Todo a su tiempo, ni más ni menos
- Luis Edgardo Valderrama

- 24 may 2016
- 2 min de lectura
Actualizado: 31 jul 2020
Ya salió el sol? Se habrá atrasado? O salió antes de tiempo?
Aunque los tiempos cambian con la rotación, y amanezca con más claridad o más oscuridad, el sol se asuma a la hora que debe hacerlo.
En qué momento se abre la flor? Cuando va a nacer el bebé? Cuando va a hervir la tetera para preparar nuestra infusión, o a subir el café? Justamente en el momento que debe suceder, ni antes, ni después!! TODO TIENE SU TIEMPO.
La impaciencia es una de nuestras características más negativas y de ella se desprende la angustia, el desespero, el stress, la impotencia, la rabia… Y es que al querer anticiparnos a los eventos, creemos que por estar más pendiente de ellos van a darse más rápido, como tocar más veces el botón del ascensor, y quizás, hasta de la sensación de que el tiempo es más lento. Me ha pasado que al decidir cambiar de ruta para ir al Super, por una calle poco habitual, me he encontrado con personas que tenía tiempo no las veía. Por alguna razón debía tropezarme con ellos. Y nos informamos de cosas que si no nos hubiéramos encontrado en ese instante, en ese lugar, quizás pasaría mucho tiempo sin que nos pudiéramos hablar o darnos los mensajes que teníamos que darnos. Casualidad? No lo creo. Eso no existe.
Desde antes de que las cosas sucedan todo se va preparando para que ese encuentro, por ejemplo, se haya dado. Hasta que se hizo realidad. Todo a su tiempo.
Hay quienes utilizan las expresiones, -en el tiempo de Dios, pero resulta que siempre será el tiempo de El, pues El es el Tiempo. O, cuando Dios quiera, y siempre Dios quiere. Son formas de hablar que no se apegan a la realidad. Somos protagonistas en el gran escenario de la vida y de nuestro destino, pero una cuota pertenece a esos momentos que no manejamos. Ser amado por la persona idónea, que el semáforo cambie en el justo momento, que nos llamen para el empleo, que aparezcan las personas necesarias en una reunión,… Todo tiene su momento. Si se va a dar, cosa que no sabemos, se dará en el momento exacto. No antes, no después. Vivir el presente será entonces lo que nos ayudará a ser pacientes y vivir a plenitud, sin angustias. A veces, querido lector, es que no estamos preparados para tener eso, y hay que esperar, o que estemos listos internamente, o que aquello se cocine mejor para que “no este crudo, sino bien cocinado”. Y llegamos al fin de la lectura, justo a tiempo, no antes ni despues.
Luis Edgardo Valderrama C.
Coach Ontológico
Instituto de Coaching Internacional. Colombia.
Certificado en Neurogastronomía Aplicada
Instituto de Neurociencia de las Américas. Venezuela.




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