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Sexo y Dios

Actualizado: 24 ene 2025


Algunos se han preguntado cómo puede el sexo estar asociado con Dios o peor aún, cómo es posible que por medio del buen sexo podamos estar ligados a Dios. Aunque lo hemos tocado en otras publicaciones anteriores, es necesario indicar que todo ha sido Creado en pareja. Lo segundo que hay que entender es que la sexualidad no es algo inherente o exclusivo del acto sexual entre hombre y mujer, y que más bien la sexualidad es universal.


Si esto lo pudieras entender sería más simple ver la sexualidad como algo natural desde todo punto de vista.

Al ser natural también es accesible a todo aquel que desee disfrutar de buen sexo. Está ahí accesible para cada quien y además según los Sabios, el Universo fue hecho con amor y con sexualidad (masculino y femenino). De manera inversa a la Creación, el sexo nos conecta con la Fuente Creadora.


El buen sexo no es más que un sexo consciente, hermoso, sereno aún en medio de la pasión desbordante y salvaje. La consciencia del buen sexo esta basada en la negación de nuestro ser, el ego y entender que hay alguien más importante que tu: tu pareja. Sólo esperemos que así piense también el o ella. Y para ello debe haber una reeducación del tema y los conceptos en cada miembro de la pareja.

El buen sexo inicia mucho antes del coito o la eyaculación. Inicia con el deseo de estar con esa persona amada o deseada. Y (quizás) termina el buen sexo luego del coito donde cada quien se queda abrazado sintiéndose, besándose, agradeciéndose y quizás conversando alegremente.


Lamentablemente en alguna parejas el “buen sexo” de ellos termina con darse la espalda luego de la eyaculación, y dormir hasta el día siguiente.

El sexo del Séptimo Cielo, esta en un lugar más elevado y pretende la satisfacción plena de la pareja. Tan satisfecha que aún penetrada la mujer, pueden seguir besándose y acariciándose luego de la eyaculación y volver a exitarse ambos e iniciar nuevamente el acto sexual, que realmente no ha terminado, sólo tuvo una pausa. Y el placer sigue.

Tan satisfecha que ambos deseen llegar pronto a ver al amado o amada y procurar su placer en cualquier momento del día.


Es una satisfacción plena y duradera, una magia inagotable porque no proviene del cuerpo. Es una conexión con la Fuente de la sexualidad. Es hacer de cada zona erógena un radar de conexión con lo divino y lo elevado. Y es así.

Y entiende que no hablo metafóricamente. Te hablo de una realidad, no de utopía, ni algo imaginado o fantaseado. Si esto no sucede en tus relaciones no hay una verdadera satisfacción. Es sólo la del cuerpo, el aumento del ritmo cardíaco, la sangre en las mejillas y en las zonas sensibles del cuerpo, pero aún hay más.


Donde hay amor no hay ego, y esa es la base fundamental de la elevación de los cuerpos al Séptimo Cielo o bajar el Séptimo Cielo a tu cama y sus cuerpos.

Es mirar al otro desde el alma. Mirar la belleza del cuerpo como quien mira un tesoro dentro del cofre. No es el cuerpo quien da la satisfacción, sino por medio del cuerpo que el alma satisface al otro en la intimidad.


El descubrir la sexualidad divina, aquella que eleva el alma, tu esencia, tu verdadera realidad, la única realidad, por medio de dar satisfacción plena al otro, y obviamente que la pareja piense y desee lo mismo es lo que va a crear aquella conexión espiritual por medio de la verdadera sexualidad. Esa sexualidad que experimenta el río en su cause, o la lluvia al caer y besar la tierra, la que hay entre el sol y la luna al encontrarse fugazmente, es la sexualidad que hay entre el bebé y su madre en la gestación, es aquella sexualidad maravillosa que hay entre la respiración del aire y tus pulmones.


Todo es sexualidad. Es una danza hermosa y eterna, bella y verdadera, en donde cada quien da placer al otro y siente su razón de ser en la relación por el otro. Así sucede con el cause que sabe de su existir al servir de canal para el agua del río, y el río a ser agradecido al cause en la tierra para cumplir su misión.

De eso se trata. No de una autosatisfacción, sino en olvidarte y sentir el regalo que tu pareja viene a darte, así como tú lo harás a ella o él.

Entonces las almas emergen y el cuerpo desaparece, se vuelve trasparente y no vemos más el cause ni el agua dulce, sólo veremos un río, el conjunto y la unidad perfecta de lo que cada quien vino a hacer por el otro. Sexo consciente es quitar de ti el protagonismo, y darle a la pareja el roll principal de la película más maravillosa que puedas haber dirigido.


Acompáñame en este descubrir.



Luis Edgardo Valderrama C.

Consultor y Mentor


Coach Ontológico

Master Coach

Neurogastrónomo

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