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Hablemos sobre las discusiones 02

Actualizado: 24 ene 2025


La mayoría de la gente piensa que los sentimientos y pensamientos pertenecen al orden espiritual, pero no es así! Porque los sentimientos no representan la realidad más profunda de una relación, y sólo porque sientas algo no significa que es verdad.

El sentimiento es una reacción a algo que sucede en el exterior.

De todos las condiciones sociales, la relación de pareja y más aún la de la convivencia, es la más crucial en el campo de la transformación del ego, el carácter y el amor al prójimo. No todos tenemos esta oportunidad, y cuando las tenemos no las hemos sabido aprovechar, puesto que lo que impera es la fuerza de poder de uno de los dos o peor aún, de ambos miembros de la pareja en una especie de competencia, y en ocasiones hasta desleal.

En la relación de parejas, principalmente, se darán con más facilidad las discusiones, pues es “natural” estar solo, y no lo es estar acompañado. El E.G.O. nos aísla, lucha por hacernos ver que no requerimos de nadie para seguir adelante y controla mucho de nuestra vida y nos hace creer que somos capaces de estar solos y no “mal acompañados”.


Pero en el tema de discusiones en general te deseo compartir un par de cosas que pueden servirte para tu relación de parejas o el resto de tus relaciones sociales.

Aprovechar las fuerza interna que cada uno posee y sacarla a la luz en la vida matrimonial o en la relación de amistad o familiar con quien tengamos una discusión. Hay potenciales a mejorar la situación y debemos ponerlos a favor de solventar la situación, pero además tenemos la voluntad, la iniciativa, la consciencia, el deseo, y todo ellos sirven de fuerza interna para dar la cara y querer que las cosas funcionen.


Comportarse con paciencia. Sin dudas es una de las características de alguien que desea solventar las discusiones. Es un aporte importante, valioso del que no todos disponen. Si uno de los miembros o ambos poseen esta cualidad o saben que pueden aportar algo de paciencia, no dejen de pasar la oportunidad de hacerlo y tener con ello una forma de controlar el ego que por cierto desea insultar, gritar y maldecir. Pero no podemos darle permiso o autoridad al ego de que haga esas cosas con nosotros.


Asumir las responsabilidades. El nivel de madurez, pero sobre todo de consciencia de uno de los dos o ambos debe ser tal que debe , y más aún, tiene que asumir su responsabilidad en la situación que se está viviendo en un momento dado. Culpabilizar al otro es lo más normal y una actitud infantil e irresponsable por demás. Responsabilizarse tiene su raíz en la palabra RESPUESTA, es decir, alguien responsable es alguien que puede y sabe dar respuesta por algo que hizo y sabe qué sucedió. Entonces no dejes pasar el momento y acepta de lo que has sido responsable, pero sin sentir un sentimiento de culpa para poder así enfrentar con madurez y sin manipulación el resto del proceso del problema.


El buen trato. Evidentemente, hablemos de parejas o cualquier persona con quien tengamos el altercado, lo más recomendable es dar un buen trato. Entiendo que muchas veces creemos que lo que el otro se merece es lanzarlo por un balcón, claro, si no tiene rejas! Pero está claro, esto no solventa nada, pues el problema sigue en nosotros, no en el otro. Debemos tener en cuenta esa premisa. No pensemos que porque salimos de alguien, empleos, o situación, ya con eso estamos solucionando el problema. Muchas veces el problema va con nosotros a todas partes y por ello es que atraemos esos problemas o esas personas a nuestra vida. El buen trato es una forma de ir corrigiendo el carácter y que la Ley de Atracción cambie de dirección y empiece a atraer lo que realmente necesitamos y no lo que hemos querido caprichosamente.


Una medicina preventiva. Sin lugar a dudas lo mejor siempre será ser sabios. La sabiduría no sólo está en el conocimiento adquirido por las experiencias, sino en poder prever con cierta antelación lo que podría suceder si se hace esto o aquello. Es la sabiduría y no la inteligencia (capacidad de solventar problemas) lo que puede ayudarnos más a ver con antelación que algo puede pasar si seguimos por tal o cual camino, y si podemos evitar la discusión o que los problemas aparezcan o anticipar cómo solucionar algo antes de que pase, estaremos dando uso a una parte maravillosa nuestra que no es, ni la mente racional, ni la mente irracional, sino aquella parte llamada intuición y que proviene del alma, la antigua y sabia alma.

No desesperes con los tropiezos. Ciertamente nos decepcionamos cuando algo no sale como esperamos, pero es parte del proceso de aprendizaje, no sólo en nuestro trato social con los demás, sino de cómo nos afecta, reaccionamos y aprendemos de ello nosotros mismos. No dejes pasar ese momento. Aprende de eso, evalúa, perdona, no guardes rencor y averigua qué es lo que debes aprender del hecho.

Reconoce el esfuerzo del otro. Si el otro está haciendo lo posible para que todo se solvente, para que seas feliz, para que crezcas, madurez, para aclarar las situaciones, para cambiar y mejorar el o ella y tú también, sin duda debes dejar el orgullo y la arrogancia y reconocer el esfuerzo que el otro hace por ser una mejor persona o por querer solventar la situación. Valora y aprecia lo que el otro hace para darte paz o mejorar.


La buena relación matrimonial o de cualquier tipo en la que nos veamos envueltos, no está evaluado en torno a los problemas que tengamos, grandes o pequeños, sino principalmente al amor, al trato y actitud ante dichos problemas. Eso es lo que hará que la relación, sea cual sea, madure, crezca y progrese en una unión perfecta y maravillosa.


Acompáñame en este descubrir.



Luis Edgardo Valderrama C.

Consultor y Mentor


Coach Ontológico

Master Coach

Neurogastrónomo

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