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No hay comparación

Actualizado: 31 jul 2020

Tenemos la tendencia de sentirnos deprimidos ante ciertas situaciones. Eso no es malo ni bueno. Sólo hay que observarse y saber de donde provienen esos sentimientos y decidir cuánto tiempo estaremos así.


Las razones pueden ser muy variadas. Si pudieras imaginar por un momento, que vives sólo en una cabaña del bosque, podrás ver lo especial que es estar rodeado de la naturaleza, las aves, los ciervos caminando frente a tu puerta, y que podrás disfrutar de tu soledad y entrar en tus pensamientos.

Pero un día, alguien se muda al terreno adjunto. Construye una cabaña y hay algunas cosas que te llaman la atención como los ventanales que son de techo a piso, que tiene un área especial para plantas y hortalizas, que posee espacio para dos autos, y tienen dos perros hermosos correteando felices.


Quizás sientas el deseo de expandir las ventanas de tu casa, pues no habías pensado en esa posibilidad, y la idea de tener un perro ahora puede ser factible pues hay momentos donde te sientas muy sólo, y un espacio para cultivar tus propios tomates no está mal… Y sabes algo? Antes de que tu vecino llegara ahí, tu estabas feliz y nada de eso había pasado por tu cabeza. No necesitabas nada de eso, en los dos años que tienes viviendo ahí.

Ahora, buscas la forma de pagar para expandir tus ventanales, y contratar un jardinero o decorador de exteriores para el tema del huerto. Eso es un gasto que no estaba planificado. Pero… Todo estaba bien antes!

Tienes idea de lo que pasó?

Has hecho comparaciones!

Ahora, te das cuenta que no te gustan las ventanas horizontales. Claro, eso hará que también cambies de cortinas, y seguro tendrás que redecorar los muebles de la casa y su distribución. Todo por compararte con el vecino.

En el momento de hacer comparaciones con otros, en carácter, adquisiciones, su suerte, gustos, etc., en ese momento puede aparecer la infelicidad, la tristeza, o la rabia por impotencia.

Antes estabas feliz con tu cabaña, pero ahora no, por hacer una comparación.

Comparar tu situación actual con la anterior ha traído un descontento. Hasta ahora eras un ser especial en un lugar especial. Ahora deseas algo que no tenías. Y no estoy hablando de envidiar, sino sólo de comparar. No eres feliz sino sólo en base a lo que viste a tu alrededor.

Si el vecino hubiera levantado una tienda de campaña y hacer una fogata, quizás tu Ego no se hubiera sentido amenazado y hasta hubieras compartido una torta o una taza de café. Pero aún su existencia no amenaza la tuya. Has comparado y tu situación sigue siendo mejor comparada con la suya. Aunque es muy posible que sea feliz viviendo como boy scout y es un sueño hermoso, no desea paredes y lo disfruta. Eso es muy posible. Pero ahora, ese vecino levanta una casa, una cabaña que al parecer lo hace feliz y tu felicidad se ve pequeña al lado de la suya.

Este ejemplo te muestra lo importante que es saber que eres un ser único y que dispones de tus gustos, tus deseos, tus objetos y facultades para ser feliz sin recurrir a compararte con nadie.

Eres un ser único, perfecto, hermoso. No puedes compararte con nadie. Todos tienen lo que desean o atraen. Eso es de cada quien. Tu vida es la tuya y la de otros es la de otros. Las comparaciones traen dolor. Se ven diferencias pero esas son usadas destructivamente. Pues somos diferentes y eso es lo hermoso de nuestros seres. En esas diferencias esta la belleza de compartir, de convivir, de ser individual sin tener que ser como otros son, ni pretender ser como otros. Eres tu y sólo tu. Y puedes ser feliz siendo así. De hecho tienes el deber de ser feliz justamente por ser único, especial.

No caigas en las comparaciones. No son necesarias. No son útiles. Afectan tu autoestima y te llevan a no valorar lo que eres y lo que tienes. Eso no te hace bien.

Disfruta de ti, con tus gustos, deseos, objetos, dones, capacidades. Puedes tener aspiraciones, pero que no sean porque otros son de tal forma o porque tienen tal cosa.


Ten tus aspiraciones como metas propias pero no para quedarte atrás de la moda ni porque te sientas menor que nadie.

Eres único, hermoso, perfecto, y dentro de todo esa maravilla, también tienes que trabajar tu ser y mejorar cada día, pero por ti, no por otros ni para otros.


Luis Edgardo Valderrama C.


Coach Ontológico

Instituto de Coaching Internacional. Colombia.

Certificado en Neurogastronomía Aplicada

Instituto de Neurociencia de las Américas. Venezuela.

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