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La paz no es de este mundo

Para muchos comienza el fin de semana, para otros es tiempo de reflexión y meditación.

En las relaciones humanas, el tema de la paz es uno de los más difíciles de alcanzar. Y no me refiero a que no haya conflictos. Estos son necesarios. Me refiero a una paz sobrenatural.

Además de la comunicación diáfana, asertiva, sin que pueda generar confusiones o malos entendidos, hay otros aspectos que hay que sopesar para que la paz exista entre los seres humanos.

En Venezuela, por ejemplo, carecemos de paz, y no es por el vandalismo que ha aumentado, ni por la escasez abusiva, sino por la falta de respeto y la desconfianza, por la incertidumbre, la sosobra, el odio gratuito y el rencor. Hay un agotamiento mental. No es por la falta de bienes, ya eso lo hemos vivido en golpes de estado, sino por esa paz mental que no es alcanzada por que todo está,fuera de orden. Por no haber armonía entre el alma y Dios. Se ponen las esperanzas en los gobernantes, en lo bienes, en la posesión material y no es ahí donde está la paz ni la armonía.

El orden en el idioma hebreo se dice Séder, y hace referencia a que hay una consecución de eventos uno detras de otro y que ellos llevan a un todo. Este todo o final es la suma de todas las anteriores, concatenadas y armónicamente enlazadas, en donde hay una sublime fusión que pareciera que una cosa y otra son una sola. No hay pérdida, es armonioso, refrescante. No es rudo, ni forzado.

En latín la palabra que le da base al discurso es Discurrir, y hace referencia a la unión perfecta de las ideas, como cascadas, y cada una de ellas están hiladas y llevando un mensaje perfecto en donde nadie se pierde, y eso es todo un arte de la locución. Trae tranquilidad, sosiego, entendimiento, la mente reposa.

Estas dos palabras nos dan una idea de lo que es la paz. Aquello que se genera como consecuencia de un orden absoluto o relativo, y que no produce ruido en nuestra mente ni en nuestro ser: todo está en orden.

La paz no se alcanza sólo en la mente. También se logra entre las almas. Cuando no hay malos entendidos, cuando todo se confiesa, cuando la verdad es absoluta y no depende de nada sino de la verdad. La paz que va más allá del entendimiento no es racional, no es de este mundo. Las almas son nuestra esencia y “ahí arriba” todo es perfecto, calmo, claro, en paz absoluta.

Es una necesidad imperiosa estar en este plano, entre lo material. Pero este no es nuestro mundo. No pertenecemos a él. Nada de lo que hay aquí es real. Es sólo un escenario para que el alma evolucione en acciones del cuerpo para extraer lo espiritual de cada acción, palabra, idea, y “eso extraído” o chispa divina del alimento, del abrazo, del beso, de la flor, del placer, de una lectura, se une a nuestra alma y produce paz. Esa paz que está en “lo alto” y de la cual pertenecemos. Esa Luz. De donde viene el orden perfecto. No es aquí nuestro hogar. Es “allá”.

La paz no pertenece a este mundo, esta más allá del entendimiento humano. Pues no es humano.

Ya sabes algo más el día de hoy. Cuando pienses en paz, no pienses en ausencia de guerra, de conflictos o ausencia de discusiones. Eso no es paz. Es la Unión que se da entre tu alma y Dios, en donde no hay dolor, dudas, o miedos.

Día propicio para la Paz. En hebreo los judíos dicen Shalom.

Feliz día mis queridos.

Luis Edgardo

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