Reir o llorar?
- Luis Edgardo Valderrama

- 31 may 2015
- 2 min de lectura
Actualizado: 31 jul 2020
El ser humano tiene sentimientos. El tema es que pueda identificarlos y sepa qué hacer con ellos.
Desde niños hemos tenido y siempre tendremos sentimientos, pero lo más probable es que nuestros padres no nos hayan enseñado a identificarlos y saber qué hacer con esos sentimientos.
No debemos echarle la culpa a ellos. Seguro tampoco ellos saben qué hacer. En muchos casos se ha enseñado que el hombre no debe llorar. Cierto? O expresiones como esas que a la final, lo que hacen es castrarnos en nuestro corazón y mente.
Si supiéramos identificar nuestros sentimientos podríamos asumir la actitud correcta, la decisión más acertada para nuestro bien o el de otros. Pero no sabemos qué estamos sintiendo cuando nos hablan mal, o cuando nos denigran, o cuando nos gritan o cuando nos halagan…
Qué hacer? Lo primero es saber qué sentimos y luego que tengamos identificado el sentimiento, buscar de dónde viene ese sentimiento, dónde se genera. Es una frustración, o una actitud asumida de la infancia por algún mal trato de los padres? Qué es lo que realmente alimentaron nuestros padres y nuestros maestros, o la sociedad?
Pero además están los sistemas de creencias en los cuales está inmerso el niño que al crecer asume que eso aprendido es lo correcto y lo que está bien. La religión es una de esas bases y que ha distorsionado el deseo humano por reemplazar a D’s por el pensamiento humano, egoista y terco.
Esos sistemas de creencias, religiosos o no, nos formaron y nos han llevado a actuar, pensar, hablar y decidir. Eso está fuertemente arraigado en cada quien y vive nuestra vida. Realmente no nos deja vivir, el sistema de creencias vive en nuestro lugar. Decide por nosotros. Siente por nosotros. Ama por nosotros. Teme por nosotros.
Si de niños deseábamos llorar y nos decía que no deberíamos hacerlo, ahora no sólo no podremos identificar los sentimientos, sino que además tampoco podremos expresarlos ni valorarlos en otros. También podremos llegar a mentir en cuanto a lo que sentimos debido a aquella mala enseñanzas o guía.
Vincularnos con nuestros hijos ayudará a ir solucionando aquellos errores que cometieron con nosotros y que aquella cadena generacional y costumbrista termine para el bien de la sociedad que pretendemos formar por la buena continuidad de nuestros descendientes.
No dejemos a nuestros hijos en manos de personas que no valoran todo esto. No castremos. Valoremos sus lágrimas. Valoremos sus risas. Valoremos sus miedos. Tratemos de descubrir de dónde vienen y apoyemos y alentemos sus corazones y aprendamos de ellos mientras los ayudamos a ser.
Luis Edgardo Valderrama C.
Coach Ontológico
Instituto de Coaching Internacional. Colombia.
Certificado en Neurogastronomía Aplicada
Instituto de Neurociencia de las Américas. Venezuela.




Comentarios