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QUÉ TANTO SABES DE TI?

Actualizado: 20 ene 2025


La vida es un viaje constante de autodescubrimiento y crecimiento, y en este trayecto, muchas veces nos encontramos condicionados por las expectativas y normas que nos impusieron desde la infancia.


Desde cómo vestirnos hasta qué carrera elegir, hemos sido moldeados por un entorno que, aunque bienintencionado, no siempre ha permitido que nuestra esencia florezca.


Pero lo sorprendente es que desde nuestra primera infancia, padres, maestros y una gran variedad de adultos nos han dicho cómo sentarnos, comer, leer, y hasta nos dijeron que no podríamos salir con esa combinación de ropa que sacamos del armario. También algunos nos dijeron -ojalá seas médico como tu papá-, o en casos más severos, -serás artista? Eso no es una profesión!-


Te suena algo de esto?


De ser así, te diré que hasta que tengamos una nueva consciencia de ello, y herramientas poderosas y conocimiento psicológico de esto, hemos seguido caminos que otros nos han demarcado. Hemos sido controlados incluso en nuestras emociones como cuando nos han dicho, -los niños no lloran!- o quizás, -que fea te pones al llorar-. Miles de expresiones como estas solo nos han estado castrando nuestros sentimientos. Esto nos ha llevado a ser “fuertes” y no estar mostrando emociones delante de otros, incluso ante nuestros hijos pues nos “van a ver vulnerables”, a tal punto de tener que llorar a escondidas en la soledad de la noche, y le hacemos creer a nuestros hijos que somos “todopoderosos” o “súper mamás”.


Mientras tanto estas restricciones se han ido afianzando más y más en nuestros modelos mentales y creando la programación de “cómo ser” y no dejando espacio para la libertad de expresión, la decisión espontánea y el logro de la felicidad, por estar “complaciendo” a una sociedad limitante, que ha determinado, en cada quien, sea en sus ambientes escolares, familiares, religiosos, o laborales, cómo debe ser el hombre y mujer ideal (para ellos).


Pero qué hay de nosotros?


Al final, así como ellos nos dijeron cómo deberíamos ser, hemos ido perdiendo nuestra esencia y realmente ni nosotros nos conocemos.


Nuestros miedos al qué dirán, a no encajar, o ser criticados por Re o por Fa, nos ha llevado a nosotros mismos a ignorarnos, a ser “felices” pero según los parámetros de otros que desconocen nuestros deseos, sueños, habilidades y dones, dejando a un lado, oculto en un sótano de nuestra mente y corazón el deseo de ser artista, cantante, jardinero, y ser “una persona de bien”, que implicaría para muchos de ellos tener un puesto bien remunerado, un título en la pared, sin poder ejercer esa pasión desbordante que podría incluso cambiar al mundo.


Es un fenómeno común sentirse atrapado en un molde que no se ajusta a nuestra verdadera naturaleza, lo cual puede llevarnos a vivir una vida que a menudo no sentimos como nuestra.

Y no es que aquellas personas nos hayan querido hacer daño. No! Jamás!


Nuestros padres, desde un amor hermoso, nos guiaron en cada paso de nuestra infancia, pero también en su época estuvieron restringidos en sus creencias y sin conocer otro camino, eso era lo mejor que nos pudieron ofrecer. Ellos no son culpables ni responsables de nuestras limitaciones mentales, pero una vez, ya de adultos, y conociendo estas verdades de la vida y la psicología, podremos, agradecidos a nuestros ancestros, tomar el mejor rumbo para ser humanos felices y plenos, llenos de vida y con aspiraciones y logros.


En el camino hacia la adultez, la clave está en reconocer que, aunque las influencias externas han sido significativas, tenemos el poder de redefinir nuestro destino. La verdadera libertad radica en liberarnos de las creencias limitantes y los condicionamientos que nos han impuesto. Para ello, es esencial cuestionar y desafiar las normas que nos han sido inculcadas y buscar nuestro verdadero yo, ese que quizás ha sido suprimido durante años.


El coaching y el desarrollo personal juegan un papel fundamental en esta transformación. Nos proporcionan herramientas para explorar nuestro interior, entender nuestras emociones y redefinir nuestras metas de acuerdo con nuestros verdaderos deseos y talentos. Al hacerlo, no solo nos permitimos ser auténticos, sino que también inspiramos a los que nos rodean a hacer lo mismo, creando un entorno donde la autenticidad y la expresión genuina son valoradas.


Para mejorar nuestra vida y acercarnos a nuestro verdadero ser, aquí te dejo algunas recomendaciones prácticas:


  1. Reflexiona: Dedica tiempo a reflexionar sobre tus verdaderos intereses y pasiones. Pregúntate qué actividades te hacen perder la noción del tiempo y te llenan de satisfacción.

  2. Medita y Escucha: La meditación puede ser una herramienta poderosa para conectar contigo mismo. Escucha a tu corazón y a tus intuiciones, esas voces internas que a menudo son silenciadas por el ruido exterior.

  3. Establece Límites: Aprende a decir no a aquello que no resuena contigo. Establecer límites saludables es vital para proteger tu bienestar emocional y mental.

  4. Busca Apoyo: Considera la posibilidad de trabajar con un coach o terapeuta que te guíe en este proceso de autodescubrimiento y te ayude a enfrentar tus miedos y barreras.

  5. Cultiva el Autoconocimiento: Lee, estudia y participa en talleres que fomenten el autoconocimiento y el desarrollo personal. Cuanto más te conozcas, más fácil será vivir de acuerdo con tu verdadera esencia.

  6. Sé Compasivo Contigo Mismo: Reconoce que el cambio es un proceso y que está bien cometer errores en el camino. Practica la autocompasión y permítete crecer a tu propio ritmo.


Al implementar estas prácticas en tu vida diaria, podrás empezar a desplegar tus alas y vivir con autenticidad. Recuerda que el viaje hacia uno mismo es el más importante de todos, y nunca es tarde para comenzar.


Luis Edgardo Valderrama

Consultor y Mentor


Coach Ontológico

Master Coach

Neurogastrónomo

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