Ser como Dios?
- Luis Edgardo Valderrama

- 24 may 2016
- 2 min de lectura
Actualizado: 31 jul 2020
Espero que estés descansando. Te lo mereces. Aunque seguramente quisieras hacer algún arreglo o mejoras en casa. O tener a alguien que lo haga por ti. Una ayuda, una colaboración.
El compañerismo es importante en la vida y más si los objetivos son comunes entre ambas personas. Sea en relaciones de amistades o de parejas, esos objetivos son una base importante para que las cosas se puedan dar en armonía. Compartir es maravilloso. Más que recibir.
Hay secretos sorprendentes en el tema de la Creación, y sería muy largo y muy profundo tocar eso por este medio. Como el tema de la muerte, el dolor, o los miedos. Pero si te puedo compartir uno de ellos muy brevemente: si Dios es sólo dar, volvernos dadores nos vuelve como Dios.
Lee bien, no dije ser Dios, sino ser como Dios.
Estar en El es vibrar en su misma sintonía. Es como el primer violín que pulsa el LA para que la orquesta afine sus instrumentos y sea una obra magistral. Pero intervienen todos, afinados, sincronizados, en armonía. Ser como Dios es disponer de una de las características potenciales que poseemos: el Dar.
Ahora bien, uno de los beneficios de imitar a Dios, o vibrar con El o en El, es que perteneceremos a la realidad. Ese es uno de los temas de los jueves. Cuando la pareja se conecta con el Séptimo Cielo por medio del cuerpo físico actual (ambos evidentemente) se alcanza vibrar con y como Dios, y ese es uno de los secretos que hemos compartido del sexo más placentero jamás alcanzado, como ya hemos escrito cada jueves en nuestras publicaciones. El mundo es netamente espiritual. Tu eres espíritu, alma, y el cuerpo físico es sólo algo temporal, pasajero, necesario, pero no es la realidad. Eres sólo el 1% de una realidad temporal, el 99% de la realidad no es de este mundo, es todo energía, y espíritu. Lo real, único y que jamás vera muerte es tu alma. En El no hay muerte, dolor, sufrimiento, enfermedad. Tu cuerpo lo vivirá o padecerá, pero tu esencia JAMAS!
Mientras tú creas que eres cuerpo y sangre, no podrás vibrar como Dios. Debes conscientizarte de que eres alma y a partir de ahí, todo cambiará. Podrás ver que todo obra para bien y que siendo así no existe nada malo a tu alrededor. Nada malo te sucede. No hay casualidades. Y lo más importante, al dar y no recibir sólo para ti mismo, y al vibrar en aquella misma energía que es El, el ego desaparece. No hay espacio para su plan de miedo, dudas, terror, esclavitud y muerte. Tu decides.
Luis Edgardo Valderrama C.
Coach Ontológico
Instituto de Coaching Internacional. Colombia.
Certificado en Neurogastronomía Aplicada
Instituto de Neurociencia de las Américas. Venezuela.




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