Qué hay de la vida?
- Luis Edgardo Valderrama

- 28 jul 2015
- 4 min de lectura
Actualizado: 31 jul 2020
Aunque para muchos la muerte es un tema macabro, un tema que es preferible no tocar o en el cual se piensa muy pocos minutos al día, la verdad es que ella, la muerte es parte de la vida. La vida, y en especial el Ego, la sociedad, las religiones, han hecho del tema de la muerte un elemento de castigo o de premio según sea visto.
Esta mañana, recibí la mala noticia de la muerte por accidente de tránsito, de una persona que llegué a tratar de palabra. Se trataba de un hombre ruso, inmigrante, al parecer dedicado a los negocios, y que por alguna razón, al tener vencido su pasaporte, no tenía acceso a su cuenta bancaria. Desde entonces, entró a la sociedad como un hombre sin hogar, deambulando por las calles, extendiendo su mano para recibir algo de justicia, uno de los pilares del mundo, que se mueve por medio de la ayuda al desvalido, la limosna, la ofrenda. No conocí su nombre, pero conocí su mirada, sus ojos azules como el cielo que cubre cada país, un mismo cielo. Conocí su humildad, su sencillez, la paz de la espera de un documento para seguir su vida, para hacer su vida, para llegar a su familia, a su Rusia. Tenía la esperanza de hacer, de ayudar, de seguir con planes… pero todo se desvaneció cuando alguien sin consciencia llevó su auto contra ese cuerpo. Y ahora? Dónde lo enterrarán, lo volverán a Rusia, ahora si saldrán sus papeles, será tratado dignamente? Así pasa la vida, como una sombra. Efímera. Fugaz. Breve. Qué nos queda? Yo mismo me sentí extraño al sentir dolor por alguien que no conocía, pero conocí más que su identidad. Siento que conocí su alma, su cuerpo extranjero. Como extranjero me sentí vulnerable, amenazado, débil ante situaciones que escapan de nuestras manos. De todas nuestras impotencias, es decir, aquellas cosas que no podemos controlar o dominar, la muerte es la que menos podemos evitar. Es ineludible. La muerte llega al animal y al ser humano. Nos creemos superiores en esta gran cadena de la creación, pero como cualquier animal, el hombre también llegará a su fin, si es que ese es el fin. Aquella noticia, no sólo me hizo pensar en este hombre que no llegué a conocer su nombre, pero no hacía falta, pues lo conocí más allá. Me hizo pensar en la muerte, en lo vulnerable que somos. Por cierto, qué somos? Un nombre, un número, un ID, un código de barras?
Somos un alma en un cuerpo, no un cuerpo con alma. Todo esto que hacemos, aprendemos, estudiamos, trabajamos, poseemos… de qué nos sirve? Qué nos llevamos de este mundo? Todas esas posesiones se quedan, otros lo disfrutarán. En algunos casos, hasta se disputarán por aquello que dejemos aquí. Pero las experiencias, lo leido, lo aprendido, las buenas acciones,… y también las malas, nos las llevamos con nosotros. El alma esta dividida en cinco partes, y una de ellas es el intelecto. Disfrutar de la vida, de todo lo permitido, es parte de la forma de vida. Nuestras acciones generan vida o generan muerte, la de otros, o la propia. La muerte llega y nuestra alma trasciende a un nuevo nivel. Lo que nos llevamos de este mundo no es material, no es tangible. Ver la muerte de cerca, pensar en ella con cierta frecuencia, mentalizarla, no es nada morboso, ni lújubre, es una realidad que llegará en un momento que desconocemos. Será hoy? En una seamana? Un año? Diez años? Cuándo quieres que llegue? Nunca verdad? Cómo será nuestra muerte? Seguro no querrás pensar en ello. Pero debemos buscar la manera de desapegarnos a aquello material. Y ver la muerte no como un fin. Pero debemos desapegarnos a aquello que nos ata a lo que nos han hecho creer que es la vida. Se nos ha hecho creer que la vida es un cigarro, una bebida, la vida al aire libre, las compras, el sexo, el placer, los viajes… todo ello es parte de la vida, pero no es la vida. No vinimos a este mundo a sólo hacer eso. Podremos disfrutar de lo permitido y de ello hacer lo bueno, ayudar a otros, crecer en experiencias. Mejorar nuestro caracter, ser parte de la solución y no del problema. Generar milagros y no sólo pedirlos. Dar y no reclamar. Ofrecer y no pedir. Buscar el equilibrio entre los tres pilares que sostienen al mundo, La Justicia, La Verdad y La Paz. No vinimos a este mundo a disfrutar egoistamente, sino a hacer el bien y lo bueno con aquello que se ha colocado en nuestras manos, con lo que ganamos con nuestro trabajo, con los dones y cualidades que el universo ha colocado en nosotros, para dar. Eso, esa satisfacción, esa alegría es lo que nos llevaremos de esta vida. Sabernos generadores del bien, la bondad, la misericordia. Me imagino que será bueno llegar a la muerte, consciente, tranquilos, serenos de haber hecho algo bueno. No quiero pensar que en el momento de nuestra muerte, a sólo unos minutos del último suspiro, busquemos desesperadamente a personas para pedir perdón, para dejar a un lado el rencor, para pensar en aquello que no hicimos y que ya es muy tarde de hacer ahora, acostados y suspirando. Se acabó el tiempo y con ello la oportunidad de cambiar, de mejorar y de implorar por más tiempo.
No sabemos cuando abandonaremos este mundo. Por eso, deberemos trabajar con nosotros, con nuestro ser, nuestro caracter, nuestro Ego, nuestras creencias y nuestras doctrinas, aquellas que nos limitan, que nos paralizan, que nos llevan a la muerte antes de tiempo, que nos hacen muertos en vida, que no nos dejan disfrutar de lo permitido.
Si entras en consciencia de este mensaje y este podcast, tomarás un tiempo para pensar sobre lo que es valioso, lo que es eterno, lo que es divino y perfecto, Tu Alma. Y entre tanto, recuerda que hablar sanando será tambien una forma de alcanzar el crecimiento y la conexión espiritual.
Luis Edgardo Valderrama C.
Coach Ontológico
Instituto de Coaching Internacional. Colombia.
Certificado en Neurogastronomía Aplicada
Instituto de Neurociencia de las Américas. Venezuela.




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