top of page

Vivir por Vivir?

Actualizado: 11 jun 2020


Seguramente muchos llegaron a ver el film Deep Impact/Impacto Profundo producida, entre otros, por S. Spielberg. Este film narra la tragedia del impacto de un meteorito sobre la superficie terrestre y su consecuente y devastador suceso sobre la vida de millones de personas en América, Africa y Europa.


Mi reflexión no es sobre la película en si misma, sino sobre la vida.

Recientemente pude volver a verla, pero no con ojos de crítico fílmico, sino con los ojos puesto sobre la vida.

Cuando no estamos en el estado de consciencia adecuado, sin dudas, creemos que nuestra muerte tardará aun en llegar. Ese tiempo nadie lo sabe, pero obviamente todos queremos y deseamos que no sea pronto.

Debido a un ego muy maduro y avanzado, vemos la muerte como algo lejano. Es evidente que nuestro apego a la vida y sus bellezas, placeres y disfrutes nos hacen ver este plano material como el lugar ideal para vivir.

La mente nos hace ver y creer que este plano es realmente nuestra morada, pero una realidad absoluta nos dice que éste es sólo un paso entre la vida y la vida en un plano espiritual. Nuestra alma eterna y divina ha necesitado estar en un medio de transporte llamado cuerpo para poder desplegar todo lo maravilloso que ha sido puesto por la Luz en ella y aquí hacer gala de nuestras virtudes, dones y conocimiento “inconsciente” que tenemos del Universo, sus leyes y herramientas.

Vivir como si el mundo fuera nuestro, o como si nunca dejáramos este plano o como si jamás envejeceremos es un error muy grande y mantener esa postura sería una de nuestras más grandes decepciones.

Hemos sido puestos aquí con propósitos hermosos, altruistas, divinos, de amor, bondad y justicia verdadera, y nuestro ego impide que podamos alcanzar esos propósitos maravillosos para los que estamos hechos. Aprendimos en una clase que el alma elige donde va a estar su casa y cuáles serán nuestros padres, y por lo tanto de antemano el alma sabe el escenario que le es necesario para lograr aquellos propósitos. Como en mi post anterior, el hombre y la mujer en una verdadera pareja espiritual pueden ser socios del Creador, y cada quien aportar lo mejor de si para hacer de este mundo algo mejor.

Vivir por vivir es realmente un desperdicio de la vida.

Pero vivir para dar vida es un concepto más elevado y nos lleva a un nivel de consciencia mayor de nuestro paso por la tierra.

En el film, a sólo dos semanas del impacto, las personas cometían robos y saqueos, como si eso fuera a evitar la muerte inminente que llegaría a sus vidas. No había una preocupación real por el tiempo de vida que les quedaba y mucho menos por la rectificación que tendrían que hacer en ese tiempo, quizás ahora, más valioso que el resto de lo vivido.

Al parecer tenemos 25, 35, 50 años de edad desde nuestro nacimiento, pero ese tiempo es el que ya pasó, lo hayas vivido bien o no, ya pasó. Qué edad tienes ahora? Y me refiero a: cuánto tiempo te queda? Y te queda para qué? Vivir? Comprar? Bailar? Gastar? O para aprender, enseñar, educar, ayudar…?

Todos somos merecedores de cosas buenas, dinero, amor, placer, disfrute, buenos alimentos, comodidad, buena educación. Pero como retribuimos al Universo y a la vida todas aquellas bendiciones que nos han sido otorgadas? Estamos gastando o estamos invirtiendo? Estamos lucrándonos o estamos compartiendo?

Y en ese tiempo que harías? Cómo lo harías? De lo que has aprendido en la vida y de la vida, qué podrías enseñar a otros?

Algunos rompen records para pasar a la historia, como una ilusión de perpetuar sus nombres y “no morir”. Otros se abocan a rectificar sus vidas, a aprender y luego a dar lo mejor de si para hacer la vida de otros más elevada, logran que no caigan en los mismos errores, o enseñando a otros a pensar, a valorar, a crear, a dar vida, a compartir.

Vive para dar vida! Eres un creador! Para hacer de este mundo algo mágico, hermoso, vivible, justo. Estás dispuesto?


Te espero,

Luis Edgardo

Asesor – Consultor – Facilitador


Comentarios


bottom of page