El rol del Universo en el Amor
- Luis Edgardo Valderrama

- 4 mar 2020
- 3 min de lectura
Actualizado: 24 ene 2025

La mirada crea. Y no me refiero al mirar con la vista, sino a la forma en que miramos las cosas, la vida y las circunstancias.
Cuando miramos con el entendimiento lo hacemos desde lo que sabemos, conocemos y creemos debe ser. Desde un pasado que ha ido formando o desformando nuestro ser. Ahí es cuando nos toca desaprender.
Miramos al mundo y los seres que lo integran desde la óptica positiva o negativa de nuestra propia existencia y no desde una realidad absoluta, sino de nuestra interpretación de la realidad. Eso hace que sea muy probable que hasta lo que pensemos de nosotros mismos no sea cierto.
Partiendo de esta base el tema del amor no queda ajeno a esta mirada distorsionada que tenemos de la vida y que damos por hecho es o debe ser así.
Para poder compartir el juego de ajedrez o de football debemos adentrarnos en sus reglas. La vida tiene las suyas y no las creamos nosotros. Hay que conocerlas también para poder comprender lo que pasa a nuestro alrededor, con nosotros mismos y cómo bailar al mismo ritmo. Sin oponernos a ella, pues es esa actitud es lo que más nos causa dolor, enfado, tristeza o desilusión.
Amar es la capacidad de comprender al otro ser y sus propias circunstancias. Conocer a la otra persona no está basado en su nombre, edad y profesión. Va más allá. Es descubrir incluso la razón por la cual el Universo nos lo presentó.
Vivir el presente junto a ella sin que el pasado se oponga o distorsione lo nuevo que esta pasando y no es sombra del pasado como el ego nos hace creer. Amas a alguien cuando tienes la voluntad de comprenderle aún y cuando no le llegues a comprender, pero con la voluntad liberada de juicios y prejuicios.
Amar también es cuidar. No como madre o padre obviamente. Sino con ese amor tan especial por aquel regalo que la naturaleza nos está dando, y con el valor que ese Universo le da a ese ser y que ahora pone en nuestro camino y nuestras manos. Por que nos escogió a nosotros para darnos a este ser? Cuidar es hacer las cosas coherentemente con la que proclamamos el amor.
Amar también es inspirar, para ayudar al ser amado a construir una nueva realidad objetiva, como proyectos, superar una circunstancia, o lograr tal o cual meta. Es una acción desde la humildad. Dejándonos a un lado pues también sabemos que la otra persona hace lo mismo desde su voluntad amorosa hacia nosotros. Inspiramos al ser amado por nuevos sentidos hacia la vida.
El que ama procura que el ser amado construya una narrativa interior de si mismo que le fortalezca y le sostenga en la adversidad y para ello recurrimos a las metáforas que suelen jugar un papel importante en nuestra psiquis, mediante una conversa madura sin imposiciones y sin egoísmos, sino entre dos seres que se valoran y respetan. Dos seres que se aman profundamente.
Cuando no entendemos esto la gente suele dejar a alguien porque no es “compatible” con lo que pensamos, como si lo que pensamos fuera la verdad o lo correcto, como dije al principio, no es más que la manera en que miramos al mundo y desde ahí aseguramos que el mundo es o debe ser así sin darnos otras posibilidades de existencias.
Entendamos que no fue el atractivo lo que nos unió repentinamente y que hizo que esa persona tuviera cabida en nuestra vida.
El Universo sabe exactamente lo que el Alma necesita y más sabiendo que todas las almas fueron UNA SOLA en un inicio de la Creación. Dios, la Vida y el Universo, saben lo que el Alma necesita fortalecer para equilibrar junto a la mente, tan básica e instintiva, reactiva y egoísta, y poder lograr un crecimiento humano junto a la persona que atrajimos para lograrlo.
Cuando rechazamos al “enviado/a” o “atraído/a”, descartamos lo que con amor nos ofrece el Universo, dando paso para seguir manteniendo la única posibilidad de vida o existencia a la que nos aferramos, sin abrirnos al amor incondicional que en un momento llegamos a sentir mágicamente, pero que nuestro ego, al hacernos creer sentirnos amenazados, dejamos a un lado y el ego siga su carrera ficticia de supervivencia a como ve el mundo, su percepción, la visión relativa y no la verdad absoluta.
Solemos juzgar y etiquetar al individuo, haciendo de sus acciones uno con su ser, y ambas no son lo mismo. Algo nos llevó a amar a el o ella y eso está por encima de nuestra percepción, y razón.
Sólo un alma limpia de E.G.O. lo comprende y lo defenderá desde el amor verdadero y universal.
Acompáñame en este descubrir.
Luis Edgardo Valderrama C.
Consultor y Mentor
Coach Ontológico
Master Coach
Neurogastrónomo




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