Rencor, castigo o asertividad? Parte 1
- Luis Edgardo Valderrama

- 23 jul 2020
- 5 min de lectura
Actualizado: 13 feb 2022
Es que tú no me llamaste. Es que el otro día llegaste tarde. No respondiste a mi mensaje. Recuerdo que un día tu me… has usado frases o mensajes como estos?
Carl Jung escribió: "Necesitamos más psicología, necesitamos más entendimiento de la naturaleza humana, porque el único verdadero peligro que existe es el hombre mismo y somos penosamente ignorantes de ello”
Es evidente que aunque pretendas mostrar que eres espiritual, seguidor de algún gurú, manifestar tu feminismo y culpar a los hombres, o que le eches la culpa a las mujeres de la situación mundial, o cualquier otra etiqueta que desees defender a capa y espada tus puntos de vista, lo cierto es que TODOS somos seres humanos y hemos caído y seguiremos cayendo en las trampas del EGO.
El EGO no distingue sexo o posición social, si eres vegano o un verdadero carnívoro de las cavernas. Todo se trata de como está estructurara nuestra mente, y lo más importante, si realmente deseamos dominarla o simplemente estar a merced de lo que nuestros instintos, o dejarnos llevar por nuestro cerebro reptiliano, o seguir teniendo el hábito de dejarnos llevar por pensamientos rápidos en lugar de los pensamientos lentos.
Hemos compartido anteriormente que todos somos seres espirituales, pero encapsulados en un cuerpo físico y mental, pero que, debido a diferentes efectos, circunstancias, vidas pasadas, actitudes aprendidas sin ser analizadas maduramente, nos llenamos de lo que podríamos definir como nuestra personalidad, de lo cual, una parte es el carácter que es todo lo que hemos asimilado del mundo y de nuestra percepción del mundo de manera consciente o inconsciente, pero que es totalmente reprogramable o moldeable, y la otra parte de nuestra personalidad es el temperamento, que viene con nosotros, es genético y formará parte de nuestro SER, es nuestra herramienta más valiosa con la que deberíamos identificarnos.
Lamentablemente, tanto tiempo estando en este plano físico, y tanto tiempo percibiendo al mundo como creemos que es, y muchas veces percibiéndolo como nos conviene verlo para justificar nuestras acciones o ideologías, llegamos entonces a tomar la espada de la justicia en diversas maneras a lo largo de nuestras vidas (podemos seguir actuando así en nuestra próxima reencarnación), y trataremos de defender aquellos que creemos nos define.
Dentro de todo este volcán de lava de improperios, juicios, pensamientos rápidos, la parte humana y mental buscará defenderse como si le atacaran y para ello muchos recurren al rencor o resentimiento.
En un abrir y cerrar de ojos, los pequeños resentimientos sin importancia, se convierten en amargos rencores difíciles de reconciliar. No hay concesiones especiales, si uno no limpia su corazón, el vivir se convierte en una carga pesada y muy solitaria. Aunque al rato alguien nos diga, -te lo dije bromeando-, el reclamo por no haber llamado o respondido un mensaje, salió del corazón y no de la mente racional.
“De lo que está lleno el corazón, habla la boca.” El Rey Salomón
Es evidente que uno puede decidir vivir con rencor, enojo y amargura o buscar la manera para encontrar valor, aceptar, dejar ir y vivir en armonía, pero el EGO es tan grande, que buscará las justificaciones, desde su falsa percepción del mundo, de la vida, y de la otra persona con quien cree tener diferencias, que algunas personas terminan por castigar al otro. Cómo le castiga? No respondiendo en la próxima vez, no prestando ayuda al pedirle un favor, hablando mal de esa persona para que otros se sumen a su causa, en la actualidad bloquean al otro en las redes sociales, y la lista es muy larga, que quizás tu que me lees podrías llenarla.
Te he compartido en otras ocasiones sobre aquellas palabras o frases que usamos para justificar nuestros juicios, justamente al querer “demostrar” que el está bien y es el otro quien se equivocó o cometió la falta. Estas son:
Supongo que…,
Me imagino que…,
Seguramente es que…,
Yo asumo que…,
Yo espero que…,
entre otras.
Nada de esto es asertivo y sólo contribuimos a llenar más de oscuridad el espacio que estamos creando entre la otra alma y la nuestra. Ya ampliaré esto más adelante.
El misticismo nos enseña que pareciera que uno se ofende por lo que le dicen… Pero en realidad, uno se ofende por lo que escucha… o para ser más específico, uno se enoja, por lo que interpreta y por lo que está esperando escuchar o leer.
Esta interpretación personal, tiene que ver directamente con el sentir interno de cada persona, el cual provoca cierta reacción, que a su vez, desencadena sentimientos de enojo y rencor, a raíz de lo que cada quien ha interpretado. Esta interpretación muchas veces puede estar lejos de la realidad o de ser un claro reflejo de lo que está sucediendo. Algo así como que “lo que tu interpretes de lo que yo escriba, no es mi responsabilidad”.
No podemos asumir, o imaginar, o suponer, sin antes asegurarnos de qué ha pasado del otro lado con la otra persona. Qué le habrá pasado? Estará bien? Se quedo sin luz? Se le habrá olvidado? Todas estas preguntas JAMAS PODRAN SER RESPONDIDAS hasta que se las preguntemos a la persona indicada.
Los Coach, Psicólogos, Terapeutas, entre otros profesionales conocemos estas herramientas y somos los primeros en ejercerlas, entre ellas el FeedBack en la comunicación, que nos ayuda a verificar si el otro entendió el mensaje que le dimos y si la persona es capaz de contarnos qué fue lo que entendió del mensaje la comunicación fue hasta ahí, eficaz.
Ampliando el punto de las almas, que dejé pendiente te diré lo siguiente: todas las almas venimos desde el mismo lugar y la misma Fuente, la Luz. Además todas fueron creadas al mismo instante. En un momento de las historia del universo, en lo que no profundizaré aquí, las almas tuvieron que separarse, esparcirse. Algunas de estas almas están las cada planta, otras en cada animal, otras en cada planeta y otras en cada ser humano. De ahí que haya influencias entre unos seres y otros. Atracciones entre unos y otros. Cuando fluimos y estamos unidos realmente a la Luz, desde nuestras Alma, el dolor del otro me duele, la preocupación del otro la siento, el corte de un árbol me hiere… Cuando abrimos brechas, cuando hacemos diferencias entre el y yo, cuando marco diferencias de géneros, cuando separamos como si el otro y yo fuéramos diferentes y no tuviéramos relación alguna, se inicia un dolor.
Toda separación causa dolor.
Sumado a esta brecha o espacio, el rencor o resentimiento genera una carencia de Luz, y si se trata de juicio o castigo, el daño es mayor a la otra Alma, pero más aún al alma de quien actúa así pues su acción es consciente y pensada, es decir, es responsable de ese espacio y de esa oscuridad.
En mi próxima entrega continuaré con la actitud hacia el perdón y reconciliación desde nosotros mismos y la fórmula de la asertividad.
Nos leemos o escuchamos pronto.
Acepta. Permite. Fluye. Vive. Y abre los ojos!
Luis Edgardo Valderrama C.
Coach Ontológico y Neurogastrónomo
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