Un llamado a ser diferente
- Luis Edgardo Valderrama

- 24 may 2016
- 3 min de lectura
Actualizado: 31 jul 2020
Dijo una vez la célebre Coco Chanel: “Para llegar a ser irremplazable debes ser diferente”
Que buena frase y que motivadora. A pesar de que uno de los temas que más tratamos en este espacio es el ego, debemos saber aprovechar la parte positiva del mismo.
Cuando sólo nos quejamos y no hacemos lo que nos corresponde para cambiar en lo posible a la sociedad, o cuando seguimos dejando a un lado de la calle basura, o no nos importa la situación que otro está viviendo, sin duda estamos siendo como la mayoría.
El ser como los demás por decisión o por costumbre es un gran desatino hacia el camino al cambio. Cuando damos la nota discordante en la sociedad, según lo que esa mente colectiva piensa, asume y cree como correcto, con seguridad no hay tal nota, sino un gran avance por los cambios. En ocasiones tenemos la posibilidad de ser felices y no la sabemos aprovechar, estamos en un caos, en un desorden o creemos que estamos bien con lo que tenemos y nos conformamos, no tenemos aspiraciones, salimos a la aventura.
Nos han hecho creer que dar tal o cual paso sería un pecado o un grave error y el miedo a hacer lo que deseamos con toda nuestra alma nos frena. El miedo ha sido inculcado genéticamente y forma parte del ser humano. Este se apodera y nos paraliza a abrazar, mejorar, ayudar o alcanzar el placer y la felicidad deseados. Nos frena al que dirán, nos frena el ser juzgados, o la razón de miedo que se haya apoderado de nuestro ser como una enfermedad invasiva. Entonces, por eso y más, somos como el resto, como los demás, somos iguales a aquellos que criticamos de aburridos o infelices, de cansados en la rutina absurda y sin vida, iguales a los que se unen al egoísmo y a la manipulación social, o iguales a los que sabiendo no comparten y se apoderan del conocimiento, la misma monotonía, sin emociones y sin aquella sorpresa que eleve nuestro ser a las nubes.
Cuando tomamos las riendas del destino y estamos consientes de no sólo lo que podemos hacer por nosotros y por nuestra felicidad, nuestro placer y nuestra alegría, sino también por la de otros, empezaremos a dejar de ser del montón y ser tan conformistas, sino seres diferentes por la forma de pensar, del trato, de la forma de ayudar, diferentes en lo que ofrecemos, en lo que proyectamos, o en lo que compartimos.
Aprenderemos a ser alegres y si lo somos haremos que otros sonrían de alegría y placer.
Irremplazable no es volverte el centro del universo, es ser único, irrepetible, ser tu en tu esencia, en tu alma, en tus virtudes y dones exteriorizados y puestos al servicio de otros, es ser el alma de la fiesta motivando, impulsar, emprender, es saber dar el amor en la justa medida que el otro lo necesita y la valora, es hacer ver a otros que se puede y se debe ser feliz y que cada quien tiene la responsabilidad de procurárselo si no lo posee. Irremplazable es saber renunciar a lo que te agobia y te cansa o lo que te impide el crecimiento o no te apoya en tus ideas y proyectos, y entonces sacar a la luz el grito de victoria y decir, yo puedo!! Lo merezco! Y no daño a nadie con mi felicidad! Se irremplazable, único e irrepetible.
Luis Edgardo Valderrama C.
Coach Ontológico
Instituto de Coaching Internacional. Colombia.
Certificado en Neurogastronomía Aplicada
Instituto de Neurociencia de las Américas. Venezuela.




Comentarios