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Comunicación en la sexualidad

Actualizado: 24 ene 2025


Muchos de nosotros seguramente hemos deseado ser acariciados de una forma específica, o practicar una posición especial o novedosa al tener una rica intimidad con la pareja.


Pero eso no siempre es posible, pues los canales de comunicación no se han dado lo suficientemente abiertos y francos como para que podamos expresar todo aquello con que soñamos o hasta hemos fantaseado o imaginado. Pasa el tiempo y la posición “preferida” de el o ella la sabemos de memoria y además podemos saber como una película que hemos vistos mil veces todo lo que va a pasar y cómo va a pasar y hasta en que lado de la cama pasará. Pues seguro que todo pasará ahí, en ese lugar.

Lo cierto es que en la medida que el tiempo pasa, va a ser más difícil darle ese vuelo a nuestros deseos y la monotonía es un fantasma invasor en la habitación para el momento del sexo, seguramente aburrido al que, lamentablemente, ya hemos ido aceptando y nos hemos ido acomodando como parte de “así tendrá que ser”. Evidentemente si antes no se establecieron las “reglas del juego”, más adelante será difícil hacer los ajustes necesarios para mantener la pasión y el fuego que quema cada día la sábana. Si, cada día. Te extraña? Lo ves imposible? Ok. De eso se trata, de saber que la pasión puede estar tan viva y los deseos tan apasionados que las ganas pueden darse a diario y si hay oportunidad en varias ocasiones durante el día. Qué lo impide?


Empecemos desde atrás. Jaja. No hablo de posición sexual, sino del tiempo. Cuando conocemos a la pareja y la vamos conquistando el hombre alardea de todo lo que sabe y también en un doble juego se mantiene tranquilo en no demostrar sus sexuales intensiones para no ahuyentar a la “presa de conquista”. Y por otro lado, la chica casi siempre se muestra equilibrada en sus gustos o inclinaciones para no pasar como una ninfómana no sea que al expresar sus gustos sexuales no la tomen en serio y sólo sea vista como un objeto sexual. Que problema!! Ambos quieren y se quieren devorar, quieren ser devorados y no se atreven a expresarlo pues sus ideas preconcebidas, religión, sociedad o cualquier otro fantasma aparece en la mente para velar por mantener ocultos sus deseos más grandes en la intimidad. Resultado? Un sexo aburrido, monótono y las ganas de que alguien fuera de la relación venga a satisfacer sus deseos reprimidos más ocultos.

Así que el mostrarnos transparente desde un principio será mucho mejor que ocultar nuestra personalidad por el qué diran. La ley de atracción no se equivoca. Cuando ocultamos un carácter o un gusto atraemos a ese ser con esas mismas características y si no las satisface en casa lo procura fuera de ella. Pero hay muchos detalles más que no alcanzaría el espacio para tratarlas aquí.


La comunicación es la herramienta más valiosa aquí, y el amor que se puedan tener. Aún ya avanzado el tiempo en la relación existe la posibilidad de dialogar y afrontar la realidad de que las caricias sean más extensas, las posiciones varíen, que se desee experimentar algo nuevo de mutuo acuerdo, que les provocaría tal o cual cosa nueva, empezar a hacer el amor en la ducha o en la cocina. Coquetearse en una reunión de amigos, con miradas cómplices y desbordarse al llegar a casa. Pero todo esto podría haber sido diferente, cotidiano, diario y placentero si la sinceridad y transparencia se hubiera dado.

Guiar a la pareja, orientar, adiestrar, educar en cómo deseamos ser amados y dirigir la relación para satisfacer a la pareja según los gustos, señales, expresiones y los tonos de los gemidos o movimientos de la cabeza, cuerpo o en qué momento cierra los ojos, son muchas veces forma de decir “sigue ahí que eso me encanta”. Pero si no lo haces para no parecer un o una depravada, asume las consecuencias que podrán llevar a los deseos reprimidos o hasta la infidelidad.

Pero la dulzura y la gentileza son parte de esas instrucciones para llevar a la pareja a niveles tan altos de sensualidad, seducción, y sexualidad que jamás querrán apartarse de nuestro lado. Para todo ello debemos estar seguros de nosotros, de nuestro amor, de nuestra sexualidad, incluyendo nuestras limitaciones, de nuestro cuerpo el cual debemos aceptarlo, amarlo, conocerlo, y desde esa plataforma de lanzamiento espacial llevar a la pareja al Séptimo Cielo.


Acompáñame en este descubrir.



Luis Edgardo Valderrama C.

Consultor y Mentor


Coach Ontológico

Master Coach

Neurogastrónomo

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