LA MEMORIA EN EL PROCESO DE APRENDIZAJE
- Luis Edgardo Valderrama

- 29 jun 2017
- 3 min de lectura
Actualizado: 2 jun 2020
El ambiente altera nuestro comportamiento, puesto que modifica nuestro sistema nervioso. Los mecanismos principales por los que las experiencias cambian nuestra conducta son el aprendizaje y la memoria. Por un lado tenemos el aprendizaje que es el proceso por el cual adquirimos nueva información o conocimiento. Por otro la memoria constituye el proceso por el cual este conocimiento es codificado, almacenado y, más tarde, recuperado; es decir, la persistencia del aprendizaje en un estado que permite manifestarlo más tarde.
Por ello hemos compartido que la memoria es parte del tiempo, es el pasado y solo lo hacemos “presente” al recordar algo. Aprendemos y recordamos muchas cosas; sin embargo, esta variedad de cosas no parecen procesarse ni almacenarse en las mismas regiones cerebrales. Ninguna estructura cerebral o mecanismo celular puede explicar todos los tipos de aprendizaje. Asimismo, la manera en que una información de un tipo particular está almacenada puede cambiar a lo largo del tiempo y no sólo por las circunstancias en las que se dieron originalmente, sino también la emoción asociada al evento, lo que hará que “olvidemos”, recordemos, engavetemos un evento, nos modifique nuestra conducta presente como resultado de aquello del pasado, hasta incluso odiar o rechazar a un tipo de personas o actitudes de estas que estan asociadas en nuestro cerebro a un mal recuerdo o experiencias, que por cierto, ya no existe, sólo en nuestra mente y la podemos utilizar de escudo o base para justificar nuestras acciones, conscientes o inconscientes. Existen hipotéticas etapas de memoria:
La codificación se refiere a procesar la información que llega para ser almacenada. Esta etapa consta de dos fases separadas:
– Adquisición: registra las “entradas de datos” en almacenes sensoriales.
– Consolidación: crea una representación más fuerte durante el tiempo.
El almacenamiento es el resultado de la adquisición y la consolidación de la información, y crea y mantiene un registro permanente.
La recuperación se refiere a la utilización de la información almacenada para crear una representación consciente o para ejecutar un comporta- miento aprendido, como por ejemplo, una acción motora. Todos estos procesos se desencadenan en más conceptos como la memoria a corto o largo plazo, por ejemplo, pero fuera de estos tecnicismos lo importante es que hay un conocimiento sistemático del cerebro y su forma de percibir el mundo, pensar, recordar, memorizar y hasta de olvidar y muchas de ellas no sólo corresponden con componentes químicos del cuerpo como sabemos o la segregación de hormonas, sino con lo que que si es más fácil de comprender: las emociones. Es por ello que en las terapias podemos llegar a alcanzar a “desengavetar” recuerdos para la Sanación, el Perdón, o saber poder pasar la página de un evento dado, y además que el llegar a alcanzar una Inteligencia Emocional, será crucial en todo este proceso mental al que parecer no tener fin en los libros y recovecos del cerebro. Si esto es aplicado en la enseñanza del niño de manera consciente, podremos pensar que estamos creando líderes sociales, personas con una autoestima alta y un control pleno de sus emociones y sentimientos y la capacidad de dar a otros desde su propia luz y grandeza. De eso se trata. De dejar de seguir viejos patrones educativas en el comportamiento cotidiano, sino que repercuta en todo nuestro contexto social, familiar o laboral. Te espero, Luis Edgardo Asesor – Consultor – Facilitador – Terapeuta
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