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Hablemos sobre las discusiones 05

Actualizado: 24 ene 2025


Hasta ahora no debemos olvidar dos puntos muy importantes que son básicos para toda discusión o conflicto, tanto de pareja como con otra persona: debemos entender que las discusiones NO SON ENCUENTRO DE PODERES PERSONALES, son oportunidades para conocer a la otra persona de forma transparente SIN ETIQUETAR NI JUZGAR. No podemos ni debemos llegar a decir “me equivoqué contigo”, pues por ley de atracción fuimos nosotros que con nuestra alma y nuestra mente trajimos a ese personaje a nuestra vida y es con un fin y un propósito especial y particular.


Así que si eres de tal o cual manera abiertamente o con una personalidad oculta, ese ser es el que viene a darte las herramientas para que te midas contigo mismo y crezcas por tu bien. Evidentemente la pareja juega ese rol con más fuerza que cualquiera. Sea esta una pareja de años o temporal, cada quien ha sido atraído por ti.

El otro punto que no debes dejar de pasar es que no es suficiente con no contra-atacar. Si ha surgido una discusión es porque hay un conflicto, una diferencia de intereses u opiniones entre dos o más personas que tiene que ser resuelta para que esa relación no se deteriore. Por lo general amamos a esa persona, pero también amamos a nuestro ego y eso es un verdadero conflicto. Mi punto es que el objetivo de la discusión no es tener razón, quedar por encima del otro o ver quién gana.

El objetivo de la discusión debe ser llegar a un acuerdo o a un punto en común con la otra persona, por lo tanto cada vez que detectes que te estás alejando de ese objetivo vuelve a él. Da igual quien tenga más o menos razón, lo importante es llegar a un acuerdo. Recuérdalo!!

También te recomiendo ignorar cualquier tipo de reproche o comentario de la otra persona que se desvíe de ese objetivo y redirigirlo con un simple “No quiero discutir, creo que lo importante es que solucionemos esto y lleguemos a un acuerdo” o “Entiendo que estés molesto/a pero creo que tenemos que buscar una solución”. Una de las cosas que hacemos muy comúnmente si no estamos pendiente de estas reglas o recomendaciones que hemos ido compartiendo es que no podemos alargar más de la cuenta la discusión, sacando cosas que no vienen al caso, o aprovechando el momento para “descargarnos” y echar sobre el otro nuestra rabia, incomodidad o frustración. Eso no ayuda en nada. Demostremos que somos inteligentes y una de las características de un ser inteligente no es no molestarse, sino saber controlar la ira y no dejarla que sirva para herir al otro.


La discusión no es una competencia de poderes, es un trabajo en equipo para que ambos entiendan una situación y ganemos juntos por nuestro bienestar.

Otro punto importante es que, si nos limitamos a etiquetar a la otra persona, es indicativo que no estamos escuchando y estamos sacando un juicio previo sin escuchar al otro. El ego no nos permite detenernos en escuchar lo que el otro diga y damos por sentado que el o ella están en un error y damos por sentado que NO TIENE LA RAZÓN, y en una persona sensible, asertiva y madura, es necesario dar el beneficio de la duda y no llegar a pensar mal del otro y abrirnos a la confianza que da sus palabras y sus acciones.


Escuchar sin juzgar es un arte. Sin etiquetar. Hay ruido en nuestra cabeza mientras el o ella habla y por ello nos negamos a escuchar, solo a oír, pero realmente no estamos ahí, estamos en lo que pasó minutos atrás y sólo estamos concentrados en lo que sentimos y lo que nos molesta EGOISTAMENTE, así que realmente, no tenemos intenciones de escuchar nada pues sólo nosotros TENEMOS LA RAZÓN.

Nada de esto es amor, ni respeto, ni empatía, y estas tres palabras son necesarias para solventar la discusión.

Debemos dejar que el otro se exprese y escuchar sus planteamientos, y no quedarnos con la imagen de minutos atrás, pues nuestra percepción de la realidad, como ya sabemos JAMÁS ES LA VERDADERA, por lo tanto lo que el otro quizo decir no es igual a lo que percibo.


Podemos estar filtrando o prejuiciados por algo pasado o por una generalidad social. Cuidado con eso, pues dejamos de ver a la otra persona como nuestra pareja o amigo, sino como alguien que no tiene nada que ver con nosotros y aquí es justamente lo contrario. Esa persona nos importa tanto que necesitamos estar de acuerdo en las cosas que discutimos y es sumamente necesario prestar mucha atención a lo que dice y desde dónde lo dice. No podemos llevar a la otra persona a hincarse de rodillas para que se humille. No eres Dios, eres un ser imperfecto como el o ella y desde ahí saber que cada quien tiene la posibilidad de equivocarse o más aún, de ver la cosas de una forma diferente o que interpretemos las cosas de forma errada y ya eso no es culpa de el o ella, sino nuestra responsabilidad.


Recuerda, el o ella no tienen la culpa de como percibamos la realidad, Así que debemos hacer un esfuerzo en escuchar y percibir la realidad del otro y no dejarnos llevar por la primera impresión. Eso aumenta más y más el conflicto.


Por otro lado, una de las cosas que va a pasar cuando escuches al otro ATENTAMENTE es que esa persona te amará, es decir, sin darte cuenta, al escuchar con atención la otra persona se sentirá no sólo atendida sino amada y eso es fantástico en una relación, principalmente de parejas, pues valoras al otro y valoras lo que debe o tiene que decir, sus palabras vienen de su ser, y son valiosas para el o ella, así que si le amas debes valorar lo que debe o tiene que decir, y tú no eres quién para decir que está mal o no de lo que diga. No filtres ni juzgues hasta que tengas toda la información de parte de tu interlocutor.


Cuando quieras hacerle ver a otro que te has sentido mal por un comportamiento suyo habla siempre desde ti, desde lo que tú has sentido y no desde el campo de las intenciones del otro.

Por ejemplo: ”Me he sentido desplazado o decepcionado” y no “Tu actitud o tú me has hecho sentir así”. Habla desde ti.

Esta estrategia va aumentar tus probabilidades de éxito por dos razones: El E.G.O. del otro va a sentirse menos atacado por lo cual su respuesta va a ser menos agresiva. Lo mismo que al etiquetar y dar por sentado que el otro actuó mal sin escuchar lo que debe decir. Atacando y atacando, también su ego querrá atacar y no podemos darle la oportunidad del que se salga de sus casillas. Lo queremos sereno para poder comunicarnos y solventar juntos el conflicto o mal entendido. Que te hayas sentido mal no es discutible, puede que el otro no haya tenido malas intenciones en absoluto y tú te hayas montado una película de miedo o tradición a sentimiento o ideales. Pero lo cierto es que te has sentido mal. Eso es razonable. Si no entras a acusar ni a buscar culpables y simplemente expresas tus sentimientos frente a una determinada situación tienes muchas más probabilidades de ganar pero en equipo. Es decir, lo que el otro haya hecho no es el problema de tu ira, sino la manera que tú tienes o has decidido reaccionar. Pero eso se debe al punto anterior, por no escucharle sus puntos y dar por sentado que solo tú tienes la razón. Y ese no es el objetivo de la discusión, recuerda, es llegar a un acuerdo en donde nadie gane ni pierda, sino que ambos ganen, en comprensión, respeto y un verdadero amor.


Te dejo con estas reflexiones por ahora, es necesario que medites en ellas y no sólo te conformes con leerlas y darle like o compartir, cosa que te agradezco. Esto es más que eso. Es entrar en consciencia de que has estado viviendo tus conflictos erradamente, o bien porque no sabes, o bien porque no sueles discutir, o bien porque has dominado siempre la situación y nadie quiere discutir contigo por miedo. Sea la razón que sea, ya es hora de que te enfrentes contigo y sepas realmente el valor de la armonía entre dos personas y que el amor empieza por el respeto al alma que tienes enfrente, un ser divino igual que tú en un cuerpo mortal e imperfecto igual al tuyo.


Acompáñame en este descubrir.



Luis Edgardo Valderrama C.

Consultor y Mentor


Coach Ontológico

Master Coach

Neurogastrónomo

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