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Las otras mascarillas

Actualizado: 13 feb 2022

No te asustes, no escribiré sobre el tema actual mundial.


Me estaré refiriendo en esta ocasión a la conducta de algunos seres humanos ante ciertas situaciones. Conductas que dentro de sus propias realidades personales y subjetivas, creen que sus acciones están totalmente amparadas por sus razonamientos, pero realmente tienen base en sus miedos o sus carencias.

En esta época en donde no es fácil ver completamente el rostro del otro hay acciones de personas que bloquean más sus rostros. Hasta ahora algunos no se han dado cuenta pero otros si han descubierto que en las redes sociales hay personas que se dedican a curiosear y revisar tu vida. Desde el anonimato miran la vida del otro, y no aparecen ni sus nombres ni sus fotos y así no podemos saber quién nos sigue. Muchas veces crean cuentas y siguen a otros y ellos mismo no tienen ni un seguidor, ni una foto publicada. Es obvio que no dan un like, para pasar desapercibidos.

No todos son desconocidos. Algunos son “amigos” de años y llevan la doble vida, la tuya y la de ellos.

También están las personas que reciben informaciones importantes de profesionales, de centros o empresas, la leen, la siguen y no interactúan con el autor ni agradecen los temas leídos. Están desde el anonimato adquiriendo conocimiento, aunque no apliquen lo leído en sus vidas, lamentablemente.


Las mascarillas que ocultan el anonimato son muy variadas y no son de tela.

Empecé citando las redes sociales para que te sientas familiarizado, para que estés alerta de quién te sigue. La web es cada vez más pública, menos íntima, pero no es una exigencia de las redes que deba ser asi. A nadie se le exige colgar sus fotos en la Red, pero la necesidad de afecto, la falta de autoestima, el miedo a socializar, la necesidad de compararse con otros y evaluar sus vidas en base a las de los demás, lleva a muchos a subir sus vidas enteras en la Red. Sabes algo? a veces esas personas son muy conocidos o dicen ser amigos, pero en sus corazones hay envidia, chismes, celos y actitudes que hasta procuran desacreditar a otros.

Están aquellos que al contrario, estando en situaciones no tan buenas, y les hacen creer a otros que sus vidas es una fiesta y un derroche, y muestran sus afanes, sus modas, sus viajes, y cuando no tienen mucho que contar como en “estos tiempos”, recurren al hashtag # TBT para colgar momentos “felices” de alguna navidad, o del viaje de hace dos años, y no sentirse menos con los que realmente y sin pretensión están haciendo sus vidas de los mas tranquilos.

Hay de todo en esta vida, verdad?


Las mascarillas muchas veces son tremendos disfraces de cuerpo completo, no sólo cubren sus rostros, sino también su hablar, sus gestos, sus abrazos, distan mucho de ser quien realmente dicen ser o sentir. Dicen ser de una religión y con eso creen comprarnos, otros dicen estar con nosotros cuando en realidad no lo están y sólo observan de lejos nuestras acciones y ven nuestras caídas, entonces aparecen estratégicamente mostrándose benevolentes y solidarios.


Hay personas que poseen muchas debilidades y sus máscaras se construyen de los gritos, de la voz de mando, de las amenazas, la mentira, la manipulación y de crear miedo o terror en los otros para lograr sus objetivos, pero detrás de sus máscaras de autoridad, sólo hay debilidad y un temor de llegar a mostrar ante los demás un ser carente de paz y de afecto, con baja autoestima y un falso ego. Son los que muchas veces son capaces de creer que pueden comprar a otros con dinero.


Me sigues? Me estás acompañando? Estás viendo a esos personajes que conoces y llegan a tu mente mientras me lees?


En días pasados, en una clase que tomaba, el instructor hizo mención de los diferentes roles que llegamos a desempeñar diariamente. Su comentario en clases hacia alusión al rol que asumimos cuando somos el amigo o cuando somos el padre, cuando somos el hermano o cuando somos el esposo o el confidente de la pareja. Las personas que tenemos a nuestro lado requieren que asumamos un rol en particular para poder comunicarnos desde el rol a desempeñar. Este intercambio de roles es muy rápido pero visible. Si por ejemplo, conversamos con la señora de servicio de la casa y entra nuestra esposa entonces nuestro tono cambia, la pose y las palabras; pero si nuestra pequeña hija viene detrás de ella, cambiamos más aún hasta de posición, y agachados sonreímos de una manera diferente y nuestras voz es aún más dulce y tierna ante la pequeña. Estos cambio de roles son naturales, aceptados y necesarios para desempeñarnos en la vida diaria de una manera saludable.


En ese momento que escuchaba hablar a mi instructor y evitando interrumpir la clase (cosa que me es difícil hacer), recordé un conocimiento místico que me ha acompañado por años. La palabra rostro que es, por cierto, una palabra singular en español, en el idioma hebreo se pronuncia PANIM, una palabra en plural. Si en español digo - tu y yo cara a cara- en hebreo sería algo como -atá veaní panim al panim- (rostros a rostros).

Por qué la mística y la sabiduría de este idioma tan antiguo se refiere a la faz del ser humano en plural? Los Sabios dicen que no es sólo debido a los roles que interpretamos a diario como lo expuso muy bien mi instructor días atrás en clases, sino además, por aquellas caras que no vemos, que se esconden y que ante ciertas circunstancias “aparecen” a tal punto que a veces hemos llegamos a expresar, -pero fulano, te oigo y no te conozco-, eso es debido haberse mantenido ocultos por años detrás de máscaras o rostros falsos. Como lo dice el refrán -caras vemos, corazones no sabemos-. Conoces este refrán en tu país?

Debemos recordar que nuestros sistemas de creencias, recuerdos, pensamientos, la manera como catalogamos y hasta juzgamos a las personas, están basadas y construidas exclusivamente en el pasado, desde el sistema representacional que impera en nosotros, es decir, visual, auditivo y kinestésico (sensitivo). Desde ahí construimos una realidad, que no es ni la realidad ni la verdad absoluta, sino la interpretación de ellas. Son relativas y diferentes en cada ser humano.


Si no estamos alertas a la manera como se construye nuestro pensamiento, o cómo funcionan nuestros cerebros, léase reptil, límbico y neocortex, estaremos al margen de lo que disponga todo el conjunto cerebral, en unión al E.G.O. y obviamente a sus órdenes, sin una pizca de razonamiento.

La necesidad biológica de subsistir y la antigua capacidad humana de supervivencia, nos llevará a actuar ante ciertas circunstancias de la manera como el cerebro diga, que no necesariamente será la mejor manera.


Ya he compartido antes que para el cerebro no existe ni bien ni mal. Las cosas simplemente son, y punto. La dualidad de bien y mal está no sólo en las raíces de muchas religiones occidentales, aunque ese es otro tema de muchas aristas, pero también está en la manera en que justificamos nuestras acciones como “buenas” o “malas” desde la Ética Filosófica y la Moral Social que al final, sigue siendo el conjunto de buenos y malos acuñados por siglos y aceptados como válidos, y ante los que, según nuestros parámetros y sistema de creencias, el cerebro decide que debemos apegarnos a eso para sobrevivir.


Es un juego, mortal, pero juego al fin. Todos lo hemos hecho en gran parte de nuestras vidas. En donde perdemos nuestra identidad para ser como los otros evitando ser señalados, expulsados o castigados antes sus reglas, en donde será mejor someternos y pertenecer a la mayoría.

Algo más antes de finalizar es también recordarte que todo lo que nos pasa y lo que vivimos es exclusivamente de "nuestra propiedad". Somos completamente responsables de todas nuestras acciones, emociones, sentimientos, palabras y lo que decidimos hacer con nuestra vida, aunque haya una cuota de "destino". Por qué te pasa esto o aquello? Sólo tu tienes la respuesta. Por qué te topas o te topaste con tal tipo de persona en tu vida? Sólo tu y tu alma son responsables de la atracción que hiciste de esa persona o ese tipo de personas que "te persiguen".


Es así como la mayoría piensa o cree que piensa, pero sólo es instinto. Una de las cosas que llegamos a descubrir cuando abrimos nuestros ojos (los que logramos hacerlo, entiéndase: cambio de consciencia) es que hemos estado alimentando a la Matrix toda la vida, otro descubrimiento es que por todo ese tiempo hemos dejado de ser y nos mantuvimos siendo como otros nos dijeron que fuéramos, perdiendo nuestra identidad, a tal punto que nos describimos como otros desean o como nos conviene ser para que nos acepten y nos valoren o hasta nos amen.


Ahí es cuando aparecen las máscaras de las que te he venido escribiendo. Es ahí donde nos deberíamos preguntar si somos verdaderamente felices?


  • Si somos una construcción de nuestros padres, la sociedad y la religión?

  • Si hemos estado estudiando o trabajando por verdadero amor y vocación o porque otros nos dijeron qué hacer con nuestros estudios?

  • Si elegimos a la pareja y amamos como nos los dice el corazón, o lo hacemos desde el miedo, el egoísmo, la soledad o desde las costumbres de nuestros ancestros a los que juramos lealtad a su árbol genealógico?

  • Preguntarnos la razón de denigrar a otros, anular su imagen pública, chismear y desacreditarlos, o si se justifica ante Dios las atrocidades que hemos cometido con nuestro hablar negativo de otros?

  • Si gritamos a otros y los rebajamos porque es lo único que aprendimos por haberlo copiado de los adultos en nuestra niñez porque así es como ellos recibían atención o lograban autoridad?

  • O si realmente sabemos quiénes somos, de dónde venimos, a dónde vamos y quiénes nos acompañan?


Reflexiona en todo esto y mira las pobres máscaras que has tenido que usar toda tu vida, y mira la pobre vida vacía que te ha estado acompañando, llena de escasos momentos de alegría, volátiles sueños íntimos, victorias construidas sobre la desdicha de otros y aún más, recuerda (como lo compartí en mi reflexión La Paz Interna) que nada queda impune y tarde o temprano nos pasan la factura, cuando perdemos dinero, nos enfermamos o cierra el negocio, entonces éste es el momento de abrir los ojos, enmendar tus acciones, devolverte sobre tus pasos, y llenarte de Luz de lo alto y descubrirte, desnudar tu alma y ser verdaderamente tu, sin máscaras. Ser auténtico.


Vamos! Te invito a lograrlo!


Acepta. Permite. Fluye. Vive. Y abre los ojos!


Luis Edgardo Valderrama C.

Coach Ontológico y Neurogastrónomo


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