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Sensualidad y desnudez

Actualizado: 24 ene 2025


La sensualidad es un arte y entre la pareja este arte ha ido perdiendo espacio en la relación a medida que el tiempo pasa.

Una de las formas de la sensualidad y la seducción es desnudarse ante la pareja. La sociedad y todo el Sistema ha llevado al ser humano a un materialismo y a una dinámica que ha dejado a un lado las bases de las relaciones interpersonales. La publicidad, la moda, las películas, la baja consciencia que posee el ser humano no da cabida a una relación franca, diáfana, y su belleza se desvanece con una comunicación interrumpida por un ruido visual, y auditivo, una falta de sensibilidad por el otro.

La sensualidad y el artículo de la seducción se desvanece como humo. El arte de desnudarse y mostrar los atributos, dones y belleza del ser humano que se encuentra frente al otro pasa a ser mecánico y robótico.

Desnudarse es más importante que desnudar al otro. De eso que se encargue el o ella según su consciencia.

Desnudar a la pareja podría ser hermoso, divino y exquisito. Quitar todo aquello que cubre, que tapa, que oculta, podría ser una forma de ir descubriendo la desnudez y aquello que va más allá de la piel misma. El ambiente romántico podría ser el ideal para correr el velo y dar a la mirada el elixir de un gusto por el otro en la medida que todo va cayendo al suelo o en la cama y la desnudez más dulce aparece como un regalo y la sensualidad va emergiendo limpiamente en un cuadro hermoso, y el deleite se asoma como un ingrediente ante la verdadera persona que ahora tenemos en frente. Es evidente que desnudar a la pareja requiere de tacto y una dulzura. La rudeza no aplica en este momento maravilloso y especial. Pero más que desnudar al otro, el punto está en seducir con nuestra propia desnudez y ahí en donde comienza la verdadera seducción. Para los que pensaban hasta este momento de la lectura que me refería a desvestir a otro, o que mi crudeza estaba llegando al cenit; en verdad todo este momento sólo me refería a ser transparente y verdaderos, a mostrarnos como somos. No he hecho referencia a DESVESTIR, sino a DESNUDAR el alma. Lee nuevamente y te darás cuenta. Una de las formas más hermosas y placenteras de disfrutar de la pareja es por medio de saber plenamente de quien se trata aún y cuando quede un misterio que vuelve enigmático y sensual a ese ser. Pero cuando nos desnudamos de la mentira, de lo material, de la culpa, de la hipocresía, del miedo, del egoísmo, de la arrogancia, de la burla, entonces al desnudarnos de todo eso quedamos mostrando nuestra esencia, lo que somos realmente, sin falsedades y damos al otro la oportunidad de conocernos, de admirarnos, de amarnos y desearnos.


Seducir con esta desnudez del alma, mostrándonos tal y cual somos sin falsedades, sin sobreactuaciones, sin dobles caras, será la mejor manera de seducir y enamorar, de ser realmente sensual y provocativos con la pareja.

Estar desnudos desde el alma, nos viste de amor, de honestidad, de verdad, de inteligencia, de miradas limpias y de palabras justas.

Estar desnudos del alma es todo un arte y para la pareja será el verdadero arte de la seducción. Desnúdate, seduce y enamora.


Juntos podremos alcanzar una nueva consciencia en el arte de amar y alcanzar el Séptimo Cielo. Te espero.


Acompáñame en este descubrir.



Luis Edgardo Valderrama C.

Consultor y Mentor


Coach Ontológico

Master Coach

Neurogastrónomo

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