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Libertad o esclavitud?

Hablar de esclavitud nos puede hacer pensar en un hombre sometido a trabajos forzados. O alguien preso, o que no puede expresar lo que siente o piensa. Golpeado, maltratado, vejado. Falta de libertad, una cárcel, unas esposas o grilletes. Todo eso y más podrían ser ideas de esclavitud.

Y que hay de la libertad? Podríamos pensar en capacidad de elección. Vivir en democracia, estar en una playa tranquila, poder comprar lo que desees o ir donde gustes. Es quizás la sensación de poder vivir con comodidad y en paz.

Los conceptos pueden ser variados y opuestos según lo que cada quien piense, según sus sistemas propios, según sus doctrinas o educación, según sus puntos de referencias, o hasta las circunstancias que le rodeen.

Pero entre tantas ideas o conceptos podríamos acercarnos a lo siguiente: la libertad es la capacidad de elección, acción o pensamiento; y la esclavitud la incapacidad de elegir o cambiar una situación en otra, la cual podría paralizarnos, o trae muerte al ser.

Cuando hicimos referencias a libertad o esclavitud más arriba, seguro pensamos en cosas físicas y externas. Pero hay libertades y sobre todo esclavitudes que son mentales, sentimentales, imaginarias o virtuales. Considero que aquellas esclavitudes no físicas son las más peligrosas y aterradoras. Las más terribles y absurdas. Esas son casi siempre las mentales.

Nuestro espacio Hablar Sanando es abierto a cualquier religión, a cualquier lector, pero con la pretensión de que puedan cambiar la consciencia actual como ya sabes. Pero voy a tomar como ejemplo una lectura conocida por la mayoría de ustedes, sean católicos, judíos, noajidas, cristianos o seguidores de nueva era o gnósticos, y me refiero a la salida de Egipto del pueblo judío, llamado el Éxodo. Esa lectura es una buena referencia para hablar de libertad o esclavitud. Sin entrar en mayores detalles, plagas o milagros, podemos ver que hubo dos etapas muy bien marcadas, en una de ellas, el primer faraón, el que da bienvenida y se complace con José y su pueblo en Egipto, les da espacios y tierras para vivir, y a cambio ellos les atienden sus rebaños. Hasta ahí todo está bien. Hay diálogos y negociaciones. Con el tiempo algo hace ver que o el faraón muere literalmente y aparece un sucesor despiadado. O bien muere la postura del primer y único faraón y cambió de idea y viendo lo numerosos que se han puesto los hebreos decide evitar que sigan naciendo sus hijos, también planea esclavizarlos y someterlos a trabajos forzados. Parte de esa historia la conoces, luego vienen las plagas y la salida de Egipto. Con esta salida, Dios promete al pueblo hebreo dar unas leyes, siempre y cuando cumplan con una actitud espiritual particular. Aquí comienzan los detalles de una enseñanza muy particular. Debo aclarar que este post no pretende ser un estudio bíblico, sino analizar algunos de los aspectos psicólogicos y espirituales en los que abunda la Biblia y que son poco conocidos por la mayoría de los lectores de estas escrituras, siendo la verdad que la riqueza de sus trasfondos psicológicos a veces son más que los históricos o doctrinales.

Vamos desde el principio.

Los líderes originales murieron, que eran lo que gozaban de plena libertad y la compartían con el pueblo. Los nacidos en esclavitud no saben de la existencia de la libertad ni lo que ello significa. Dios quiere que le sirvan con fiestas y les quiere dar mandamientos pero eso no lo puede hacer hasta que ellos salgan de la esclavitud. El primer mandamiento que se da es el manejo del calendario, el tiempo y jornadas de trabajo y de tiempo libre de descanso. Durante el éxodo antes de llegar al Monte Sinai muchos criticaron el evento y decían que vivían mejor en Egipto en vez de pasar hambre y penurias en el desierto. A pesar de que recibian alimento que caía de los cielos que las reseñas llaman Man o Maná, ellos no están preparados mentalmente para recibirlo. Muchos extrañaban la forma de vida anterior. El proceso al que fueron sometidos los hebreos en ese periodo de 49 días, (siete semanas de camino espiritual) de Egipto al Sinai, procuraba purificarlos para recibir algo elaborado en los cielos para guiar sus vidas. Todos los mandamientos fueron dados en el desierto y esto significa que es la tierra de nadie, lo que indica que todos pueden disfrutar de ellos y no solo los hebreos.

Ahora veamos todo esto en nuestro contexto mental y espiritual.

Sólo cuando se nos ha educado a elegir y disponer de nuestros pensamientos y educar al eco como debe ser podemos saber desde la libertad, aquello que no debemos aceptar, la esclavitud. La esclavitud atenta no sólo contra nuestra libertad, sino también contra dignidad de ser humano. Mientras no sepas valorar tu ser no podrás saber que es lo que debes rechazar o negar y que atente contra tu ser íntegramente. Los procesos mentales, culturales, religiosos, sociales, familiares, cambios de realidad, son los principales factores que nos llevan a ser esclavos de nosotros mismos, es decir, esclavos de nuestros propios pensamientos y en particular del Ego. Mientras no desaprendamos lo malo, esclavizante o negativo, no estaremos vibrando en aquellos que nos dará vida y felicidad. Requerimos de un actitud que produzca un milagro. No requerimos de un milagro, sino de una forma de ser y de actuar que vibre como vibra el milagro que nos ayudará a ser feliz.

Mientras estamos sometidos a esclavitud de cualquier índole no valoramos nuestro ser integral y podemos hasta llegar a sentir que esa esclavitud puede ser una protección o un cuido como sucede en las relaciones tóxicas o donde el hombre somete a maltrato psicológico, emocional, verbal o monetario y la mujer piensa que su vida no vale nada si deja la relación y no podría vivir sin ese hombre, aún y cuando es sometida a constante humillaciones, entonces prefiere la “esclavitud” y ve en ella un sistema de seguridad.

Mientras no hagamos una limpieza de conceptos errados, no sabremos valorar la libertad. A tal punto que preferimos volver a lo malo y no ir a lo desconocido. La pobreza mental es más fuerte que la económica, y por la primera no sabremos darnos espacio para que la segunda cambie. La posibilidad de estar en libertad se da en un desierto, es decir, TODOS somos capaces de vivir en libertad, en paz y con abundancia. Eso depende más de la forma de pensar tuya más que de las circunstancias o de una “mala suerte” o el “destino”. Las religiones que someten o castran la forma de pensar del individuo no están promoviendo la libertad, sino una esclavitud camuflajeada de miedos, premios, castigos y rituales que no dejan al hombre o mujer a pensar libremente, eso es casi prohibido en las sectas o religiones tradicionales.

Mientras no veas claramente lo que implica estar en libertad mental o física no sólo no vas a poder sentirte bien contigo mismo, sino que la mayoría de las personas, que han sido sometidas a esclavitud física, psicológica externa o mental interna, no saben qué hacer con su libertad. Casi siempre distorsionan las ideas y se esclavizan nuevamente pero a nuevos conceptos o ideas.

Cuáles pueden ser las esclavitudes más usuales? Pareja tóxica antes o en el matrimonio, un empleo o trabajo, dependencia extrema al dinero, psicológica propia por aprendizajes mal sanos, los miedos, costumbres familiares que deban permanecer así por más generaciones, las religiones, sometimientos de líderes a no pensar de una manera diferente a ellos y sus enseñanzas, la alimentación (si no es eso no como), un sentimiento hacia un familiar o alguien externo que no deja libertad para disfrutar de otras personas o gustos, los vicios sociales como el tabaquismo o el alcoholismo, las drogas en general, el sexo mal sano, la moda y las marcas, la obsesión por la limpieza, el orden obsesivo, el perfeccionismo, la crítica y el chisme, la televisión, el cable y el internet, el sentimiento de culpa, la necesidad obsesiva de pedir perdón por todo, la tristeza, la torpeza o sentirte torpe,… La lista es larga. Tienes algo que añadir?

Sólo quise darte en qué reflexionar y saber que las exclavitudes tienen múltiples claras y que parte de tu infelicidad (si es que no eres feliz) es ser esclavo de tu ego. Aprovecha estos días de energía liberadora que hay en el Universo entero y abrete a dar el primer paso por tu felicidad, procura tu libertad y analiza lo que podrías ser y hacer si esa esclavitud no existiera. Te espero.

Luis Edgardo

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