Deseo sólo para recibir o deseo para compartir?
- Luis Edgardo Valderrama

- 26 may 2016
- 4 min de lectura
Actualizado: 24 ene 2025

Hay veces en que la relación no es exactamente como la deseamos. Pero resulta que hemos diseñado la forma en que esa relación se va a “criar, educar y alimentar”.
Nos topamos con parejas extremadamente felices, medianamente, felices, casi felices, aparentemente felices, infelices… Y quien sabe que otra clasificación podríamos escribir en la lista. La tienes tú?
El ego no nos deja entrar en razón ni en consciencia como para aceptar que la relación esta en una monotonía, o que hay un compañerismo más que una relación apasionada, que hay sólo un mero compromiso, que no son capaces de arreglar o mejorar la situación y no deseamos empezar de nuevo y nos quedamos apesadumbrados en ” lo que debe ser” o “esto es lo que me tocó”. Hay momentos en que se dan situaciones y hacemos lo posible por destacar o aparentar que todo está bien y resalto o “exagero” un poco las cosas para que vean o crean que no ha pasado nada o que todo está perfecto… Y nos engañamos y seguimos entrando en las apariencias convencionales de la sociedad.
El punto es aquí la sinceridad, aquella que el ego no me permite manifestar abiertamente y que es capaz de llevarnos a la infelicidad y a la muerte por no valorar nuestros deseos y sentimientos más profundos de alegría y felicidad. La consciencia, uno de los requisitos más grandes de la relación humana y de pareja, es vital para asumir una realidad y que sepamos que hay más allá de lo que estamos viviendo y estamos desperdiciando tiempos y sueños, y la capacidad de alcanzar niveles hermosos, sublimes, placenteros por mantener una apariencia de vida íntima ante lo que otros puedan decir, entre otras razones.
Entre el mundo como lo conocemos, una patética realidad del 1% nos rodea, y el Séptimo Cielo, la dimensión y la realidad única que es nuestro 99% de nuestra existencia, entendiendo que somos seres espirituales y no materiales, y este cuerpo es sólo una Carroza temporal; se encuentra el EGO en un enfrentamiento a muerte con el alma. El ego, es la máxima expresión de separación con lo divino y es evidente que esa razón de ser de el y su existencia tan marcada en nuestras vidas no permite ver a consciencia lo que hay detrás de esa cortina de humo. Como un jugador de basquet que nos marca impide que no veamos el aro, trata de quitarnos el balón, evita que nos conectemos con las demás almas que si están conectados con el aro, y nos quiere mantener lo más alejado posible del tiro perfecto, nos estorba, nos asfixia, es una pared, y para rematar nos quiere alejados, aislados. El ego hace eso y más. Entre nuestro mundo y el Séptimo Cielo, genera dolor, sufrimiento y nos hace creer sus mentiras de que todo está bien.
Pero la la clave de descubrir su plan es saber que si pienso o siento el Deseo Sólo Para Recibir, es una de las formas en que se que el ego esta por encima del amor. Aún y cuando crea que hay amor en la relación, el aparentar que somos felices y que demostramos ser la pareja ideal, por el solo hecho de hacerlo saber a otros, hay un ego alineado entre nosotros y el tiro perfecto evitando ver la realidad, evitando que desee más, que sea más feliz, que sea más apasionado, haciendo creer que no hay que exigir más y debo silenciarme.
Debemos llevar nuestro nivel de consciencia más alto. Aún no estamos ni asomando la cabeza del agua. Estamos ahogándonos ente el cansancio y la formalidad de una aparente relación y la pasión se va con los años, y la alegría se desvanece de los rostros. No podemos permitirlo.
Eleva el alma por encima de la razón y el intelecto, con humildad y fortaleza, con un amor excelso, Supremo, Divino, pero que la pareja también este en ese nivel. Esto se hace entre dos que estén elevados por sobre las nubes, con los mismos sueños y deseos. No es en la complacencia del material que llega la felicidad Suprema, sino en silenciar el ego y que cada quien desee estar en el mismo juego, con las mismas reglas.
Deja a un lado la ilusión y asume el reto de la pasión desbordante y de la felicidad verdadera que va más allá de este mundo, entre las caricias más extremas, el afecto más elevado, los suspiros más profundos, los gemidos más hermosos, las responsabilidades más perfectas, las miradas más inolvidables, las sonrisas más sinceras, los despertares más deslumbrantes, los abrazos más sanadores, el apoyo más incondicional, …y más, por el solo hecho de silenciar al ego, su plan macabro de pesadumbre y pasividad, y entrar en una consciencia de: Deseo Dar y ser como Dios, y alcanzar el Séptimo Cielo, la conexión perfecta de la felicidad y el verdadero amor que no pertenece a este mundo.
Acompáñame en este descubrir día a día y juntos lo podremos alcanzar.
Luis Edgardo Valderrama C.
Consultor y Mentor
Coach Ontológico
Master Coach
Neurogastrónomo




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