LA EDUCACION Y LA EMOCIÓN
- Luis Edgardo Valderrama

- 28 jun 2017
- 3 min de lectura
Actualizado: 6 jun 2020
Hemos sido testigos de cómo en 30 años se han hecho descubrimientos sobre el funcionamiento del cerebro, y obviamente eso ha abierto un nuevo panorama en muchas de las ciencias gerenciales, sociales y obviamente educativas. Ahora nos hemos dado cuenta lo obsoleto que son algunos de los libros sobre el funcionamiento cerebral, o técnicas de aprendizaje que ya no tienen el mismo efecto en las personas. Ahora se le vende al cerebro y no a la persona, pues su neocortex le hace creer que desea algo, pero su límbico y su cerebro reptil le engañan aún en las decisiones a tomar.
Como sea, aunque es bueno para el mercadólogo que aún todos los consumidores no sepan estos datos, lo importante es que ahora se sabe cómo llegarle más al cerebro del ser humano, no sólo en temas estratégicos de ventas o atención al cliente, o liderazgo y supervisión como enseñamos en nuestros talleres y diplomados, sino que ahora podemos ir más allá, al inicio del ser humano social, y que sea un verdadero Homo Sapiens y no sólo un Homo que deciden por él o le hacen creer que el mismo decide desde sus pensamientos y reflexiones. Y es que cuando estudiamos todo esto que en nuestras escuelas de nuestras épocas cavernarias jamás se utilizó en nuestros estudios y métodos de aprendizaje, nos damos cuenta como eso influyó en programas y modelos mentales que hoy día nos ha costado deshacernos de ellos. Para sorpresa de muchos incluso, en algunos casos el tema de Déficit de Atención se ha convertido en un simple tema de cómo el niño percibe el mundo y su realidad circundante, en la manera ineficiente de cómo los maestros no han sabido “hablarle en el mismo idioma” al niño, y no un deficit de atención como tal, que obviamente si puede existir, pero bajo exhaustivas pruebas y ejercicios y no por una simple observación experimental.
A esto se le suma algo más. Un movimiento internacional se ha desenvuelto y científicos y educadores se han unido para dar soluciones a donde se pensaba que todo estaba bien, y ahora juntos trabajan en un nuevo propósito: cómo ayudar a aprender y enseñar mejor.
En neurocientífico Francisco Mora, autor de NeuroEducación, señala: Hasta ahora habíamos hablado de la memoria, la atención y la emoción, pero de forma desperdigada, sin darnos cuenta de cómo los códigos que trae el cerebro para aprender o memorizar son tan esenciales para la supervivencia como beber y comer.
SOLO SE PUEDE APRENDER AQUELLO QUE SE AMA.
Conocer esos códigos de funcionamiento del cerebro ha permitido abrir un espacio nuevo y hermoso en la educación del chico en la escuela. Pero a eso sumamos que los padres ahora pueden saber tanto sobre sus hijos y hasta la manera efectiva de comunicarse con ellos. Los educadores y los científicos estuvieron aislados, y ahora las aulas y los hogares han sido los laboratorios en donde una nueva ciencia ha tomado partido de saber sacarle provecho al cerebro de cada niño, y desde temprano, formarlos para que sepan sacar mejor provecho a sus habilidades, sus emociones y en un río caudalosos de neuronas bien conectadas, lograr que este adulto en potencia sea un verdadero líder, con un conocimiento pleno de sus emociones, un nivel de autoestima muy alto y un amor y una pasión por lo que hace, conociendo la plenitud de la felicidad por medio de conocerse íntimamente y llegando a formar parte de la solución social que tanto necesitamos en ellos, los que heredarán esta evolución de los nuevos niveles de consciencia, pues sólo aprenderemos desde el verdadero amor,la transparencia y la autenticidad como seres humanos valiosos.
Luis Edgardo Divulgador | Asesor | Coach Ontológico




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