top of page

Nos da miedo lo que no entendemos (parte 1)

Actualizado: 9 jun 2020



Evidentemente todos hemos rechazado a alguien en un momento de la vida por “caernos mal” o por alguna razón que no nos hace aceptarlo o soportarlo.

Esto nos puede llevar al odio o el rencor en caso de que hayamos llegado a tener algún contratiempo con alguien.


Nada ni nadie llega a nuestra vida por casualidad. Los atraemos. En algunos casos los necesitamos por algún tiempo determinado. Es parte de un proceso.

Odiar, rechazar con rabia, es una proyección de nuestro inconsciente.

Cada vez que vamos aprendiendo algo, sintiendo, conociendo, observando, escuchando, se va guardando en nuestro inconsciente, y lo hacemos desde nuestra percepción e interpretación personal, si esto es así lo que pensamos no es LA REALIDAD, es una mentira de aquello que entendemos como realidad y lo aceptamos, haciéndolo parte nuestra hasta que eso que pensamos y sentimos lo identificamos con nosotros. Somos lo que pensamos (les suena esa frase?).


Una de las causas del problema existencial del ser humano es un rechazo y un miedo a nosotros mismos y nuestra aparente realidad y la no aceptación de ella (pues es mentira pero el cerebro consciente aún no lo descubre), así entonces comenzamos a construir nuestras propias personalidades, en base a esas mentiras y llenamos nuestra “base de datos” de la inconsciencia, y por lo tanto también alimentamos al ego. En la inconsciencia y el ego hay más nuestro que en la consciencia y la racionalidad, y eso nos condena al sufrimiento, hasta que algún día lo descubramos y aprendamos a trabajar en ello.

Una de las cosas que pasa en momentos de emociones disfuncionales como la rabia y el odio, es que no asumimos lo que sucede en el otro. Cuando lo asumimos entenderemos que eso qué pasa no está ni en él ni en ti, sino que eso qué pasa eres tú mismo/a.


Si. Eres tu mismo viéndote en la otra persona, aunque sea de manera distorsionada. Muchas veces desde nuestras aparentes dudas (es decir la incapacidad inconsciente de no asumir nuestras máscaras) hacemos preguntas a otros que traen un enfrentamiento indefectible por no asumir nuestro reflejo en el o ella, llegamos a creer y asumir que el o ella es opuesto a nuestra razón y existencia en base a las mentiras que nos hemos creído como dije más arriba.

Lo interesante de esto, es que en medio de esta inconsciencia, nuestras alma nos lleva hacer preguntas que serán reveladoras pero que nuestra parte racional no lo ve ni lo entiende aún, así que entonces la respuesta causa una molestia, y no estamos preparados para ello. Lo tomamos personal. Lo sentimos como un ataque a nuestra persona, intelecto, sentimiento o emoción, pero siendo todo ello la mentira que nos hemos creído de nosotros, en verdad no está pasando nada malo, sino que al fin se ha logrado un maravilloso encuentro contigo mismo (sin que tu lo sepas).

En ese amor infinito que nos creó y que nunca deja de existir, los sentimientos que parece que no son AMOR, no son más que distorsiones de esa energía. Es decir, el odio y el rechazo es un falta de amor a uno mismo, la envidia es una parte de nuestro amor que no deseamos compartir, el rencor es un amor que no se acepta que vino a ser maestro. Todo es amor, pero desde aquellas inconsciencias y los mapas y creencias que cargamos encima, lo hemos transformado en algo no útil a nuestro ser y nuestro ego necesitado de amor y compasión.

Nuestro ego puede ser tan grande cuando vemos al otro y asumimos que somos diferentes, pensamos cosas de el o ella, que seríamos incapaces de pensar de nosotros mismos, pues sería IMPOSIBLE que así también seamos nosotros.

Entender que venimos de una FUENTE en común y saber que las almas se encuentran en un gran pacto universal, nos llevaría a comprender que el o ella y yo somos mas una UNIDAD, que una DUALIDAD. Porque a este mundo dual, lo que le da su propia existencia es la UNIDAD y no la separación. Tal cosa no existe. Somos UNO. No hay nadie separado ni desentendido del otro. Y en el infinito amor UNIversal e incondicional, llegan a nosotros seres con respuestas a nuestras existencias. Partiendo de esta premisa divina y espiritual, podemos entender que el dolor que experimentamos por una discusión o una rabia no es más que el dolor de la separación con la otra alma que me complementa o me nutre o enseña.


Algunos vienen como maestros a hablarnos directamente desde el alma y una enseñanza fuera de este mundo, y otros sin saberlo haciendo de espejos de nuestra falsa realidad, para llevarnos a la elevación de la nueva consciencia, pero con un amor que a veces ninguno de los dos está consciente de su existencia.

Cuando entendamos y aceptemos al otro que atrajimos y nos hagamos responsables de esa atracción, y sepamos ver la falsa realidad nuestra, comprenderemos la razón de su existencia en nuestra vida, y obviamente de la nuestra.


Te espero,


Luis Edgardo

Comunicador – Consultor – Facilitador


Comentarios


bottom of page