Qué tan malo es lo malo?
- Luis Edgardo Valderrama

- 14 jun 2015
- 3 min de lectura
Actualizado: 31 jul 2020
Estamos inmersos en un mundo dual, de contradicciones, de polos opuestos.
Las creencias pasadas y actuales, la crianza, que nos han ido formando, que han moldeado nuestra esencia, nuestro ser, y han ido opacando el brillo de nuestra alma, han llegado a ser un filtro para aceptar o no aquello que nos rodea, que percibimos, que vemos, escuchamos, a tal punto de ir distorcionando la verdad absoluta por una relativa.
Pero, el punto de mi reflexión está en aquello que se ha llamado, mal, oscuridad, tinieblas, etc.
Cuando asumimos que el mundo es dual y que posee polos opuestos, frío caliente, alto bajo, blanco negro, malo bueno, asumimos también que ese “mal” es malo, en comparación con el bien que es “bueno”. Y es que, desde la postura de que todo viene de una misma fuente, no hay cabida para pensar o aceptar que lo malo viene de una entidad diferente a la creadora universal. Es decir, que aquella Fuente que mencioné más arriba es la fuente del bien y del mal al mismo tiempo.
A dónde nos lleva esto?
A entender que el mal no es malo, y no todo lo bueno es del bien.
Cuando entendemos y aceptamos esta postura, es más fácil aceptar las “cosas de la vida”. Aceptarlas no es conformarnos. Es más fácil entender porqué pasan cosas con otros, a nosotros, y en nosotros.
La lucha del bien y el mal, no es la batalla de dos reinos, como algunas creencias o religiones enseñan, sino una real batalla interna que vivimos para hacer prevalecer una u otra postura desde nuestros gustos, deseos, caprichos y decisiones, llevadas hacia adelante por el Ego. Si, y vuelvo a tocar al fulano Ego nuevamente.
El Ego viene a ser ese mal interno que por lo general nos lleva a cometer ciertos actos que al parecer no son buenos, no son aceptables, no son permisibles, y que además nos dan un sabor de gozo, victoria, satisfacción momentáneos, pero que luego nos llevan a un sentimiento de dolor, frustración, vacío, arrepentimiento, falsedad, mentira. Ese es el Ego. El que nos da la sensación de alegría o fresquito o alivio cuando se insulta al otro o cuando se toma una venganza, que por cierto hemos tocado varias veces.
El Ego nos lleva a expresar un abuso de poder, de arrogancia, de malcrianza, de soberbia y orgullo. Pero, lo bueno, es que realmente, no somos asi. Nuestra esencia es buen, divina, espiritual. Nadie es malo en esencia. Eso es casi imposible.
Ese Ego, está dentro de cada quien y también podremos llamar Instinto al Mal, o Inclinación al Mal. Pero lejos de ser el opositor maligno, y antes de diabolizar o satanizar al pobre Ego, mejor sería ir viendo al Ego como una parte integral nuestra, que jamás nos dejará, que seguirá arraigada a nuestro ser, que es parte esencial del ser humano y que, quieras o no es quien nos podrá ayudar a ver mejor aquellos polos opuestos que mencioné más arriba. Es decir, el Ego, lejos de ser malo en su esencia, es lo que nos podrá llevar a elevar nuestro ser, nuestra alma, a alcanzar nuevos niveles como ser humano, como individuos, como parte integral de un Universo que está puesto ahí como un elemento del cual formamos parte, pero que también nos sirve de escenario para la gran batalla diaria y cotidiana en tomar decisiones y para pensar, hablar y actuar de la mejor manera según las leyes universales.
Así pues, el mal, no es malo. Está alojado en el Ego de cada quien. Llega a ser el mismo Ego. Son las pesas espirituales con las cuales entrenamos en la vida para fortalecer a nuestra alma, y llevar a nuestro intelecto, (otra parte de nuestra alma) a poder conscientizar, valorar nuestras palabras, pensamientos y acciones, a no ser reactivos y saber tomar decisiones acertadas para construir Paz, real y verdadera en nosotros y a nuestro alrededor.
El bien, ahora bajo estos nuevos conceptos que te ofrezco, también tendrá un carácter diferente. No todo lo bueno proviene del bien. Es decir, sabiendo ahora en qué consiste el mal, y cómo actúa en nosotros desde el Ego, podremos discernir si aquello que vemos, vivimos, sentimos, proviene realmente del bien, de la Luz o es un disfráz del Ego para hacerte creer que está bien y no tener que armarte para la batalla. Dejarlo así. Dormirte conforme y seguir adelante con los mismos errores que evitan o impiden tu superación a nuevos niveles.
Este tema se extiende más y más, y sin dudas nos llevará a discordias y discusiones internas debido a las creencias tan arraigadas en las que estamos inmersos y en donde están arraigados nuestros pensamientos, sentimientos y la forma cómo nos expresamos, actuamos y hablamos.
Luis Edgardo Valderrama C.
Coach Ontológico
Instituto de Coaching Internacional. Colombia.
Certificado en Neurogastronomía Aplicada
Instituto de Neurociencia de las Américas. Venezuela.




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