Una verdadera comunicación
- Luis Edgardo Valderrama

- 28 dic 2016
- 2 min de lectura
Actualizado: 11 jun 2020
Somos muchos los que creemos que por hablar nos estamos comunicando. No siempre es así. Realmente cuando hablamos casi nunca nos comunicamos, sólo hablamos.
La comunicación es un arte. Cuando lo hacemos deberíamos transmitir, por medio de nuestras palabras (y nuestros gestos) ideas, emociones, reflexiones y hasta lo que llevamos dentro en el alma. Al comunicarnos de verdad debemos dejar a un lado el ego, el protagonismo, el deseo de que todo se centre en nosotros y las palabras son emisarias de todo un mundo hermoso que llega al otro o a un público que ha sido atraído por las circunstancias hasta nosotros. Cuando te comunicas deberás saber que no eres tu quien escoge a tu receptor, no los buscas para hablar, son ellos los que te eligen por las circunstancias, y el universo los ha reunido en ese momento. Eso quiere decir que lo que digas o expreses es tu responsabilidad absoluta y fuiste puesto en la vida del otro para comunicarle algo especial.
Pero dentro de este arte, hay algo muy importante que hay que aclarar siempre. Una vez aprendido a comunicarte, expresar tus emociones y transmitir no podrás llegar completamente al otro, sea su mente o su corazón, sin antes igualar o aclarar los conceptos. Hablar de algo azul no es transmitido sin antes explicar cuál azul. El otro pensará en azul pero no en el azul que tu piensas o deseas expresar. Si el concepto de azul no es transmitido o aclarado el otro pensará o imaginará el azul que desee o le guste y no tu azul. Igual con una mesa, un carro o un sentimiento. El concepto debe ser aclarado y más aún entre culturas diferentes. Pero además, importante aprendizaje y te comparto, y quizás ya lo sepas: deberás saber escuchar sin prejuicios, tener empatía para poder comunicarte desde el alma. No me extenderé, pero dejo en ti la reflexión y el deseo de que sepas cómo es tu hablar. Hablas para decir “aquí estoy y existo y préstenme atención” o hablas para comunicarte o decir “cómo te puedo ayudar con lo tengo que decir o compartir”? Y si no tienes nada edificante que decir, entonces sigue escuchando, ya tendrás tiempo de comunicarte realmente.
Te espero. Luis Edgardo




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