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Sexo más allá de este mundo

Actualizado: 24 ene 2025


Debemos recordar que hay una conexión clara entre el vasto universo y nuestra vida sexual personal. En otro artículo comenté que el Universo fue hecho por Sexo y para el Sexo, desde la base del amor universal y por medio de el complemento de las parejas que hay en toda la naturaleza, no sólo entre los animales, sino también en el reino mineral y vegetal, como el ejemplo que siempre utilizo entre la lluvia y la tierra, como dos enamorados amantes que dan y reciben en perfecta armonía.


La atracción, la excitación, el tacto, fricción, las zonas erógenas, chispas y la fusión de dos personas en el acto sexual, tienen enormes implicaciones místicas.

Recordemos que cada acto verdadero que esté en completa armonía con el Universo, libera una chispa divina de ese ser o incluso de esa acción.


El beso o caricia sensual de un amante contiene chispas de la Luz.

Cada vez que un macho y la hembra, no importa su naturaleza, animal, vegetal o mineral, se unen en amor, en nuestro mundo físico también hay unión en el mundo superior, de modo que la Luz es todo en la existencia. Y cuando me refiero a la Luz, hablo de Dios.

Este amor es un “tomacorrientes” como los que hay en las paredes de nuestras casas, para la pareja abrazada y el mundo en general. El verdadero amor “conecta” este mundo con el superior en esa danza hermosa y mágica que se llama sexo. Es una experiencia que sólo puede ser descrito como el SEXO DIVINO o Sexo del Séptimo Cielo.


La clave de esta unificación es la de evitar el sexo egoísta. En la medida en que cada uno de nosotros deja a un lado el deseo de recibir sólo para nosotros, nuestro propio placer o nuestra propia satisfacción, centrado en sí mismo el deseo y el ego, esto impide una conexión cósmica, y es entonces cuando la energía sexual comienza a drenar de nuestras propias relaciones, pues la “magia” fue desapareciendo y ya empieza a aparecer aburrimiento, la comparación, la monotonía, la falta de creatividad, y todo aquello que encendía el momento íntimo del placer y nos llevaba al orgasmo aunque no fuera del Séptimo Cielo.


Al purificar tus deseos para compartir el amor y la energía con tu pareja, poniendo las necesidades de tu pareja por delante de tu propio ego tiende a encender la energía sexual para que tu pasión pueda elevar toda la existencia, y así reponer o enmendar la luz que se perdió debido a cualquier actividad sexual egoísta anterior, y que ahora es la causa del bajo líbido, la poca o nula atracción, el dolor en el coito, y miles de males que padecen las parejas hoy en día, y que en nada tiene que ver con el estrés o la presión social.


El sexo verdadero arde con intensa energía y provoca una mayor conciencia del ser y de la existencia misma, incluso hasta nos eleva a alcanzar un conocimiento creativo de nuestro propósito en la vida, pues era buen y verdadero sexo está conectado con la Luz, la Fuente de la Sabiduría y el Conocimiento, la Fuente de la Bondad y el Amor.

Pero no es suficiente la Luz (Dios); hay que tener valor para sintonizar, y eso se logra por medio de un sexo consciente, un sexo que procura antes que nada el placer del otro. Evidentemente tu pareja debe pensar igual y procurar tu placer, no el suyo propio.


Para sintonizar con el propósito espiritual del sexo, y su divinidad, y por demás está decir, liberar chispas de Luz en cada beso, caricia y cada orgasmo hermoso y placentero, elevado y sublime, esa consciencia de no desear recibir para ti mismo es fundamental.


Tendemos a ver el sexo como un dispositivo mecánico o hasta un deporte, en lugar de un acto del alma sagrada que puede ofrecer un placer duradero a largo plazo. Desde la Sabiduría más ancestral, lo cósmico y lo erótico se entrelazan íntimamente.


Acompáñame en este descubrir en cada reflexión sobre estos temas y juntos podremos alcanzar una nueva consciencia en el arte de amar y alcanzar el Séptimo Cielo.



Luis Edgardo Valderrama C.

Consultor y Mentor


Coach Ontológico

Master Coach

Neurogastrónomo

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