SED COMO NIÑOS. Recuperando la inocencia y la felicidad
- Luis Edgardo Valderrama

- 6 feb 2025
- 4 min de lectura
Actualizado: 7 feb 2025

La inocencia perdida, ese estado de pureza y asombro que caracteriza a la infancia, a menudo se ve eclipsada por las complejidades de la vida adulta, que por cierto, al ser niños, deseabamos alcanzar rápidamente.
Sin embargo, recuperar esa esencia no es imposible, y es aquí donde el Coaching y el Master Coach pueden jugar un papel transformador.
Para comenzar este viaje de regreso a la inocencia, es fundamental comprender que el cambio de consciencia es el primer paso. El Coaching nos invita a replantear nuestra visión del mundo, a redescubrir la simplicidad y la alegría en las pequeñas cosas. Como adultos, debemos permitirnos ver el mundo con ojos de niño, libres de prejuicios y abiertos a nuevas experiencias.
POR QUÉ PERDIMOS LA INOCENCIA?
La pérdida de la inocencia de la infancia puede atribuirse a varias causas, entre las que se incluyen:
Experiencias Traumáticas: Los eventos dolorosos o traumáticos, como la pérdida de un ser querido, el abuso o el acoso, pueden marcar una ruptura en la percepción infantil del mundo, llevándolos a una visión más cínica y desconfiada.
Presiones Sociales y Expectativas: A medida que crecemos, enfrentamos expectativas sociales y presiones que pueden despojar a los niños de su curiosidad natural y su sentido de asombro. La necesidad de conformarse a normas puede hacer que pierdan su autenticidad.
Desconexión de la Naturaleza: La vida moderna a menudo implica una desconexión de la naturaleza y de las actividades al aire libre, lo que puede limitar la oportunidad de los niños para explorar y maravillarse con el mundo que les rodea.
Educación y Sistema Escolar: La estructura rígida del sistema educativo a veces prioriza la memorización sobre la creatividad y el juego, lo que puede restringir la curiosidad innata de los niños y su deseo de aprender.
LA INOCENCIA VISTA POR UN EXPERTO
Carl Gustav Jung fue un médico psiquiatra, psicólogo y ensayista suizo, figura clave en la etapa inicial del psicoanálisis, posteriormente fundado de la escuela de psicología analítica. El abordó el Arquetipo del Inocente como una representación de la pureza, la simplicidad y la alegría de vivir.
Este arquetipo simboliza la búsqueda de la felicidad y el deseo de experimentar el mundo con asombro y sin prejuicios. Jung sugiere que el Inocente es una parte esencial de la psique humana, que nos recuerda la importancia de mantener la esperanza y la fe, incluso en medio de las dificultades.
Desde la perspectiva junguiana, el Arquetipo del Inocente también nos invita a reconectar con nuestras raíces más profundas y a abrazar la vulnerabilidad no como un error o una debilidad, sino más bien como un camino hacia el crecimiento personal. Al reconocer y trabajar con este arquetipo, podemos aprender a ver el mundo con ojos de niño, redescubriendo la magia y la maravilla en la vida cotidiana.
EL LLAMADO A LA ACCIÓN Y A LA FELICIDAD
Sed como niños, es un llamado a recuperar la inocencia perdida y reconectar con la felicidad genuina es un viaje de introspección y transformación personal.
Aquí te recomiendo algunas estrategias desde la perspectiva del coaching, que pueden ayudarte a reavivar ese sentido de maravilla y sencillez en la vida:
Autoconocimiento y Reflexión: Dedica tiempo a explorar quién eres realmente. Pregúntate qué te apasiona, qué te hace sonreír y qué actividades te hacían feliz en tu niñez. Al identificar estos elementos, podrás integrarlos de nuevo en tu vida diaria.
Práctica del Mindfulness: Cultivar la atención plena te ayudará a vivir en el presente y a apreciar la belleza de los pequeños momentos. Al practicar Mindfulness (Presencia Plena), aprende a observar el mundo como lo hace un niño, con curiosidad y sin juzgar, ni etiquetar.
Creatividad y Juego: Yo recuerdo haber crecido jugando juegos de mesa con mis familiares, lo que ayudaba a integrarnos sanamente cuando aun no existía la tecnología actual que nos puede llevar a aislarnos y dejar de ser seres sociales. En ese sentido, permítete tiempo para ser creativo y jugar. Estas actividades no solo son relajantes, sino que también fomentan la innovación y la alegría. Busca hobbies que te apasionen y participa en ellos sin la presión de ser perfecto.
Practicar la Gratitud: Mantén un diario de gratitud donde cada día escribas tres cosas por las que estás agradecido. Esta práctica simple puede cambiar tu perspectiva y ayudarte a ver la belleza que te rodea.
Aceptar y Dejar Ir: Aprende a aceptar lo que no puedes cambiar y a dejar ir el resentimiento y el rencor. Estos sentimientos solo te alejan de la paz interior y la felicidad. Practica el perdón hacia ti mismo y hacia los demás. Fuiste hecho desde la perfección. Llevas dentro de ti todo lo necesario para ser feliz siendo natural y espontáneo.
Conexión con la Naturaleza: Pasa tiempo al aire libre y reconecta con la naturaleza. Observa cómo los niños se fascinan con las hojas, las piedras y los insectos; intenta recuperar esa sensación de asombro. Si tienes hijos vive ese momento junto a ellos y déjate llevar.
Rodearte de Personas Positivas: Busca relaciones que te inspiren y te apoyen en tu camino hacia la felicidad. Esas que no te roban energía. Rodéate de personas que te impulsen a crecer y te ayuden a ver el mundo con ojos nuevos.
A través de estas prácticas, puedes comenzar a desmantelar las capas de cinismo y escepticismo que la vida adulta a menudo nos impone. Al hacerlo, abrirás la puerta a un mundo donde la inocencia y la felicidad no solo son posibles, sino que son la base de una vida llena de significado y propósito.
Luis Valderrama - Consultor - Mentor
MasterCoach y Neurogastrónomo
Certificado en Marketing Digital




Comentarios