Transformando nuestras malas acciones hacia la Luz
- Luis Edgardo Valderrama

- 22 jun 2015
- 3 min de lectura
Actualizado: 31 jul 2020
No hay dudas de que en algún momento de nuestra vida, y hasta de nuestro día a día, hemos sentido el gran deseo de cambiar alguna conducta propia con la que no hemos estado tranquilos o cómodos.
Te ha pasado? Te has sentido mal por algún tipo de comida que no puedes dejar de comer facilmente? O crees que deberías cambiar ciertos pensamientos que sabes no están bien, o son negativos? Piensas que tienes acciones que son incómodas a otros, o tu hablar no es apropiado, o reconoces que eres egoísta?
Según vamos creciendo como personas, madurando, o revisando nuestras acciones con consciencia, nos damos cuenta que hay cosas en nosotros que no están bien y que ameritan un cambio importante. Hay conductas que se nos han escapado de las manos y que han hecho daño a otros, y nos sentimos mal cuando nos damos cuenta o nos lo hacen saber. Ufff. Que mal nos hemos llegado a sentir!
El Alma, esa parte nuestra que proviene de lo Divino, de lo Maravilloso y Sublime, esa parte nuestra que no es material y que, como hemos comentado en otras ocasiones, sabe la Verdad y procura por todos los medios de que lleguemos conscientemente, desde nuestro intelecto, a conocer esa Verdad Unica. Real y Verdadera, la Verdad que el Alma conoce nos ayudaría en gran manera a conocer más del Universo, del Mundo, de nuestro entorno, …de nosotros.
Desde el Alma, en un trabajo en conjunto con nuestro intelecto, nuestro Ego, nuestras acciones, disciplina, amor al prójimo, podemos llegar a conocer aquello que está mal en nosotros para cambiar y mejorar.
Pero qué está mal? Cuando nuestras acciones hacen daño, hieren, perjudican, cuando nos alteramos, cuando nos alejan de una realidad de Paz, de Amor, y nos llevan al dolor, al rencor, al odio, a la ruptura, al alejamiento, la distancia. Nuestra sensibilidad se va agudizando y vamos tomando consciencia de nuestras acciones, pensamientos y palabras y nos damos cuenta que no estamos viviendo felices o en paz, ni con nosotros ni con los demás.
Cuando eso sucede es cuando tocamos fondo, llegamos al momento de hacer un cambio. Es como si sintiéramos que estamos “sucios” y no podemos avanzar o algo nos lo impide.
Ahora bien, mi reflexión me ha llevado a este punto. El hecho de que algo que hemos hecho, o pensado, o dicho, nos ha vuelto “sucios”, por decirlo de alguna manera, no nos debe llevar a hacernos sentir detestables o fracasados en la vida. TODO LO CONTRARIO. Es justamente, ese comportamiento negativo el que nos está llevando a hacer un cambio significativo hacia la Luz, hacia la Paz, hacia la reconciliación con el Universo, con el prójimo… a reconciliar nuestro cuerpo material con nuestra alma espiritual.
Entiendes? Ese mal que has descubierto dentro de ti y que te ha llevado a actuar incorrectamente, es el mismo puente que te va a llevar hacia la luz. Es el vehículo hacia la victoria y el éxito interno.
Entonces, debemos entender que las malas acciones traen consigo un movimiento interno hacia la corrección y por ende hacia la Luz.
Sin estos opuestos no podríamos saber en qué punto de nuestra vida estamos. Si no conocemos la oscuridad no podemos reconocer la Luz. Sin la Luz, no sabríamos cuando hemos caído en la oscuridad.
La idea de muchas religiones o doctrinas o incluso sistemas de creencias que ya forman parte integral de tu ser, normalmente te han hecho sentir culpabilidades que casi llevan a la parálisis, a menospreciarse, a anularse como ser humano. Pero la verdad es otra. La oportunidad de alcanzar nuevas dimensiones, de elevarnos, de superarnos a nosotros mismos, de extraer nuestro propio potencial, nos ponen en una situación privilegiada y que está por encima de esas doctrinas humanas tan castrantes, manipuladoras y atemorizantes, en donde sus seguidores no tienen más remedio que hundirse en sus errores, fallos, y crear su propia tumba de miseria y desconsuelo. Para él, según sus doctrinas, no hay salvación. Pero el trabajo interno es nuestra principal arma de batalla, desde la cual podremos superarnos y hacer que el mal se transforme en bien. Que desde el error, emerja la corrección. Que desde la caída podamos alcanzar la cima.
Ahora, lo más importante en este crecimiento: reconocer que otros siguen viviendo en ese error, entonces, como un héroe, saldrás a la defensa y compartir esto que has aprendido y que ya está siendo parte de tu nueva consciencia para que otros conozcan la paz, la libertad y la vida desde su propio esfuerzo espiritual.
Eso es. De eso se trata mi necesidad de compartir, de crear nuevas consciencias de vida. Elevarte mientras logras que otros se eleven.
Luis Edgardo Valderrama C.
Coach Ontológico
Instituto de Coaching Internacional. Colombia.
Certificado en Neurogastronomía Aplicada
Instituto de Neurociencia de las Américas. Venezuela.




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