Cuerpo o espíritu en la sexualidad
- Luis Edgardo Valderrama

- 1 sept 2020
- 3 min de lectura
Actualizado: 24 ene 2025

Una de las situaciones que se dio en un inicio entre tu y la persona que te agrada o te gusta, fue la visión, o el gusto físico.
Es extraño, pero puede suceder, que hayan otros elementos que influyan en la atracción, como el gusto por su carácter, su inteligencia, la forma de abordar las situaciones, la madurez, o hasta en algunos casos, lamentablemente el dinero o su posición social.
Pero dejando a un lado el interés económico, que ya no entra dentro de nuestro tema sino más bien dentro del tema del egoísmo propiamente, veremos entonces esto de la atracción y su desarrollo. Sin dudas la visión juega un papel fundamental en el tema de la atracción, independiente de la psiquis y rasgos espirituales que atraen a la persona a nuestra vida. Es obvio que la “búsqueda de pareja” no funciona, aunque algunos digan que sí. La ley de atracción no se equivoca, y va a atraer a nuestra vida aquella persona que necesitamos por varias razones:
una enseñanza en particular, (aunque la persona esté sólo por un tiempo determinado en tu vida)
mejoramiento de nuestro carácter de forma consciente,
elevación espiritual,
conexión con un alma debido a una reencarnación pasada,
o finalmente la unión perfecta de dos almas sean gemelas o no.
Sea cualquiera el caso, entre otros, una vez llegada la persona habrá un primer contacto, el cual por lo general será por la visión. Aunque en nuestra multidimensionalidad también el ser auditivo o quinestésico será una herramienta para evaluar nuestro gusto.
La atracción se da de ambos lados y se inicia la relación, bajo las premisas que sean. Asumamos que es una relación de pareja entregada plenamente al amor y la pasión, no fortuita, ni pasajera, sino de permanencia y pertenencia. En ese caso sucederá algo fantástico: el cuerpo va desapareciendo!
En la medida que la pareja se va compenetrando más y más y la relación se fortalece en la sexualidad de un verdadero Séptimo Cielo, el compromiso sea parte de la responsabilidad de cada quien por la felicidad del otro, en la medida que dejas de pedir cambios en el otro para poder satisfacer tus gustos o necesidades egoístas, o que vayas viendo a tu pareja como aquel ser del que no puedes dejar de pensar, extrañar o desear a cada momento del día, sin asfixiarte ni obsesión (obviamente), notarás que con los años, aquel cuerpo que una vez fue la atracción ahora va desapareciendo. Amarás al cuerpo, pero lo habrás elevado a la categoría de templo del alma de tu pareja. Lo querrás cuidar y alimentar para que esté satisfecho y sano, pero más por el alma que por el cuerpo en si mismo. Se ejercitarán juntos posiblemente, en caminatas, pesas, pilates, yoga, montañismo, algún deporte, y eso no sólo dará tonicidad al cuerpo, fortaleza y resistencia, mejora el ritmo cardíaco, sino que es una forma de amarnos y respetarnos mutuamente, de compartir y afianzar lazos. La alimentación obviamente será también fundamental.
Pero en la medida que el Séptimo Cielo, ese paraíso, sea bajado a la tierra con cada intimidad, con cada beso o caricia hábil y amorosa en aquella zona erógena especial, y el amor y el respeto y el deseo por la felicidad del otro y su placer sean nuestros objetivos, con el tiempo la belleza del cuerpo y sus cambios no afectarán al amor verdadero pues ese cuerpo se va volviendo transparente y aunque lo deseemos en cualquier momento del día, las veces que la pasión y el tiempo lo permita, por mucho que las curvas o la sensualidad se paseen por nuestros labios al acariciar o besar ese cuerpo amado, igualmente, de forma mágica, inexplicable, se va transparentando para dar paso más y más a la relación con el alma, sea esta gemela o no lo sea.
Son las almas las que conectan no el cuerpo atlético o atractivo, y son las almas las que al final hacen la conexión con el Séptimo Cielo por medio del cuerpo aquí abajo, en cada beso, caricia u orgasmo explosivo.
Si el cuerpo cada vez importa más y perdemos interés por los cambios físicos de nuestra pareja, sin duda no hay amor verdadero y las conexiones no existen, o se han perdido o peor aún, no existieron. Aviva cada momento con pasión y amor, con creatividad y dulzura, con firmeza o romanticismo, con sorpresas y descubrimientos en cada quien. Y deja que el cuerpo sólo sea un instrumento de conexión y permite que las almas fluyan. Todo depende que tu pareja también lo vea y tenga este nivel de consciencia. Seguro ese momento llegará.
Acompáñame en este descubrir día a día y juntos lo podremos alcanzar.
Luis Edgardo Valderrama C.
Consultor y Mentor
Coach Ontológico
Master Coach
Neurogastrónomo




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