top of page

Sobre pensamientos, autoridades y libertades internas

Actualizado: 11 jun 2020



Cuando hablamos de libertad hacemos mención de cosas como independencia, autoridad, ser nuestros propios proveedores e incluso poder golpear a alguien sin remordimiento o realizar una manifestación callejera como parte de ejercer “nuestros derechos”. Pero no puedo escribirles sobre libertad sin hacerlo sobre la autoridad. Y para escribirles sobre la autoridad también debo hacer mención del pensamiento y la memoria.

En primer lugar el pensamiento es tiempo, pues nada de lo que pensamos es “original”, proviene de lo aprendido durante el tiempo, proviene de lo que sabemos, y obviamente del pasado, y por ende se convierte en memoria. Todo lo aprendido se ha vuelto memoria y como memoria ahora lo llamaremos un recuerdo. De ahi vienen la mayoría y si no todos los pensamientos del día a día. Somos lo que pensamos. Nuestros pensamientos nos definen, nos forman y construyen. Pero reflexiona en esto. Si es así como el pensamiento nos define, entonces lo que nos define es la historia y el pasado.

Así pues, somos algo antiguo y no algo nuevo? Cómo lograr ser seres nuevos? Cómo renovarnos?

Realmente será muy difícil para muchos alcanzar ese estado, pero no imposible hacer los cambios más importantes.

Creo que nadie madura. Un mango madura y se vuelve apto para su consumo. Un ser humano no lo hace. Considero que no es un asunto de “madurez” como nos han enseñado. Me atrevo a decir que no maduramos sino que cambiamos nuestra consciencia. Al hacerlo pasamos de una etapa a otra. A un nuevo nivel. El siguiente, nunca para atrás. Pasamos de bebés dependientes que vemos nuestra cuna y a mamá como el todo junto a nosotros. No existe nada más. Luego al caminar tenemos una nueva consciencia. Ampliamos el territorio, pero empezamos a tener mapas. Pasamos de tribales a colaboradores y no al contrario.

El cambio de consciencia requiere abrirnos a una forma diferente de pensar, que aunque es la forma “actual” no deja de ser antigua y de ahí los tantos tropiezos y errores y decisiones inapropiadas. Requiere ser nosotros, reales, auténticos, verdaderos, valiosos, valientes y libres.

El cambio de consciencia requiere deshacernos de la memoria que impone conductas o acciones de otros y que hemos hechas nuestras.

De ahi vienen las esclavitudes. Aquellas memorias del tiempo que nos atan a un pensamiento o conducta que está ligada a miedos, costumbres o ideas ajenas y no nos permiten ni ser íntegros, ni libres. Aquellos pensamientos ajenos, improntas o patrones llegan a convertirse en autoridades y nos sometemos a ellas. Las autoridades pueden venir de diferentes vías. Una de ellas es la madre y el padre.

Por razones obvias los vemos como nuestras primeras y reales autoridades y damos por hecho de que todo lo enseñado por ellos es palabra definitiva y que no podríamos dudar de lo aprendido. Es amor maternal y paternal, por qué lo dudaríamos? Pero nos enseñaron como ellos son, con sus miedos propios y sus propias frustraciones y fracasos, desde sus éxitos y sus propias capacidades y aptitudes, pero nada de eso es nuestro ni somos nosotros. Lo asumimos como nuestro y lo hicimos una autoridad. Ya no a la madre o al padre, sino a la idea. Entonces la idea se vuelve autoridad, no nuestra autoridad, sino de ellos sobre nosotros. Así lo hemos permitido! Ellos no son culpables, pero nosotros si somos responsables de lo que somos o seremos, deseamos o queremos de la vida y la felicidad. Sucede así con los autores y libros. Adoptamos sus ideas, y siendo nosotros muchas veces incapaces de llegar a unas ideas propias y originales, asumimos las de ellos como autoridades, sea política, social, moral o religiosa. Es justo esa originalidad de ideas, ideas propias, sin aprendizajes previos, lo que podríamos llamar LIBERTAD. Somos libres verdaderamente al pensar por nosotros y no como el gurú o el líder. Somos libres cuando nos deshacemos de las autoridades que nos dicen qué hacer y peor aún, cómo ser. Las autoridades son marcas, huellas, esclavitudes que nos impiden ser y progresar, nos quitan la libertad de elegir y ser felices con la elección tomada. Elegimos en base a miedos o rabias de quienes nos enseñaron o de nuestras propias “malas” experiencias que por cierto, sólo vinieron a darnos aprendizajes sobre nuestras debilidades y fortalezas. Debemos saber elegir sin culpas y etiquetas, sin pecados, sabiéndonos libres de vivir y ser felices y no títeres de aquellos que nos formaron o decidieron por nosotros, sean padres, maestros, líderes, gurús, libros, aunque lo hayan hecho por amor. Hace años tome la decisión de enfrentarme conmigo, y dejar de leer a ciertos autores. Me di cuenta que respondía a preguntas según autores leídos. No eran mis pensamientos, ni mis elecciones. Eran respuestas de mi madre, de un líder religioso o de un fanático que odiaba a una etnia, incluso llene mis redes sociales de odio por el odio que otros sentían.

Lo hice sin darme cuenta de sus autoridades y me hice esclavo de ellos. Era como desear una identidad e ir construyéndola en base a las experiencias de otros, no las mías. Era yo? Era mi ser? Era mi consciencia? Definitivamente no. Ese no era yo. Yo era ellos. Pero así podía pertenecer a una familia y a una sociedad o una religión sin molestar a nadie, encajando graciosa y alegremente entre ellos. Pero a cuesta de qué? Sacrificaba mi ser, mi esencia, mi libertad. No quiero eso para ti, ni para nadie. Despierta y empieza a desaprender y deja las autoridades que no son tuyas a un lado y valora tu ser y dignifica tu existencia. Pensamientos e ideas ajenos nos han dicho qué hacer y hay un temor a una desobediencia y de un posible castigo invisible inculcado en el propio ADN transgeneracional. Así haremos con nuestros hijos y sus hijos. Pero alguien debe parar esto: Tu. Empieza por ti ahora que lo sabes. Has la revolución y no permitas que la ingenuidad de los padres repercuta sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación. Rompe el patrón, la rutina, la costumbre, el miedo. Rompe con los odios, las frustraciones y los rencores. Se un merecedor y bendice a tus ancestros que te han dado la vida pero se tu, auténtico, original y libre, con la única autoridad que el amor y el deseo de servir a otros sin esperar nada a cambio. No juzgues, no etiquetes, acepta a cada quien como es, perdónate, perdona a otros, enseña, ayuda, da de ti. Deja de ser un ser de segunda mano. Deja de ser como otros desean. Deja de más del montón. Rompe el molde. Se original y libérate de aquello que no te deja dar el paso a una nueva consciencia. Fluye, vive y se feliz. Luis Edgardo Divulgador | Asesor | Coach Ontológico


Comentarios


bottom of page