Qué importa quién eres?
- Luis Edgardo Valderrama

- 29 dic 2016
- 3 min de lectura
Actualizado: 11 jun 2020
Podemos pasar por la vida he irnos de ella sin haber sabido quiénes somos.
Es triste saber eso o descubrirlo cuando ya creíamos que teníamos todo resuelto en la vida. Pero como un castillo de naipes tan inestable, llega el momento de darnos cuenta que no sólo no nos conocíamos, sino además no dejamos que nos conocieran fingiendo algo que no somos, en un falso autocontrol, o detrás de un materialismo, o hemos vivido en una apariencia de querer ser alguien para ser aceptados, y dejar nuestra verdadera esencia atrás en aquel baúl del desván.
El miedo a descubrirnos, a saber quiénes somos, a saber vivir con nuestros miedos y nuestras virtudes, a reconocer nuestros talentos y nuestras necesidades, a saber lo que produce felicidad en nuestro corazón y qué produce tristeza, a creer que el interés será la causa de una conversación o que la mentira nos llevará a la verdad, o que ocultar una emoción para vernos más fuertes, sólo dejan paso a un ser roto, oscuro, mimetizado en lo que otros esperan que seamos, en lo falso incluso para si mismo. La belleza y la alegría de conocernos y ser francos con nosotros está en empezar a descubrir esa magia creadora que nos envuelve y se apodera del ser y la esencia que somos. Reconocer defectos y virtudes es aceptar nuestra imperfección y nuestras debilidades y fortalezas. Es saber con qué contamos para la vida. No para la batalla como algunos dicen. Fuera batalla si fuera una lucha entre enemigos. No vivimos en una batalla. No hay enemigos afuera. Ni diablos. Ni pruebas. Solo tú puedes ser tu propio oponente en la vida en tu propio cerebro, con tus creencias y mapas de pensamientos.
Nada se opone a ti sino tu mismo.
La alegría y la felicidad es parte de todo eso de saberte íntegro con lo que eres y piensas y actúas , y reconocer que no eres un ser aislado y que tu espiritualidad no está en un templo sino en ti. Y que Dios está más cerca que lo que imaginas. No lo busques. Mira a tu interior y lo vivirás a EL plenamente.
La alegría de ser es saberte hecho a imagen y semejanza del Creador y capaz de alcanzar metas y vidas, montañas lejanas sin otro motivo que tu propia felicidad, tu paz y que para ello debes dejar que cada quien deba vivir su experiencia en su momento y a su tiempo. Es saber que cada quién merece lo mejor y que cada quién deberá buscar su norte y su propio paraíso. Que cada quién es diferente y esa magia es lo que nos lleva a compartir y vivir sin juzgar porque el o ella sea diferente y no le debemos cambiar pero si ayudar a crecer. No juzgamos, sino apoyamos, aceptamos y compartimos, y dejamos ser al otro y que busque su crecimiento cuando sea su momento y nosotros nuestro propio rumbo que compartiremos con quien si este en el mismo camino del valle maravilloso de vivir. Conocernos, ser asertivos, transparentes con nosotros, dejando a un lado el interés, la falsedad, la mentira o la hipocresía que el Sistema ha dicho que es así como se vive, es sólo más causa de dolor y la separación de la alegría y la felicidad.
No hay mayor alegría que saberte dueño de tus conocimientos. Que no piensas como otros y que puedes expresarte en libertad porque sabes quién eres y nadie debe venir a decírtelo. Descubre tu ser. Abrete a la magia de saber quién eres. Disfruta de ti, de tu soledad y de la compañía sincera y fiel. Si tienes la oportunidad no desperdicies el momento de ayudar a otros a crecer en su interior y no juzgues su ser. También tu fuiste así.
Te espero
Luis Edgardo




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