Temor a enfrentarte
- Luis Edgardo Valderrama

- 29 dic 2019
- 3 min de lectura
Actualizado: 13 feb 2022
Cuando no conoces las herramientas de transformación
y no sabes cuáles son tus capacidades y dones,
el camino a tu felicidad y crecimiento se hace más largo o “eterno”.
El sólo hecho de no conocerte te hace buscar fuera de ti las respuestas en las que crees encontrarás las razones de tu existencia o de lo que te sucede.
Pero el más grande error es que aseguramos que nos conocemos y que así es como debemos ser.
Durante años hemos asegurado que “este soy yo”, creyendo que lo que sabemos de nosotros es la verdadera esencia y la realidad, pero sólo proyectamos lo que hemos creído que debemos ser basados lo nos dijeron nuestros padres, religión o sociedad. A eso le sumamos las experiencias vividas que, ahora forman parte del pasado, pero que nos condicionan para una próxima experiencia, que por cierto, nos evitan vivir a plenitud, ya que lo asociamos con el pasado.
Esto se extiende a dejar de ver un atardecer, pues creemos que es como el de ayer, o no relacionarte con alguien pues lo asocias con una “mala experiencia” pasada. En la intimidad sucede lo mismo, asociamos la relación pasada con la anterior y hacemos comparación y nos preguntamos por qué esta es así y no como la vez pasada, o como la vivimos tal día y perdemos la oportunidad de vivir la experiencia única y presencial, todo por que hacemos de la imagen del pasado la vivencia válida en lugar del presente que viven en ese instante único e irrepetible.
Hasta ahora, sin herramientas adecuadas, culpamos a todos o todo lo externo de lo que nos pasa, asumiendo que los que estamos bien somos nosotros y que el concepto de la vida y de cómo la vemos los otros deberían también incorporarlos en sus vidas.
Esto nos lleva a creer que debemos preguntar “afuera”, por ejemplo, cómo ser feliz, cómo mejorar el carácter, cómo evitar la compulsión a la compra, cómo dejar de aparentar un buen aspecto para ser aceptado…
Nos aferramos a una imagen construida de nosotros que creemos que sin ella dejaremos de existir, TENEMOS MIEDO A ENFRENTARNOS o a dejar de ser, y tomamos talleres o charlas buscando la respuesta afuera, pero peor aún, buscando el apoyo para justificar nuestras ideas, rabias, miedos. Vivimos aletargados. Pero justamente, lo que evita nuestra felicidad es aquella imagen que aceptamos como válida y seguimos alimentando con tanto E.G.O. y arrogancia.
Dejar a un lado nuestra “personalidad” construida para darle espacio a una vivencia única del presente nos lleva, no sólo a silenciar al E.G.O., sino además a permitirnos encontrar las respuestas en nosotros. Concebimos la vida desde un punto de vista y no es la realidad, sino una percepción únicamente, incluso percepción de nosotros, no es una visión real de nuestro ver inmaculado, aquella esencia que vino con nosotros desde antes del nacimiento.
Muchos hacen planes en estos días para proyectar el nuevo año con expectativas espaciales y metas por alcanzar. Algunos lo han hecho cada fin de año y el año siguiente se asemeja al anterior por los mismos errores y situaciones.
Recomendación: Buscar dentro de ti, buscar las respuestas, dejar de culpar a otros, dejar el odio, las rabias, saber perdonar, reconocer que tu manera de ser y de pensar no es la ideal, saber aceptar y respetar la opinión de otros, escuchar más, hablar menos, preocuparte más por el otro que por ti… luego haces planes con esa limpieza interna que has ido logrando.
Bendiciones y éxito.
Luis Edgardo Valderrama C.
Coach Ontológico y Neurogastrónomo
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