Conexión con el Séptimo Cielo
- Luis Edgardo Valderrama

- 22 jul 2016
- 3 min de lectura
Actualizado: 24 ene 2025

Hasta ahora hemos tocado muchos temas sobre la sexualidad que al parecer han escapado de tu imaginación. Uno de ellos ha sido la posibilidad de que la Sexualidad pudiera estar asociada no sólo con la Creación, sino con Dios, y que esta sea de índole DIVINO.
Es evidente que eso hasta ahora no ha sido digerido por muchos de ustedes, no sólo porque no existe la costumbre de separar lo físico y material de lo espiritual. El asumir que somos físicos, de carne y hueso y no entidades espirituales en un cuerpo material pasajero o temporal, ha sido la primera barrera para poder aceptar esa otra realidad.
Pero por otra parte está otra razón de peso, y es que si jamás alguien ha experimentado una conexión con los Divino en medio de la relación sexual, evidentemente no va a creer en que eso sea posible.
Cuando hablo de Divino, no me refiero a lo placentero que pudo haber sido la relación sexual de anoche, ni que hayas quedado “contentito” y tu cuerpo sienta un relax completo. Aun eso no es indicativo de que hayas estado en el Séptimo Cielo. Hay mucho más que eso.
Sigo descubriendo cortinas para mostrar luz a las almas preparadas para ello Vamos al principio del principio, pero un poco más acá. El relato de la serpiente, Eva y Adan, no es mitología, pero tampoco es del todo cierto en su forma literal.
Lo que representa a la serpiente o Adversario no es más que una energía como cualquier ángel creado para una misión particular en este mundo.
La fruta (para unos una manzana, para otros un higo) es la representación del Séptimo Cielo.
El texto original dice que la fruta esta INMADURA, pero no porque estuviera verde en apariencia, sino porque quien la va a disfrutar (el Alma Unica y Universal) no está lo suficientemente apta para “comer” de este fruto (Séptimo Cielo) y lo hace desde su deseo egoísta de recibir para si mismo. Mientras esta Alma Unica, que luego se separará en las almas masculinas y femeninas que hoy somos, no estén en capacidad de Recibir para Compartir, el relato del primer y el segundo mordizco seguirá repitiéndose toda la vida en la humanidad.
Hay secretos muy grandes en todo esto pero las vías de atravesar las cortinas que guardan la Luz de la Felicidad, el Placer y el Amor, están en nuestras manos y todo en base a un cambio de consciencia. Como bien me dijo alguien en días pasados “las personas que te leen están preparadas para todas estas reflexiones, ideas o revoluciones?” Mi respuesta fue: “Si están preparadas no deben estar leyendo ni siguiéndome, pues ya serían almas elevadas y no requieren de estas ideas o reflexiones pues tambíen han tenido un cambio de consciencia”
Es por eso que muchas veces nosotros no elegimos un libro, éste nos elige a nosotros.
El disfrute pleno, placentero y Divino (con mayúscula) no es más que sabernos guiados por una energía más profunda que la realidad física de el esposo/a o amante y lo que “debe” ser según las costumbres y sentirse en “agradecimiento” con esa persona.
Muchas veces las parejas son temporales para poder dar parámetros, ideas, reflexiones, crecimiento, y un sin fin de cosas en este mundo temporal, y nuestra alma desea y necesita pasar a una nueva escala que reclama a gritos.
No necesariamente el hombre o mujer que tenemos en la vida, que es opuesto a nuestra experiencia nociva, tóxica anterior, signifique que es la pareja ideal. Pueden ser plataformas de crecimiento y sabernos vacíos por dentro en muchos aspectos.
La sexualidad Divina, es un eslabón perdido. La Sexualidad es una relación espiritual y no material, no física, sino más bien una corrección del propio Universo por medio de la unión hermosa, sublime, perfecta con la Luz, el Creador, lo Creado, la Paz, el Agradecimiento, la Perfecta Comunicación, el Perdón, el Equilibrio, y el Placer que va más alla de un orgasmo que haga vibrar nuestras entrañas aún minutos después del coito. Es algo mágico!!
Date ese regalo hermoso de formar parte de un plan universal, haciendo de tu Sexualidad la Conexión con el Séptimo Cielo, desde la Madurez del Alma y no de la rutina, ni de la “fruta prohibida”, la monotonía o la obligación a lo que “debe ser” o “esto es lo que esperan de mi”, antes que tu felicidad, dejando a un lado el poder compartir plenamente tu ALMA con la LUZ VERDADERA por medio de tu pareja, sin egoísmos, sin ataduras a tus sistemas de creencias y en la libertad de la gaviota que surca tus playas espumosas.
Acepta. Permite. Fluye. Vive.
Acompáñame en este descubrir.
Luis Edgardo Valderrama C.
Consultor y Mentor
Coach Ontológico
Master Coach
Neurogastrónomo




Comentarios