creo en el alma, en el amor puro, en que hay una realidad y no es la mía ni la tuya, sino la REALIDAD de mi existencia y la tuya, y que la vida no es casualidad, ni pruebas, ni tropiezos, sino la maravillosa experiencia de SER, de ESTAR y DARNOS en plenitud como una manifestación de la VIDA que SOMOS TODOS.
Luis Edgardo Valderrama C.
Coach Ontológico
Instituto de Coaching Internacional. Colombia.
Certificado en Neurogastronomía Aplicada
Instituto de Neurociencia de las Américas. Venezuela.




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