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El alma gemela y la vida a cuatro manos

Actualizado: 24 ene 2025


Muchas veces buscamos a nuestra alma gemela en el lugar equivocado.

La vida se nos ha presentado ahora, como un recuento, como quien llega de viaje y pone al tanto al otro de todo lo que ha viajado, penurias y alegrías, decepciones y carcajadas, éxitos y derrotas. Experiencias!


En la partitura de la vida, las Semicorcheas, se apresuran a aparecer, pero había negras y muchos silencios a diario. Las almas se encuentran, y ni sabemos de donde aparecerá quien nos complemente. Nos buscamos pero no sabemos a quien buscar. En verdad, buscamos cuerpos, y rostros, y fuerzas y voces, ojos, caderas, capacidades… Y ahí no está el amor ni el alma gemela. Es más que eso.

No es ahí donde está aquello de donde nos hemos desprendido una vez, antes del ser, antes de la existencia terrenal. Cuando fuimos una creación y se dividió en dos, dicen los Sabios, para encontrarse de nuevo, en esta vida o en otra. Pero tanteamos aquí y allá. Muchas veces. Y hasta a veces olvidamos qué estábamos buscando.

La obra sigue y suena. Pero falta aquella interpretación magistral que toda obra en si misma desea desplegar desde cada instrumento afinado y en una mágica sincronía como almas entrelazadas, los vientos y las cuerdas, las maderas y los metales, la percusión se hacen eco de una maravillosa interpretación…

Pero aún hay soledad.


El piano, a dos manos, lo tocamos guiando a otros hacia el sonido y haciendo sonora aquella melodía que vamos escribiendo día a día, cada año… O quizás ya está escrita?

Pero aparece, entre tantos ejecutantes, aquellas manos sabias que saben de la pieza. Dónde la escucharon, cómo saben de ella? Es mía, pero parece nuestra. Y aparece, y se sienta en el banquillo y, ahí, a un lado, sin mediar palabras, se coloca en las notas altas, a sólo pocas teclas de distancia y empezar a interpretar junto a mi esa sonata, esa pieza que eleva sus sonidos y las notas comienzan a moverse, la tinta se agita y, saltan del pentagrama de la vida y se elevan, no eran notas dibujadas era golondrinas al cielo, de donde alguna vez aparecieron para plasmarse en el blanco de estas almas. Así mismo sucederá contigo, solo si lo deseas.

Que diferente suena todo, una Sonata a Cuatro Manos, una Vida a Cuatro Manos, es una pieza que hace el camino llevadero entre la alegría y la tristeza, entre la madurez y el aprendizaje, entre los sueños y la realidad.


Vivir en esa Sonata, ejecutada a Cuatro Manos lleva las almas a nuevos niveles, al origen de todo, a la fuente, y ser una sola pieza pero que estuvo divina desde antes de la Creación. El aprendizaje de todo esto es saber que es dentro nuestro en donde debemos buscar, no es en lo físico, ni en la mera sonrisa. Es más allá de las apariencias en donde el alma se complementa, se vuelve a rehacer, a unificar. Pero sin buscar, realmente, la atraemos. Sin darnos cuenta.


Lo resumiría así:

Alma, interpreta a mi lado la vida a Cuatro Manos y junto a mi, rozaremos nuestros dedos y nuestras  manos entre una y otra nota, pero tu en tu partitura y yo en la mia, y la belleza de una misma melodía, la nuestra y a nuestra manera.

Acompáñame en este descubrir.



Luis Edgardo Valderrama C.

Consultor y Mentor


Coach Ontológico

Master Coach

Neurogastrónomo

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