LAS TRAMPAS MENTALES QUE SABOTEAN NUESTRA COMUNICACIÓN
- Luis Edgardo Valderrama

- 19 oct 2025
- 2 min de lectura
Actualizado: 24 oct 2025

Todos hemos dicho alguna vez frases como:
“Pensé que sabías.”
“Creía que no te importaba.”
“Imaginé que era así.”
“Supuse que lo ibas a hacer.”
Detrás de estas expresiones aparentemente inocentes se esconden los grandes saboteadores de la comunicación humana: los supuestos, las interpretaciones y las creencias limitantes.
De dónde provienen
Estas frases nacen de la mente automática, esa parte del cerebro que interpreta la realidad en base a experiencias pasadas. El cerebro busca ahorrar energía, así que no valida la información, simplemente asume. Es su manera de protegernos del esfuerzo y del posible dolor emocional.
En otras palabras: pensar sin verificar es un mecanismo de defensa.
Desde niños aprendemos a anticipar reacciones (“si digo esto, se enojará”, “si hago aquello, me rechazarán”) y, con los años, eso se convierte en un patrón de pensamiento. Terminamos viviendo en lo que creemos que los demás piensan, en lugar de vivir en lo que realmente está pasando.
Por qué sucede y por qué las usamos
Usamos estas frases porque nos resultan cómodas. Nos evitan la vulnerabilidad de preguntar, aclarar o confrontar.
Detrás de cada “supuse que” suele haber miedo: miedo al rechazo, a la incomodidad, a quedar mal o a descubrir una verdad que no queremos oír.
Paradójicamente, ese intento de protegernos nos lleva justo al lugar que queríamos evitar: el conflicto, la distancia y la frustración.
Qué tipo de persona las usa (y, ojo!, todos lo hemos sido)
Quien usa frecuentemente estas expresiones suele tener un estilo de comunicación pasivo o inseguro.
Tiende a evitar el conflicto, a interpretar en lugar de indagar, y a vivir más en la mente que en la realidad del diálogo.
Son personas empáticas, sensibles y bienintencionadas… pero atrapadas en la trampa del “yo creí que”.
La buena noticia es que esto se aprende y se desaprende.
Consecuencias de pensar y hablar así
Distorsión de la realidad: confundimos lo que pensamos con lo que es.
Malentendidos y conflictos: los supuestos reemplazan los hechos.
Relaciones frágiles: la confianza se erosiona cuando no hay claridad.
Bloqueo emocional: se acumulan resentimientos por expectativas no comunicadas.
Cómo evitarlo: del “yo creí que” al “quiero aclarar que”
Aquí entra la comunicación asertiva, la herramienta más poderosa para transformar relaciones.
Ser asertivo no es hablar más, sino hablar mejor, con claridad, empatía y responsabilidad emocional.
En lugar de decir: “Pensé que no querías hablar conmigo.”
→ Di: “Quiero saber si prefieres que hablemos más tarde o ahora.”
En lugar de decir: “Supuse que estabas molesto.”
→ Di: “Noté algo diferente en tu tono, ¿todo está bien?”
Cada vez que reemplazas una suposición por una pregunta genuina, fortaleces el vínculo y desactivas el conflicto.
Para finalizar...
Cada “pensé que” no dicho a tiempo es un puente que se cae.
Cada “quise aclarar” es un puente que se construye y mejora la relación, conecta y nos hace crecer.
Hablar desde los hechos y no desde los supuestos es un acto de madurez emocional, de inteligencia relacional y de amor propio.
Porque comunicarse asertivamente no es imponer, es conectar sin perderte a ti mismo.
Luis Edgardo Valderrama C.
Consultor
Coach Ontológico Profesional, Master Coach,
Neurogastrónomo,
Coach en Psicología Junguiana, Coach en Habilidades Blandas,
Coach Sistémico, Coach Cristiano.
Miembro permanente de la Asociación Mundial de Coaches del ICI.




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