La limpieza del espejo
- Luis Edgardo Valderrama

- 21 dic 2017
- 3 min de lectura
Actualizado: 31 jul 2020
Alguna vez has criticado a alguien? Te has burlado? Lo has menospreciado o denigrado?
Quizás si lo has hecho alguna vez. O muchas. Pero lo importante es saber que al menos que tengas una intención noble y desinteresada en ayudar al otro a mejorar una situación, sin que haya un deseo de que cambie algo para complacerte o agradarte a ti, sin manipularle, entonces esa crítica “constructiva” no es más que una manera de decir de forma elegante, o camuflajeada que no estás de acuerdo con eso, te molesta o no lo aceptas.
Criticar, avergonzar, humillar, menospreciar los esfuerzos de otros, acondicionar, buscar errores con lupa o crearlos aunque no existan, entre otras formas, es una manera de no aceptar ni al otro ni lo que hace o es. Pero hay algo más duro, y lo tuve que aprender por la fuerza, y es que cuando lo haces, por ver la vida a tu manera y no ser objetivo, ni imparcial, y por defender el ego que te dice que sólo lo que piensas o eres es la única manera de ser y de vivir, entonces lo que revela tu actitud es una terrible crítica a ti mismo pues es así como ves las cosas.
Al verlas distorsionadas jamás podrás ser justo. A verlas desde el rencor, jamás podrás ser gentil. A ver las cosas desde el egoísmo, jamás podrás valorar el amor verdadero frente a ti.
La búsqueda de la felicidad, la cual no sabes como es, pues si lo supieras no la estarías buscando aún, eso termina cuando te adentres en ti y veas las cosas sin los filtros que te has creado y aceptado en tu mente. Lo que ves y sientes está basado en lo que piensas y lo que piensas existe sólo en tu pasado, no hoy. Entonces, con qué cuentas? Sólo con una posibilidad de un cambio de consciencia y empezar a “ver” la vida desde una óptica que no sea la tuya.
Es ver y observar, sin interpretar, ni imaginar, ni suponer. Es ver sin juzgar, ni denigrar, ni humillar, sino en pleno respeto por el otro, que es un ser humano, y una manifestación de la vida como la eres tu, aun con tus “errores”. Que su “pecado” no sea igual al tuyo no hace que tu no cargues el tuyo, ni sus acciones sean más “infernales”.
Recuerdas que cuando te humillan, denigran, juzgan o critican no te quedas callado? Que sales a defenderte y hasta a agredir al otro por no ver quien eres y lo que has hecho. Eso mismo le pasa al otro si no tiene ni la sabiduría ni las herramientas para lidiar con ello.
La vida, se refleja en ti como tu dejas o permitas que se refleje. Eres un espejo opaco o manchado, quizás roto, lo que se reflejará del entorno será así. No pude ser de otra manera. Pero el entorno no está manchado, ni opaco, ni roto, sólo el reflejo. El entorno está perfecto.
No aceptamos que el espejo (nosotros) estamos opacos o sucios, y al no verlo sólo desvaloramos el reflejo sucio y opaco que hemos reflejado nosotros mismos.
Hacernos responsables de esa limpieza cuesta mucho. Tenemos a veces que pasar por mucho dolor, hasta que finalmente se abre un mundo nuevo ante nosotros, y descubrimos cómo hemos dejado oportunidades, amores, prosperidades, todo por nuestra mente engañada a la cual le hemos estado obedeciendo todo el tiempo.
Atraer la bendición o la prosperidad genuina de un nuevo año no está en rituales que no inventaste ni entiendes, no esta en la alegría de un momento que no vuelve en todo un año. Está en la “magia” verdadera de reconocerte y entenderte. De aceptarte y amarte, de quitar aquello que no te deja ver la belleza en los otros ni la vida, en salir de zonas de confort, en reconocer tus miedos, tus rabias, tus escudos, tus máscaras, y con el paño de la honestidad y la verdad limpiar tu espejo que te hará ver un mundo que no es necesario justificarlo, ni crearlo, ni imaginarlo, pues ya existe para ti, es real y hermoso. Apto para todos, en donde tú tienes un espacio y un propósito, y yo también. En donde almas se unen y se acompañan, y algunos son maestros de otros. Pero además en donde la misma vida es un aprendizaje tremendo sólo para nuestro disfrute verdadero y nuestra felicidad. Sólo debes inclinarte para verlo. Podrán existir muchos atardeceres y amaneceres en un mismo día, … si te lo permites.
Luis Edgardo Valderrama C.
Coach Ontológico
Instituto de Coaching Internacional. Colombia.
Certificado en Neurogastronomía Aplicada
Instituto de Neurociencia de las Américas. Venezuela.




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